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Arrojo y resistencia de los robles

12.09.2014
Miquel Escudero
6 min

Dada la condición humana, el confiar ciegamente en las etiquetas que se aplican a las personas es propio de bobos. Los estereotipos, clichés, tópicos y prejuicios son automatismos que están hechos para ser revisados y sometidos a una incansable crítica, desde la experiencia y la veracidad. Las frases hechas y los lugares comunes descarrían a los irreflexivos y repelen a quienes no hablan por hablar. No nos cansemos, por tanto, de tener respeto por la realidad, siempre encubierta, e ir de buena fe. Heme aquí que, tras varios meses de espera para comenzarlo, me he leído de cabo a rabo, y con mucho interés y admiración, la voluminosa Historia de la Resistencia al nacionalismo en Cataluña, 1979/2006 (Ed. Crónica Global). Si este título pudo resultar chocante años atrás, e impublicable con toda seguridad, su sentido e importancia crece día a día. Antonio Robles, su autor, ha dedicado estas páginas a los ciudadanos anónimos que han luchado por su propia dignidad y por la libertad de todos en Cataluña.

Complicidades, cinismo y manipulación a granel han llevado a garantizar la etiqueta de anticatalán a quienes discrepen de un discurso nacional fijo y, poca broma, a su exclusión de la Cataluña oficial, a todos los efectos

Licenciado en Filosofía y en Periodismo, Antonio Robles ha estado detrás de casi todas las asociaciones de fuerzas conscientes de lo que se estaba gestando en nuestra comunidad, dispuestas a denunciar la eliminación del bilingüismo y la planificada exclusión de vínculos afectivos con el conjunto español. En este nuevo libro suyo cuenta con profusión los sucesivos esfuerzos que desembocarían en la inopinada aparición de C’s en la política catalana; el seguidismo táctico del PP y, muy especialmente, del PSC (dirigido por “chicos bien de la pequeña burguesía catalanista que simulaban interés por el destino de la clase obrera”) empujaron a este nacimiento. El proyecto social de la inicial plataforma ciudadana era, y sigue siendo, claro: resquebrajar la trampa que ha permitido la hegemonía emotiva del nacionalismo en Cataluña; donde nada es lo que parece, gracias a una extraña unanimidad de los medios de comunicación y a la errática estrella de la supuesta izquierda. Complicidades, cinismo y manipulación a granel han llevado a garantizar la etiqueta de anticatalán a quienes discrepen de un discurso nacional fijo y, poca broma, a su exclusión de la Cataluña oficial, a todos los efectos. Hay una técnica en arrinconar a los adversarios con especial eficacia. Consiste en hacerles decir lo que no dicen ni sienten; se adhiere a sus palabras un tono extremista o desgarrado que despierta automático rechazo en el espectador o lector, que ya ‘sabe’ lo que dicen esos ‘nostálgicos centralistas’. Todo suena a sabido… y a falso. Se bloquea la conexión que permite captar lo razonable que puedan ofrecer ‘esos’. Este mecanismo de cerrar el paso a la comprensión de lo real entontece de veras, y a todos los efectos; o bien con nuestro consentimiento o bien por estar en la inopia. Es una lástima.

En tales condiciones, es muy duro perseverar con equilibrio y temple en una labor rebelde. Del abogado Gómez Rovira, “con un desconocimiento total de la realidad catalana cuando llegó de Asturias en 1979”, deplora que emprendiese una serie de recursos “en el peor momento, y de la forma menos inteligente”. Para el secesionismo fue el mejor icono que le podían ofrecer esos españolistas para tildarlos de ultraderechistas y situarlos en el nacionalismo español. Se precisaba desplegar inteligencia y el carácter propio de un ubuntu, y tener “la pasión de la fe por unas ideas y un tiempo de esperanza”. Robles, lúcido conocedor de los tiempos humanos, nunca se arredra; es pragmático, paciente y confía en la razón ilustrada, es integrador y rehúye el protagonismo. Está dispuesto a “rectificar cuando los hechos contradicen las ideas preconcebidas” y a distinguir entre convicciones y dogmas. De este modo, dejada ya la política de partidos, vive de su trabajo de profesor de Filosofía y, como demuestran sus escritos y esta obra que ha superado innumerables pruebas de acoso, continúa su tenaz misión de activista. Su proyecto político, en la línea del liberalismo igualitario, está de nuevo en sintonía con C’s, partido del que fuera diputado y primer secretario general.

El establishment mostró enorme vileza con aquellos ‘odiosos’ desafiantes, citaré un solo ejemplo: el de la enfermera donostiarra Asunción García, apaleada de modo bestial hace veinte años; se acalló el suceso y se dijo que era un montaje para desacreditar a los patriotas catalanes. Un gravísimo atropello y una vergüenza social para nosotros. Manifiesto aquí mi gratitud y homenaje a estos pacíficos robles arrojados. Como todos, tienen aspectos discutibles, pero son duros, aguerridos y dignos. ¡Salud!

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¿Quién es... Miquel Escudero?
Miquel Escudero

Profesor de Matemática Aplicada de la Universidad Politécnica de Cataluña. Colaborador de 'Revista de Occidente', 'Cultura/s', 'Artes&Letras' y 'El Correo Español-El Pueblo Vasco'.

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Antonio 25/08/2015 - 11:24h
Por favor, contactemos por Facebook en la modalidad de priado para coordinarnos.
JuanPerez 25/08/2015 - 11:24h
Antes de este libro que aún no he leído, leí, con gusto y agradecimiento por el esfuerzo de síntesis histórica no contaminada de nacionalismo que suponía, su anterior libro: Extranjeros en su país, publicado inicialmente con el expresivo seudónimo Azahara Larra Servet, que tan elocuente resultaba para los iniciados en el noble esfuerzo de la disidencia y la resistencia al totalitarismo nacionalista. DE entonces acá parece que hayamos ganado la posibilidad de ofrecerlo con nombres y apellidos; pero en realidad lo que podría ser es que estuviésemos a punto de perder la ciudadanía y esa tierra de la que se nos quiere, como su título dice, hacer extranjeros, si no repartirnos la ostraka correspondiente...
Antonio 25/08/2015 - 11:24h
Gracias por el detalle, Miquel Escudero. La mayor satisfacción de un escritor es que los posibles lectores lean el libro. Si además gusta o sacan provecho, miel sobre ojuelas. Se me ocurre que podríamos quedar a cenar aquellos que han intervenido o han leído el libro y les apetezca hacer una tertulia alrededor de un buena mesa y mejor vino para barruntar sobre tales avatares y enriquecer las experiencias. A través de Facebook o Twitter podríamos contactar.
MiquelEscudero 25/08/2015 - 11:24h
Gracias a vosotros: Juan y Antonio. Muy especialmente, claro está, al autor. Acepto muy complacido su propuesta general. Ahí es nada, una buena mesa y mejor vino con personas dignas: pacíficos robles arrojados. ¡Salud!
jojasoclliure 25/08/2015 - 11:24h
.....a mí me gusta el vino y la buena mesa (y la mejor compañía) y me he leído el libro, (inacabado por cierto y por desgracia).....así que si me lo permitís, me apunto......
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