Ahora son solo independentistas

Jordi Garcia-Petit
3 min

Artur Mas y Oriol Junqueras no coinciden en la estrategia electoral, los dos quieren lo mismo: el gobierno y la presidencia de la Generalidad, y eso excluye forzosamente a uno, pero sí que coinciden en la construcción ideológica (de cartón piedra) del independentismo.

En la ideología simple y vaporosa del independentismo todo es posible y lo contrario también

Ahora los dos afirman que no son nacionalistas, que son solo independentistas. No importan las etiquetas ideológicas estatutarias de sus partidos, ni las contradicciones flagrantes, ni el juego de palabras vacías. Los dos han recordado de pronto el desprestigio moral e histórico del nacionalismo en Europa y lo niegan sin pena después de haberlo enaltecido sin pudor. ¿Se puede ser independentista sin ser nacionalista? En la ideología simple y vaporosa del independentismo todo es posible y lo contrario también.

Con los nacionalistas a secas se puede negociar, en la medida que se pueda asegurar que respetarán el acuerdo; últimamente la lealtad no es su fuerte. Como nacionalistas declarados los convergentes han participado en la gobernabilidad del Estado tanto con la izquierda como con la derecha durante más de treinta años, y, además, fueron también “padres” de la Constitución que ahora repudian.

Artur Mas, que tira a veleta como se encuentran pruebas de ello a espuertas en las hemerotecas –para muestra basta un botón, “Es más importante hacer la nación catalana que las estructuras administrativas del Estado” (La Vanguardia, 02.11.2007)-, se acomodaría fácilmente a nuevas circunstancias, siguiendo su propia inclinación a un “stop and go”, “go and stop”. Frenará cuando haya un proyecto de reforma constitucional en marcha, las encuestas de opinión le obligarán. Un Mas “moderado” será el clavo que saque el clavo del Mas radical. Un personaje veleta no es por mucho tiempo ni moderado ni radical, adopta un papel u otro, según de donde sopla el viento.

Su esquematismo binario –o independencia o nada- le anula como interlocutor

Con Junqueras, como el mismo muy bien dice desde la evidente inanidad discursiva que le caracteriza, y que inspira todo el movimiento que preside, no hay nada a negociar. Su esquematismo binario –o independencia o nada- le anula como interlocutor. Tarde o temprano, se limitará a la posición residual de una minoría, más o menos importante, de resistentes vueltos de espaldas al mundo real. Cuando la situación se vaya normalizando, reformando pues, Junqueras no tendrá nada que ofrecer fuera de su mítica independencia. Y Artur Mas lo habrá plantado.

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fereyes 25/08/2015 - 11:21h
Certero análisis de Jordi Garcia-Petit. Dentro de un tiempo cuando se empiecen a apagar los aires de revolución y la gente vuelva a tener los estómagos llenos, el souflé independentista, que ha alcanzado una cota máxima de un 29% a través de una campaña mediática y de propaganda sin parangón, se desinflará irremisiblemente. La gente se volverá a centrar y el llorón se convertirá en un espectro y su fuerza en residual aunque latente como lo ha sido siempre. En el fondo ERC es como un herpes, que espera la debilidad del cuerpo ( en este caso el estado ) para manifestarse y crecer. Cuando las defensas del cuerpo se restablecen, es decir, baja el paro y la corrupción y la gente empieza a preocuparse más sobre que regalos comprarán estas navidades, el herpes desaparecerá y seguirá latente esperando una nueva oportunidad para manifestarse. ERC no tiene un programa moderado sino más bien revolucionario y la gente que tiene algo que perder(propieda,puesto de trabajo) no está para aventuras
fereyes 25/08/2015 - 11:21h
Perdón, quise decir irremediablemente no irremisiblemente. Aunque para ERC, el hecho si que será irremisible.
JuanPerez 25/08/2015 - 11:21h
Artur Mas: Es más importante hacer la nación catalana que las estructuras administrativas del Estado” (La Vanguardia, 02.11.2007) Adolf Hitler: No debe olvidarse que el propósito más elkevado de la existencia humana no estriba tanto en defender un Estado o un gobierno, como en preservar su carácter nacional. Ahí queda eso..., para aviso de navegantes.
Ramonsalvat 25/08/2015 - 11:21h
Aprecido JuanPerez, poco queda para que nuestro inefable RS haga su comentario para remarcar que siempre se compara el "democratic" "pacific" y "exemplar" "pruces" con la Alemania de los años 30 del pasado siglo. De todas maneras si se tomase (RS) la molestia de leer a Eugeni Xamar o Chaves-Nogales, vería que "alguna" coincidencia, de haberlas, la hay, como las meigas
Olegario 25/08/2015 - 11:21h
Quizá el autor no repara, y por tanto asume, que la sociedad catalana no castigará la indignidad de fracturarla, la ruindad de destrozar los servicios para privatizar los despojos, la devaluación, por encubrimiento, de la moral pública y su exigencia de responsabilidades, la desnaturalización de los infantes en el aprendizaje escolar y en el seno familiar, la apropiación de toda la legitimidad social por parte de una minoría, el derrumbe del prestigio y del liderazgo que ha gozado lo catalán en el resto de España. En definitiva, lo que han cosechado estos "próceres" nacional-sediciosos acumula demasiada gravedad como para que la historia les indulte sin más, eso sería complicidad, aunque sea por dejadez.
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