"Sorprende que en los 25 años que se predica el padrenuestro de que 'la inmersión garantiza la cohesión social' nadie lo haya comprobado nunca. No hay un solo estudio que demuestre esta supuesta relación causal. Es una cuestión de fe"

13.04.2015 13:00 h.
3 min
Redacción

Laura Fàbregas, periodista y licenciada en Ciencias Políticas, en un artículo publicado este viernes en El Periódico:

"[...] La perversidad de este sistema [de inmersión lingüística] radica principalmente en su obligatoriedad -no poder elegir entre ser escolarizado en catalán, castellano o inglés-, pero también en el hecho de que se haya elevado la lengua catalana como parte estructural de la identidad catalana sin la cual no puede haber integración o cohesión social. Una verdad revelada que convierte cualquier crítica hacia el modelo educativo en un sacrilegio contra Cataluña y el catalán.

Más allá de esta perversidad, como sucede con toda religión, también se evidencia una especie de doble moral: defender públicamente el catalán en la escuela, pero llevar a los hijos al Liceo francés o a la Escuela alemana. Son muchos y conocidos los personajes públicos independentistas que prefieren que su prole se eduque en el bilingüismo o el trilingüismo, y eso sí que seguramente no contribuye ni a la cohesión social ni a la igualdad de oportunidades. Libertad de elección solo para quien pueda pagar.

Lo que más sorprende es que en los 25 años que se predica el padrenuestro de que 'la inmersión garantiza la cohesión social' nadie lo haya comprobado nunca. No hay un solo estudio que demuestre esta supuesta relación causal. Es una cuestión de fe, que empieza y acaba con este predicado.

[...] En el sistema educativo catalán, los derechos de los ciudadanos catalanohablantes están actualmente reconocidos y salvaguardados. Quienes no gozan de la misma suerte son los ciudadanos castellanohablantes. Si en Cataluña se continua aprendiendo el castellano no es porque el sistema lo propicie, sino porque la ley no es lo suficientemente totalitaria para imponerse en una sociedad compleja donde buena parte de la televisión, la vida pública y el mercado son en castellano. A pesar de ello, se ha conseguido que buena parte de la población catalana viva en un estado de paranoia constante, donde cada sentencia del Tribunal Constitucional, del Supremo y hasta del TSJC se percibe como un ataque a la lengua. Poco importa que se reconozca que el catalán debe ostentar una condición preferente y que solo se pida un 25% de clases en castellano, porque si algo comparten todos los fundamentalismos es el amor por la pureza y el rechazo al pluralismo".

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fereyes 25/08/2015 - 11:15h
Y ya que tanto se jactan de demócratas, porqué no hacen una consulta de una vez por todas para ver que modelo de educación quiere la mayoría de la población en Cataluña. Pero no se atreven porque en el fondo tienen miedo de la democracia. Para lo que les interesa hay que consultar a la gente pero para según que cosas (que no interesan ) entonces no. Con eso de la democracia selectiva se les ve mucho el plumero y por eso están tan asustados con Podemos que está de acuerdo con el "derecho a decidir" pero a decidirlo todo, incluido el modelo de inmersión lingüística que jamás se ha sometido a las urnas.
Olegario 25/08/2015 - 11:15h
La perversidad consiste en diferentes asuntos implícitos: decidir por los hijos, suplantando la legítima voluntad de los padres, imposibilitar la ayuda de los padres en la comprensión y tutela de deberes y aprendizaje, empujar al "fracaso" escolar a las clases más desfavorecidas (ver informes Bofill), en consecuencia, truncar definitivamente la trayectoria profesional y vital de muchas personas. La más grave: creerse investidos de legitimidad para intervenir en las vidas de los demás, especialmente, de los más indefensos. La más injusta, inmersionar sólo a los de lengua materna castellana. La más cínica, la de los mandamases, que eligen escuelas bilingües y trililingües para sus propios hijos. No hacen falta encuestas, hace falta cumplir la ley y las sentencias.
Gonza 25/08/2015 - 11:15h
Se dice por activa y por pasiva pero estamos en un régimen parafascista en el que una parte de la ciudadanía ha sido abandonada a su suerte por aquellos que deberían velar que sus derechos, reconocidos por sentencias firmes de tribunales, fueran respetados por temor a que 4, 40 o 400.000 energúmen@s salieran a la calle. Qué lastima de país.
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