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Abierto el debate jurídico sobre la objeción de conciencia en la farmacia

Expertos legales señalan que la libertad de los colegiados farmacéuticos desprotege el derecho a la salud de los particulares

20.07.2015 16:56 h.
3 min
Imagen de una oficina de farmacia.
Redacción

La sentencia del Tribunal Constitucional que reconoce la objeción de conciencia a un farmacéutico de Sevilla que se negó a disponer en su establecimiento de la conocida como píldora del día después, está generando un amplio debate jurídico sobre las opciones que se abren a partir de ahora en un asunto tan delicado como la dispensación de medicamentos.

Son numerosos los juristas que estiman que permitir a los farmacéuticos decidir libremente qué medicamentos expenden y cuáles no por motivos puramente ideológicos del titular del establecimiento, como permite la sentencia del TC, dejaría desprotegido inconstitucionalmente el derecho a la salud y al bienestar físico y mental de los particulares.

Régimen sancionador

La protección de este interés exige que exista un régimen sancionador para los farmacéuticos que se niegan, por cualquier razón, a disponer de los medicamentos aprobados y respaldados por evidencias científicas. Así ha sido el caso de este farmacéutico de Sevilla, al que la Junta de Andalucía multó con 3.000 euros por negarse a disponer en su farmacia de estos medicamentos anticonceptivos.

Hay consenso jurídico al señalar que la libertad ideológica del farmacéutico colegiado no cubre sus juicios morales acerca de los efectos que los medicamentos aprobados por la Administración Pública puedan tener. Ni le corresponde efectuar tales juicios ni puede aducir su libertad ideológica para decidir qué medicamentos despacha, según los expertos. El régimen jurídico vigente de la actividad de farmacia, que impone la obligación de venta de todos los medicamentos aprobados, es conforme con la Constitución, siempre de acuerdo con las mismas fuentes.

Salvedades del profesional

Medios jurídicos estiman que la sentencia del Constitucional puede servir de base para conductas sorprendentes en el ámbito farmacéutico. En base a la libertad ideológica del farmacéutico, avalada ahora por el Constitucional, el profesional puede negarse a dispensar medicamentos que considere tienen un precio exagerado; o que se elaboran en condiciones que no considere aceptables o que crea, por pura ideología, que pueden ser nocivos, como podría ser el caso de la vacunas.

Al parecer, el Constitucional no ha tenido en cuenta que la implicación personal del farmacéutico en la selección de los productos que vende en su establecimiento es tan liviana que no puede medirse bajo el prisma del ejercicio de su libertad ideológica.
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Antoni Ferret 25/08/2015 - 11:11h
La píndola de l'endemà s'hauria de poder adquirir. Però tot plegat, si no t'ho venen en una farmàcia, ho pots trobar en una altra, excepte casos de pobles on només n'hi hagi una, en el qual cas no s'hauria d'acceptar l'objecció de consciència.
Jotaeme 25/08/2015 - 11:11h
Per la píndola de l'endemà, el més racional, és anar a l'ambulatori ó a urgències, on no la fan pagar, i on es controla a qui la donen. Prendre pel compte de la pacient una píndola cada tres dies, sense cap control és un disbarat.
JDuck 25/08/2015 - 11:11h
Agradeceré a CG que se informe e informe mejor, a través de expertos (médicos, fisiólogos, bioquímicos y farmacéuticos) acerca de los efectos científicamente comprobados de la píldora del dia después y de sus modalidades más recientes, y que todos los juristas deberían conocer antes de emitir cualquier dictamen al respecto. La sentencia del TS sólo avala la objeción de conciencia sobre la dispensación de este fármaco, que no es un medicamento terapéutico, y cuyos efectos deberían ser de dominio público. Esta objeción de conciencia no es sólo un asunto de ética singularmente personal, religiosa o no, si no un asunto de ética profesional, comparable hasta cierto punto al de un abogado que se niega a defender determinado caso, por razones de conciencia, remitiendo al solicitante a otros colegas disponibles.
JDuck 25/08/2015 - 11:11h
Quien quiera disponer de esta píldora siempre puede acudir a otra farmacia o a un ambulatorio (gratuitamente en este caso), o sencillamente, recurrir a preservativos como alternativa disponible en todas partes, no sólo en farmacias; no se invente casuísticas absurdas, Sr. Ferret!.
MiquelEscudero 25/08/2015 - 11:11h
Excepcionalmente, aquí y ahora me hago portavoz de un sesudo biólogo que me comunica lo siguiente: "La píldora del día después no es un producto terapéutico (medicamento) y no puede obligarse su dispensación. Es un fármaco cuyos efectos archicomprobados se ocultan perversamente a la opinión pública. Además de otros efectos alteradores del ciclo femenino, puede impedir la implantación de un óvulo fecundado en la pared uterina: no es un simple anticonceptivo bioquímico".
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