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A por un presidente tan charnego como el de EEUU (II)

5 min

Y encima hipócritas. Hay hipercatalanes que pueden ser más falsos que un duro sevillano.

Yo que me había creído todo aquello de que catalán era quien vive y trabaja en Cataluña y quiere serlo…¡incluido aquel que tiene el capricho de ser español!

¿Se acuerda el amable lector del primer artículo a favor del mestizaje físico, pero sobre todo mental y moral, que publiqué aquí mismo hace cosa de una semana? Como ya les anticipé, este es un tema que levanta ampollas entre el indepetrollerío de pro. Por eso disfruto tanto comentándolo.

Verán, es que no hay nada como conocer de primera mano los vicios ajenos. Yo fumé durante veinte años. Soy exfumadora desde hace doce. Sé muy bien lo que pasa por la mente de un esclavo del tabaco. A mí no me engañan cuando dicen que se encierran en el baño para masturbarse.

Pues lo mismo con el nacionalismo kamikaze. Yo indepe jamás lo fui, pero bastante más catalanista que ahora (cuando asociaba catalanismo y virtud cívica...) pues sí. Por eso sé lo que se pensaba y se piensa. Porque a mí había peña que me decía en confiança cosas como:

“Tu creus que ens mereixem un president de la Generalitat nascut a Córdoba?”
“Mai no li perdonaré a en Carod la traïció de fer president de la Generalitat en Montilla!”
“Tu quantes criatures tens, nena?”

Este último era el entonces molt honorable Jordi Pujol, que en cuanto detectaba a una hembra catalana, catalanísima, y en edad fértil, con la mejor de sus sonrisas indagaba si el marido era catalán de pedra picada también. Caso de serlo sonreía todavía más ampliamente y sugería que hala, a tener tres hijos como mínimo... para contraatacar demográficamente. Lo tenía y te lo ponía claro, el tío.

En fin. Que qué me van a contar a mí. Yo que me había creído todo aquello de que catalán era quien vive y trabaja en Cataluña y quiere serlo... ¡Incluido aquel que tiene el capricho de ser español! Y que poco a poco, en viendo pequeñas miserias y miserias no tan pequeñas, me fui desilusionando. Y asustando. Poco a poco fui comprendiendo que lo de asociar catalanismo con virtud cívica, con ganas de ser mejor, había sido tan ingenuo por mi parte como creer que si besas a una rana, te va a salir un príncipe.

El Pijoaparte de hoy en día se tiene que hacer de la CUP. Tiene que portar la estelada en los calzoncillos. Y si le preguntan por su madre nacida pongamos que en Murcia, te tiene que poder soltar con naturalidad que "pues sí, mi madre es extranjera, qué pasa"

Es desolador haber crecido pensando que pertenecías a una raza de royals y despertarte un día en un charco rodeada de batracios.
Tanto hablar de autoodio catalán y tanto caer en el autoengaño. En no querer darte cuenta de que tú eres el primer y peor enemigo de tu propio pueblo. De la Cataluña real que dices amar tanto y a la que en realidad desmereces a cada paso. Haciéndola parecer mucho peor de lo que en realidad es. Mucho más abyecta.

En tiempos a los andaluces, extremeños, murcianos, etc, recién llegados a Cataluña buscando un futuro mejor se les ofrecía la catalanización como un ascensor social. Lo cuenta magistralmente Juan Marsé en novelas como Últimas tardes con Teresa, donde a Pijoaparte, el morenazo semental de fuera enamorado de una rubia pubilla burguesa le hace decir en un momento dado: "Me la vais a quitar antes de darme tiempo de ser un catalán como vosotros, cabrones".

Todo ello mientras la burguesía catalana verdaderamente, pero verdaderamente alta, hablaba castellano. Artur Mas fue Arturito de joven. Es que era y es divino.

Ahora la cosa empieza a llegar tan lejos que te encuentras gente apellidada Hernández o Fernández que se pone a firmar con la grafía absurdamente al revés (Hernàndez o Fernàndez) y es que ya no les basta con la inmersión lingüística y con el España nos roba. El Pijoaparte de hoy en día se tiene que hacer de la CUP. Tiene que portar la estelada en los calzoncillos. Y si le preguntan por su madre nacida pongamos que en Murcia, te tiene que poder soltar con naturalidad que "pues sí, mi madre es extranjera, qué pasa".

¿De qué más tendrán que renegar, para ser buenos catalanes?

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¿Quién es... Anna Grau?
Anna Grau
Periodista y escritora. Ha sido delegada de 'Avui' en Madrid, corresponsal de 'Abc' en Nueva York y ha sido o es colaboradora de TV3, Catalunya Ràdio, RAC1, COM Ràdio, RNE, TVE, Telecinco, Antena 3, 13 TV y Televisión de Castilla-La Mancha. Actualmente firma desde Madrid en 'Abc' y en el digital 'Cuarto Poder'. Es autora de tres novelas y del ensayo 'De cómo la CIA eliminó a Carrero Blanco y nos metió en Irak' (Destino, 2011).
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CharoBCN 25/08/2015 - 11:30h
Anna,hemos pecado muchos de ingenuos. Que le vamos a hacer. Tus articulos se agradecen. Le pones un toque humoristico muy acertado.
Eduardo Pinzolas 25/08/2015 - 11:30h
Estén atentos, porque alentados y casi enfervorizados con esto del "prusés", a muchos se les cae la careta. Han caído muchas y muchas más las que han de caer aún. Cuando Montserrat Carulla dice aquello de que Franco llenaba trenes y más trenes de inmigrantes con destino a Barcelona y con el indudable y exclusivo objetivo de diluir la nación catalana, está claramente dividiendo a la sociedad de esta región en dos partes: los peones del franquismo y sus descendientes herederos, fácilmente reconocibles por su lengua materna castellana, y los verdaderos catalanes, hijos de la "nació" y catalanohablantes. Luego dices que son etnicistas y que provocan una fractura social y claman al cielo ante tamaña incomprensión y tanto odio español.
albertfonxe 25/08/2015 - 11:30h
Lo de cambiar los apellidos, aunque sólo sea una tilde, me parece de psiquiatra. Demuestra tremendo complejo de inferioridad. Que se lo hagan mirar, por favor.
smarco 25/08/2015 - 11:30h
Eran los años 80 cuando a un familiar de apellido Jiménez, le aconsejaron sus amigos catalanes que intentara cambiarlo a Ximenes... Eso me recuerda también que la Mónica López, cuando estaba en TV3 se hacía llamar Mónica Lopes. Ah y por cierto, me acuerdo también de los que te miran mal cuando dices Lérida hablando en castellano y no se ruborizan de llamar Saragossa a Zaragoza....
m.a. 25/08/2015 - 11:30h
Lo de charnegos haciéndose pasar por patanegra es lastimoso. Les contestas en español y te miran con odio porque se sienten descubiertos, su catalán, para ser indígena, precisa de un par de generaciones más. Además, para ser aceptados como tales, no les va a servir la treta de la tilde en el apellido, tendrán que cambiarlo entero o serán siempre discriminados por los catalanets a lo Sabino Arana, que odiaba que los maketos hablaran vasco. Ignorantes provincianos.
Tarragonaopina 25/08/2015 - 11:30h
A los nacionalistas les da vergüenza ser clasistas, lo tratan de ocultar, pero los concemos bien, menosprecian a los que no piensan como ellos y particularmente a los que tienen familia fuera de su nación, la pureza y la limpieza son obsesiones, para crear su nación (escuela monolingüe, prohibición toros, nombres callejero, prensa fiel y mil ejemplos). Los más cínicos y menos hábiles, como el Sr Culla i Clarà, me pregunto porqué le siguen publicando artículos en El País, hacen como los del Tea Party americano que llaman racistas a los negros por politizar cuestiones raciales. No, Sr Culla, lo de los apellidos en el Parlament no es etnicismo, es una prueba de que la Cataluña rural está sobre representada y ejerce un poder desproporcionado, para conservar sus esencias despreciando el pluralismo de la sociedad. No pueden fomentar el fundamentalismo y después negarlo. No diría que son nazis, pero no tengo dudas de que son totalitarios, espero que la. mayoría despierte y se dé cuenta
Tarragonaopina 25/08/2015 - 11:30h
del riesgo de dejar que un grupo de pensamiento totalitario se quede todo el poder en beneficio de unos pocos, aprovechandose de los sentimientos de muchos pir encima de la razón.
Ferguson 25/08/2015 - 11:30h
Es increible como en pleno siglo XXI hayan seres humanos que se sientan de una raza superior, digna del amor de Dios. Cierro los ojos y recuerdo la Alemania bajo el Nacional Socialismo, y a todos los alemanes de buen corazón, mirando para el otro lado.
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