Menú Buscar

34 años después, las advertencias de Tarradellas siguen más vigentes que nunca

Hoy se cumplen 34 años de la publicación de la carta que Josep Tarradellas envió al director de La Vanguardia alertando de la peligrosa deriva rupturista, sectaria y victimista que había tomado Jordi Pujol. Sorprendentemente, su análisis es perfectamente extrapolable a la situación actual con Artur Mas al frente de la Generalidad.

16.04.2015 14:53 h.
9 min
Jordi Pujol y Josep Tarradellas, durante la investidura del primero como presidente de la Generalidad en 1980
Alejandro Tercero

Hoy se cumplen 34 años de la publicación de la famosa carta que el ex presidente de la Generalidad y ex secretario general de ERC Josep Tarradellas envió al director de La Vanguardia en la que criticaba la deriva rupturista, sectaria y victimista del entonces presidente autonómico, Jordi Pujol.

Sorprendentemente, las duras acusaciones que Tarradellas lanzó en 1981 contra Pujol podrían dirigirse, casi sin cambiar una coma y con total acierto, al actual presidente de la Generalidad, Artur Mas.

El falso discurso de que "España nos persigue, nos boicotea, nos desprecia"

En su carta, Tarradellas lamentaba que Pujol -que llevaba diez meses al frente del Ejecutivo autonómico- trataba de "ocultar el fracaso de toda una acción de Gobierno y de la falta de autoridad moral de sus responsables" mediante la utilización de "un truco muy conocido y muy desacreditado, es decir, el de convertirse en el perseguido, en la víctima".

Y añadía:

"Así hemos podido leer en ciertas declaraciones que España nos persigue, que nos boicotea, que nos recorta el Estatuto, que nos desprecia, que se deja llevar por antipatías hacia nosotros, que les sabe mal y se arrepienten de haber reconocido nuestros derechos e incluso, hace unos días llegaron a afirmar que toda la campaña anticatalanista que se realiza va encaminada a expulsarlos de la vida política. Es decir, según ellos, se hace una política contra Cataluña, olvidando que fueron ellos los que para ocultar su incapacidad política y la falta de ambición por hacer las cosas bien, hace ya diez meses que empezaron una acción que solamente nos podía llevar a la situación en que ahora nos hallamos".

"Ruptura de la unidad" de Cataluña y "enfrentamiento con [el resto de] España"

Tarradellas insistía en que, desde el mismo momento de la toma de posesión de Pujol, este se había dedicado a romper "los vínculos de comprensión, buen entendímiento y acuerdos constantes que durante mi mandato habían existido entre Cataluña y el Gobierno" y que también conllevaría "la ruptura de la unidad de nuestro pueblo".

"El hecho es que desgraciadamente se ha pasado de una situación llena de mutua confianza, de fraternidad y sin resentimientos ni complejos a la de ahora, que algunas veces es de franco desinterés por Cataluña y otras de oposición, cuando antes ocurría todo lo contrario", subrayaba.

E insistía en que "ahora no se proclamará el Estado Catalán ni la República Federal española, ni los partidos lanzarán sus militantes a la calle, ni los responsables de todo cuanto sucede morirán por Cataluña", sino que lo que se busca es hacer "fracasar nuestra autonomía, consiguiendo la desunión de Cataluña y el enfrentamiento con España; y por esto, la actitud de los autores de esta situación es imperdonable".

Como el 6 de octubre de 1934

"Siempre redordaré que el 5 de octubre del año 1934, a las 5 de la tarde, acompañado del diputado señor Juan Casanelles, fui a la Generalidad a visitar al presidente Companys para manifestarle nuestra disconformidad con la política que una vez más se realizaba, rogándole que evitara lo que todo indicaba que iba a suceder aquella misma noche, es decir: la ruptura por la violencia de las relaciones con el Gobíerno", explicaba Tarradellas.

"No se nos escuchó, la demagogia y la exaltación de un nacionalismo exacerbado pesó más que la opinión de aquellos que preveíamos, como así ocurrió, un fracaso rotundo", insistía.

Y concluía: "Entonces, al igual que ahora, mi disconformidad con lo que pasó fue también total. [...] Es desolador que hoy la megalomanía y la ambición personal de algunos nos hayan conducido al estado lamentable en que nos encontramos y que nuestro pueblo haya perdido, de momento, la ilusión y la confianza en su futuro".

Provocar al resto de España

Tarradellas también acusaba a Pujol de que con "su conducta nacionalista" pretendía "utilizar todos los medios a su alcance para manifestar públicamente su posición encaminada a hacer posible la victoria de su ideología frente a España".

Y explicaba que la estrategia de Pujol era conseguir "que se iniciara en todas partes, y, principalmente en todos los demás pueblos de España, una campaña de la cual Cataluña podía salir muy perjudicada".

Pujol le prohibió gritar "viva España" en su investidura

En su carta, Tarradellas denunciaba que Pujol le vetó en su intención de acabar el discurso con motivo de la investidura del nuevo presidente de la Generalidad con un "viva España", además del "viva Cataluña".

Así, explicaba: "Días antes, le indiqué [a Pujol] que me parecía normal que en este acto acabara mi parlamento con las palabras tradicionales de siempre, es decir, gritando vivas a Cataluña y a España. Esta propuesta me parecía lógica, pero con gran sorpresa por mi parte no fue aceptada. [...] Ya sabía que él solamente quería tener presente a Cataluña, pero para mí esto era inaceptable: eran ambos pueblos los que debían ir unidos en sus anhelos comunes".

"Propagandas tendenciosas", "espirítu engañador" y "política de provocación"

Sus críticas a Pujol no terminaron ahí. "Hoy podemos afirmar que, debido a determinadas propagandas tendenciosas y al espíritu engañador que también late en ellas, volvemos a encontrarnos en una situación que me hace recordar otras actitudes deplorabes del pasado", aseguraba Tarradellas.

Y calificaba la política de Pujol de "sectaria, discriminadora y carente de todo sentido de responsabilidad". Por ello, hacía constar su "más enérgica protesta ante la política de provocación que Cataluña inició el mismo día de la toma de posesión del presidente Pujol y que todavía continúa, debido por una parte a la política de intimidación engañosa que se hace desde la Generalidad y por otra, abusando de la buena fe de los que hay que reconocer que están tendenciosamente informados".

Actuación prepotente en la cuestión de la lengua en las escuelas

Otro de los aspectos que le recriminaba a Pujol fue su "alocada política" en el tema de la lengua en las escuelas, al haber actuado con "orgullo" y "frivolidad".

Tarradellas era partidario de "una política de pacto, desprovista de todo partidismo político", y acusaba a Pujol de haber convertido "la cuestión de la lengua" en "un problema político y partidista" por haber manteido una actitud de "suficiencia y pensando que solamente nosostros teníamos razón".

Advertencia sobre actuaciones inconstitucionales

Tarradellas también se mostraba partidario de eliminar las diputaciones, pero buscando el acuerdo, y no tratando de saltarse la ley.

"Hoy nos encontramos con que el Gobierno de la Generalidad y el Parlamento [autonómico] quieren hacer desaparecer las diputaciones e integrarlas a la Generalidad, haciéndolo de tal forma que es inconstitucional. Y ¿por qué lo hacen? Creo que para desencadenar la campaña que se está llevando a cabo y para convertirse en las víctimas de una situación que ellos mismos han creado para beneficiarse en las próximas elecciones", advertía.

"La división cada día será más profunda"

Finalmente, concluía alertando de que, con las políticas nacionalistas que estaba empezando a aplicar Pujol, "la división cada día será más profunda, y se alejará más y más de nuestros propósitos de consolidar para nosotros y para España la democracia y la libertad a la vez que los equívocos que surgirán entre nosotros serán cada día más graves".

No cabe duda de que el análisis y los temores que Tarradellas describía en su carta en 1981 bien podrían ser extrapolables a la actualidad.

Comentar
Olegario 25/08/2015 - 11:15h
Esto me hace revivir mis sensaciones negativas, en aquel tiempo del relevo de Tarradellas por Pujol, sobre la idoneidad de uno y otro. Eran más intuitivas que informadas, debido a mi escasa formación. Sin embargo, la evolución me ha dado la razón, ya que percibía que jamás podría votar nacionalismo. Lo que no podía imaginar es que los votos que confiaba a la izquierda, PSC y PSUC, sus dirigentes los ponían al servicio de Pujol y de sus tesis. ¿Alguien me puede reprochar que les tenga por partidos estafa, por partidos traidores?
Antoni Ferret 25/08/2015 - 11:15h
1) Jo, que vaig viure aquells moments, no recordo tots aquests fets. Però si ell ho deia, deuen ser veritat. / 2) Evidentment, Tarradellas era més unitari, més competent (tenia més experiència), i era catalanista però no nacionalista. En canvi, Pujol era netament nacionalista. / 3) Però, com a "matís", no podria deixar de dir que Tarradellas era molt "ell", i segur que li sabia greu que aleshores manés un altre. / 4) Condemno totalment que Pujol li prohibís dis "Visca Espanya". / 5) En canvi, no estic d'acord en la qüestió de la llengua i l'escola. La llengua és lo més nostre que tenim, i lo que més ens havien reprimit, i en això havíem de ser (i hem de ser) intransigents.
Mateos 25/08/2015 - 11:15h
El "Dia de la marmota", pero en "heavy". ¡Que pena!
Mateos 25/08/2015 - 11:15h
[RS] Hace falta desconocimiento o ser un desahogado para decir que "los catalanes eligieron y reeligieron mayoritariamente a Pujol durante más de dos décadas". Una cosa es que el "investigado" Pujol formará gobierno y recibiera los suficientes apoyos en el Parlamento de Cataluña (muchas veces apoyado por el PP), y otra que recibiera el apoyo mayoritario de la población. Por ponerte un ejemplo: en las elecciones autonómicas de 2003 votaron el 59,94% del censo y la candidatura del PSC (con Maragall al frente) obtuvo más votos que CiU. Ver http://elpais.com/diario/2003/02/25/portada/1046127636_850215.html . Se me antoja, por tanto, que decir "así que la política nacionalista de este último y su partido han tenido un respaldo democrático incuestionable" es una afirmación discutida y discutible.
Mateos 25/08/2015 - 11:15h
Y añado: en las elecciones del 1999 ocurrió algo similar. Ver http://www.lavanguardia.com/politica/19991017/51262841449/pujol-gana-en-escanos-a-maragall-que-le-supera-en-votos-y-no-precisa-con-que-mayoria-gobernara.html
AARON 25/08/2015 - 11:15h
[RS] No se puede confundir respaldo de una parte de la población, vamos a mal llamarle respaldo popular, con respaldo democratico. ´Sería necesario entrar a hablar mas a fondo sobre el tema democracia, sistema democratico y sus herramientas.
RS 25/08/2015 - 11:15h
[Mateos] ¿Siempre necesitas descalificar a tus adversarios cuando les respondes? ¿Acaso crees que así les persuadirás mejor? Entiendo lo que dices, pero lo que quiero decir es que si Pujol fue elegido y reelegido presidente durante 23 años, es que necesariamente obtuvo un respaldo democrático mayoritario, directamente o indirectamente: sea mediante su solo partido (CiU) cuando obtenía mayoría absoluta, sea mediante el apoyo de otros partidos cuando no obtenía tal mayoría. Estos partidos, juntos con CiU, representaban entonces la mayoría de los electores. Tal vez me contestes "Los partidos no siempre reflejan la voluntad de sus electores: los que votaron al PP hubieran preferido Vidal-Quadras que Pujol". Sí, claro, pero esos electores también intuían que el PP no iba a ganar en Cataluña y más bien apoyaría a Pujol, como siempre. Sabiendo eso, y votando igual al PP, pues eliges indirectamente a Pujol.
Pepitox 25/08/2015 - 11:15h
Qué grande, Tarradellas. Algún día se debería estudiar a fondo qué ocurrió en Cataluña entre las elecciones generales de 1977 en que Pujol y el nacionalismo fueron apenas la 4ª fuerza política con menos del 17% de los votos y 1980 en que ganó (desgraciadamente para todos) las elecciones autonómicas, aunque en minoría bastante precaria. ¿Cómo un partido llamado a ser secundario consiguió controlar la sociedad catalana? En la foto del regreso de Tarradellas uno encuentra la explicación simbólica: mientras que los que habían ganado (PSC) estaban en segunda línea, Pujol (4ª fuerza política) ejercía de maestro de ceremonias. Mientras, los del PSUC hacían de monaguillos de Pujol. Una imagen vale más que mil palabras. Y entre medias, un Tarradellas, más listo que ninguno, que vio venir el desastre desde el principio. Y desde entonces hasta ahora...
Mateos 25/08/2015 - 11:15h
[RS] Primero: El que se autocalifica de adversario eres tú. Segundo: Si crees que te descalifico será porque de las dos opciones que planteé al hacer mi comentario (desconocimiento o ser un desahogado), tú mismo reconoces que optas por la segunda al sentirte ofendido, pues desconocer algo no te debería ofender. Tercero: No entiendes lo que digo pues insistes en decir "......Estos partidos, juntos con CiU, representaban entonces la mayoría de los electores". ¡Falso! Con la baja participación en las elecciones autonómicas jamás obtuvieron el respaldo de la mayoría de los electores. Cuarto: No vendas ahora el cuento del respaldo directo o respaldo indirecto. Dijiste lo que dijiste, y ya está. Quinto: Si te sabe mal que te eche en cara que tus afirmaciones son discutibles, chico, ¡háztelo mirar!
Mateos 25/08/2015 - 11:15h
[RS] Ya te dicho en alguna otra ocasión que tienes la piel muy fina, demasiado fina. Si tienes la valentía, el coraje, o la decencia de aportar tus comentarios en un medio "hostil" afronta las consecuencias. Somos cada vez más los que, de forma desacomplejada, hacemos frente, también con valentía, coraje y decencia, a opiniones como las tuyas.
1 2
¿Quiere hacer un comentario?