Menú Buscar

Amar a España desde la cuna

por Roberto Giménez

30.07.2015
Roberto Giménez
5 min

En 1985 (sí, hace treinta años) me llamaron por teléfono de Radio Granollers para que diera mi opinión sobre un asunto tan actual como la independencia de Catalunya. El programa radiofónico de esa mañana iba de ese tema. Llamaron a cinco personas de ideologías distintas para que cada uno contara la suya. Mi opinión era, como siempre, la más diáfana contra el procés, cuando estaba palabra no se usaba.

Recuerdo que, a bote pronto, les dije que estaba en contra por tres razones de igual peso:

Catalunya tiene una tierra con escasas materias primas. Su riqueza está en la actitud de su gente: en la producción y en el comercio. Y su mercado natural es España

Por historia. Una Catalunya independiente no había existido. Cuando Catalunya fue grande, en la baja Edad Media, era bajo el estandarte de la Corona de Aragón y tras la conquista del Levante y las islas a los moros, ya con los valencianos, insulares y, por supuesto, los aragoneses. El Principat independiente no existió. Era la Marca Hispana oriental de los reyes de Francia.

La segunda razón, más íntima, era la de la sangre: basta echar mano del listín telefónico para comprobarlo. García es el apellido más común en las cuatro provincias. No diré la estupidez que es una tierra mestiza, porque para serlo previamente debía existir un pueblo primigenio. Y las tribus locales íberas habían sido conquistadas y colonizadas por los cartagineses, romanos, los visigodos y los árabes.

Alrededor del año mil los habitantes de los condados de la Catalunya Vella, la Nova aún estaba en poder sarraceno, se dieron cuenta de que no hablaban el latín, al no entender la lengua de la misa, sino otra lengua romance.

La tercera es económica, hoy y hace treinta años: Catalunya tiene una tierra con escasas materias primas. Su riqueza está en la actitud de su gente: en la producción y en el comercio. La importancia que se le da al trabajo para crecer. Y su mercado natural es España.

Eso fue lo que expliqué. Me acuerdo bien, porque tan pronto como colgué el teléfono escribí el editorial de la semana.

Han pasado treinta años. Tenía 27 años y ahora tengo 57. No pienso igual que entonces. Las personas no somos piedras de mármol que nos mantenemos inalterables al paso del tiempo, sino que estamos hechos de alabastro. Un mineral más maleable cuando está a la intemperie. Yo siempre he estado fuera del abrigo del poder. Al contrario, le he hurgado en su nariz...

El origen de mi pensamiento está en José Ortega y Gasset, el mejor pensador de la Historia de España. Si se pregunta a un hispanista europeo quiénes son las tres personalidades señeras de la cultura española del siglo XX, Ortega y Gasset es el que acompaña a Picasso y a Federico García Lorca (prefiero a Antonio Machado).

España, decía Ortega en su libro 'España invertebrada', es un proyecto sugestivo de vida en común. Ese sentimiento lo aprendí en la cuna

Ortega me enseñó a pensar. No es que sea el mejor filósofo de la historia, por supuesto; pero es el que más claro escribió. Decía que ‘la claridad es la elegancia del filósofo’. Tenía una forma de escribir periodística (breve y concisa), no en vano era hijo y nieto de periodistas, y en El Sol publicó el grueso de su obra. Ortega me atrapó.

Vuelvo al principio: España, decía en su libro 'España invertebrada', es un proyecto sugestivo de vida en común. Ese sentimiento lo aprendí en la cuna, pero la expresión me la dio Ortega.

El filósofo decía que una cosa son las ideas y otras las creencias. Las ideas van cambiando con el paso del tiempo, pero una persona honesta nunca cambia de creencias, porque son consustanciales a la persona. Están en el segundo nivel de la mente: el subconsciente. Si no están de acuerdo discutan con él. Yo solamente soy un lector suyo.

Perdonen si he entrado en la psicología. Vuelvo a la historia con una cita de Napoleón, un personaje que no me resulta simpático, si pienso en la invasión napoleónica, lo cual no quiere decir que me sea antipático: el amor a la patria es el sentimiento más fuerte del ser humano. Si se cultiva en la infancia llega a la vejez.

Pues fue en la cuna donde me enseñaron a amar a España (y a Catalunya), y Ortega me dio la frase exacta.

Artículos anteriores
Comentar
Marino 25/08/2015 - 11:10h
El amor a la patria es un sentimiento que se inculca en la infancia por la familia pero también el poder a través de la escuela. Mi pregunta sería ¿Por qué hoy no se enseña a los niños a cantar todo el folclore español como hacíamos los de mi generación? Incluso los grupos de Coros y Danzas conocían muchos bailes y canciones de otras regiones. Yo lo considero positivo. ¿No ha empezado ahí el adoctrinamiento de los niños que ya no cantan canciones montañesas, castellanas, vascas, gallegas, catalanas, andaluzas, extremeñas... fuera de la C. Autónoma respectiva? ¿Qué opina Sr. Giménez? ¿Deberíamos volver a ello? Gracias.
Marino 25/08/2015 - 11:10h
Y perdone otra pregunta que enlaza con la anterior: También cantábamos alguna canción en francés: Sur le pont d'Avignon... Para terminar de construir la UE y reforzar el sentimiento de pertenencia además de practicar idiomas ¿No sería bueno incluir canciones de los distintos países de la UE en francés, inglés,portugués, italiano, o alemán traduciéndolas del letón, polaco u otros en las restantes?
Escudero 25/08/2015 - 11:10h
Lo que sea un país a medio y largo plazo dependerá principalmente de las ideas que se inculquen en los colegios y en segundo lugar de las ideas que se vivan y se aprendan de la familia. Si España no se ha roto ya hace tiempo ha sido por la influencia del sentido común y los sentimientos de los ciudadanos de a pié de cierta edad (no de los políticos) porque la enseñanza recibida de los estamentos oficiales (desde la enseñanza en los colegios a hasta cualquier actividad financiada con dinero público) ha ido encaminada a fomentar las diferencias entre CCAA, cuando no a al enfrentamiento entre las mismas, cuando no, como el caso de Cataluña y País Vasco, a fomentar descaradamente el odio a España y al resto de los españoles.
Escudero 25/08/2015 - 11:10h
Cualquier partido político que admita o proponga que los contenidos y las políticas educativas sigan siendo competencia de cada CCAA y no del Estado estará manteniendo el actual caldo de cultivo que desemboca irremediablemente (como se ha demostrado 35 años) en la manipulación de la enseñanza principalmente al servicio de cualquier tipo de regionalismos y al final en la desvertebración del Estado. Por muchos acuerdo y muchas promesas que se hagan en sentido contrario.
Roberto 25/08/2015 - 11:10h
Mateos: tiene razón en que si escribimos en castellano el nombre es Cataluña, lo escribo con 'ñ' siempre, excepto cuando critico al nacionalismo. Porque no me gusta dar esa bala que para mi no tiene más importancia a mis contrincantes. Digamos que es una táctica de combate dialéctico.
Roberto 25/08/2015 - 11:10h
Marino: no se enseña por una razón tan de peso como ésta: A principios de los años 80, cuando la Generalitat asumió la competencia exclusiva en Educación, Pujol dijo que con esa llave maestra en una generación conseguiría 'nacionalizar a todos los escolares'. Desgraciadamente, hoy estamos recogiendo esa semilla...
Antonio 25/08/2015 - 11:10h
La infancia es la única patria del ser humano. En ella puede crecer de todo, a veces también lo peor. Por tanto, no es la patria, ni siquiera de la infancia, sino el ideal cosmopolita de la humanidad imaginada por Kant, la que nos evitará tomar al otro como enemigo y, por tanto, excluirlo.
Marino 25/08/2015 - 11:10h
Gracias Roberto. Antonio coincido en todo lo que dices y por eso he planteado reforzar el sentimiento de pertenencia a la UE desde la infancia cantando su folclore utilizando en la medida de lo posible la lengua nativa del mismo. Naturalmente debería ser un proyecto de toda la UE y aplicado en las escuelas. Sin que se contradiga con el sentimiento cosmopolita, al contrario, sería un primer paso hacia el cosmopolitismo político hoy impensable para todo el planeta pero posible e incluso inevitable dentro de la UE.
Mateos 25/08/2015 - 11:10h
Roberto: Agradezco su respuesta. Haga lo que quiera (ya no se lo reprocharé más). Sin embargo, en mi opinión, cuando se critica al nacionalismo es precisamente cuando hay que ser más cuidadoso. Escribir Catalunya escribiendo en español, creo yo, es precisamente dar munición al "enemigo". No veo yo a ningún "cebolludo" escribir España cuando escriben en catalán; es más, en todo caso, dirán Estado Español. Reflexione.... quizá lo veo de esta manera.
Mateos 25/08/2015 - 11:10h
(Perdón) .... En el último párrafo he querido decir: "... quizá lo vea de esta manera".
1 2
¿Quiere hacer un comentario?