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¡Serás tonta!

4 min

En Cataluña algunos dicen que no se está produciendo ninguna fractura social. Que eso son invenciones malintencionadas. Un relato de los carpetovetónicos rancios para desprestigiar el processus. Y cierto es. Para los indie people no hay fractura social, simplemente porque niegan la mayor: los que piensan diferente no existen. Bueno, puntualizo: no es que no existan, es que pobrecillos ellos son tontos. Me explico. En los últimos meses cuando alguna vez se me ha ocurrido decir algo a favor de España y poner de manifiesto que creo que Cataluña ha de seguir formando parte de ella me han dicho cosas del tipo "chica con cerebro pequeño", "pensaba que eras inteligente", "revisa las fichas de tus argumentarios" y "me aburres, tonta". Tan sólo por poner algunos ejemplos.

Hoy más que nunca se hace esencial no perder la voz en el escenario público y hacerlo con las mejores formas, demostrando que nuestra voluntad es sumar y poner en valor nuestros argumentos en positivo, que es la mejor forma de construir un proyecto sugestivo común

Pero veréis, estas declaraciones de amor no me las hacen porque sí: es que yo saco lo peor de ellos. Porque (a los hechos me remito) hoy en día un catalán que también se sienta español y decida expresarlo con argumentos positivos, sin ataques e intentando iniciar una reflexión con el que piensa lo contrario, se encuentra -la mayoría de las veces- con un adversario noqueado, cuyo último jab es decirte: "Lo siento por ti, algún día te darás cuenta, si tuvieras más nivel lo entenderías". Con ello esperan que te calles y ganar la batalla gracias a tu silencio. Su estrategia es expulsarte del campo, hacerte sentir fuera del circuito de la normalidad por pensar como lo haces.

Y es que si hay una cosa que les enerva en especial a la clase intelectual del movimiento secesionista es que tú no te amedrentes con sus ataques y desprecios y además resultes ser más educada y simpática que ellos. En momentos convulsos, la polarización del debate necesita más que nunca de estereotipos y muchos han sido los esfuerzos por estigmatizar y señalar a los "españolistas" como seres fachendas, antipáticos y agresivos. Personas que, aunque catalanes como ellos, no han visto "la luz" y por ello sus argumentos carecen de valor y no se sustentan en razones solventes.

Habrán visto ustedes cómo se desenvuelven las tertulias políticas en Cataluña. Cuántos opinadores independentistas -la mayoría de ellos, por cierto, personas inteligentes y de brillante trayectoria- se han entronizado en la superioridad moral y pontifican fanáticamente que quien no es parte de la causa está fuera de la lógica y sobre todo de la verdad. El nacionalismo catalán necesitó crear el enemigo España para reivindicarse. Ahora, el independentismo tiene a sus enemigos en Cataluña. Supeditan los medios al fin. El fin, la independencia, justifica cualquier medio para conseguirlo y por ello confunden intencionadamente democracia con voluntad política, que aunque legítima, no puede apropiarse del demos para imponer su pensamiento dogmático.

Por eso, hoy más que nunca se hace esencial no perder la voz en el escenario público y hacerlo con las mejores formas, demostrando que nuestra voluntad es sumar y poner en valor nuestros argumentos en positivo, que es la mejor forma de construir un proyecto sugestivo común. Así que no se calle y sobretodo: ¡Sonría, por favor!

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¿Quién es... Andrea Levy?
Andrea Levy
Vicesecretaria de Estudios y Programas del PP catalán. Licenciada en Derecho y Diplomada en Protocolo y RRII. Abogada y apasionada de la literatura.
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Uesugi 25/08/2015 - 11:33h
El buen humor y la razón es la mejor estrategia que podemos tener los catalanes que no comulgamos con proyectos pseudofeudalistas, insolidarios e irracionales.
Pepitox 25/08/2015 - 11:33h
El diputado Jordi Cañas de Ciutadans es un magnífico referente de lo que comento en el anterior comentario. Un buen ejemplo a seguir en cuanto a seguridad en el uso de un lenguaje alternativo al del nacionalismo.
Eduardo Pinzolas 25/08/2015 - 11:33h
Sin el menor género de dudas, estamos asistiendo en la realidad catalana a una mímesis de la situación vasca de no hace tanto, situación que, aparentemente, en aquel otro rincón peninsular va remitiendo poco a poco desde el cese de la violencia sin haber llegado, ni mucho menos, a una cicatrización definitiva. Se ha instalado ya, desde hace muchos meses, en la política y en la sociedad catalana el frentismo típico de los tiempos de Ibarretxe con sus mismos efectos colaterales: el menosprecio, cuando no el odio, y la exclusión del disidente, la semántica bélica, la espiral de silencio y la incomodidad para opinar libremente y hasta la “kale borroka, pero algo menos”.
Eduardo Pinzolas 25/08/2015 - 11:33h
(2)A un lado, y por lo que yo conozco, se intenta argumentar, desde una cierta prevención y timidez, apelando a la racionalidad discursiva en todos los ámbitos. Desde el otro se califica a esta argumentación con diversos epítetos, los más suaves de los cuales serían “discurso del miedo” o “patología de autoodio”. En este bando opuesto (y disculpen en adelante el lenguaje bélico que pueda aparecer en aras de la metáfora que ellos gustan de utilizar), eufórico por haber ganado tanto terreno en poco tiempo y convencido de su superioridad moral, en recursos humanos e intendencia, confiado pues en el resultado victorioso de la contienda, lo fían todo al rearme planificado durante décadas y a una propaganda tan implacable como comprobadamente efectiva. Los argumentos importan menos, lo esencial es el sentimiento patriótico y mantener alta la moral.
Eduardo Pinzolas 25/08/2015 - 11:33h
(3)En ambos bandos milita gente de toda condición ética, pero entre los secesionistas hay algunas brigadas que se destacan por su carácter singularmente abominable. Gente abyecta y sin escrúpulos, capaz de lo que sea con tal de beneficiar sus intereses particulares. Pondré un ejemplo: el autor de una misiva publicada ayer en el Periódico que refleja fielmente su equipaje moral y mental. El sujeto, ingeniero industrial, afirma: “No podemos seguir unidos a un estado en quiebra técnica real […] En términos financieros, España está rota […] No podemos dejarnos arrastrar, porque Cataluña sólo tiene una deuda de 50.000 millones con un PIB de 200.000 millones, o sea, un 25% del PIB de deuda, una ratio mucho mejor que Alemania” En otras palabras: los españoles pueden morirse de hambre mientras los catalanes conservemos nuestro nivel de riqueza. Dejando a un lado una ignorancia intencionada o no, ¿cabe mayor muestra de miseria moral?
Xavi1978 25/08/2015 - 11:33h
De acuerdo con el artículo. Si el nacionalismo ha optado por el discurso épico y crispado, razón de más para los que no lo somos apostemos por un debate sereno, con argumentos y educado.
Juan Pérez 25/08/2015 - 11:33h
En el meu cas sempre he reeixit accentuant la immensa fortuna d'haver vingut a parar a una terra tan privilegiada que dona éssers humans que sobresurten amb unes qualitats, costums i tarannàs tan increïbles. De fet, escoltar els meus interlocutors una mica bocabadat i amb la llibreteta de notes i el bolígraf a la mà per no deixar escapar les perles de la seva saviessa, la popular i la individual, té molt d'èxit: fins i tot s'ho creuen, alguns babaus insuperables! Perquè el babauisme és com un senyal d'identitat d'aquests éssers d'excepció: bavejen davant tantes coses que encara no m'explico com és possible que neccessitem un transvasament de l'Ebre o del Roine... En el fons, aquests menyspreadors batallen amb un complex d'inferioritat tan gran que ni tan sols la seva megalocatalania el pot vèncer.
m.a. 25/08/2015 - 11:33h
En busca de oxígeno. Cambio mis vacaciones de invierno, de la Cerdanya a Albarracín. Entretanto que se vayan cociendo con su entusiasmo patriotero. Hubo un tiempo en que creí que la entrada en la UE relajaría su ansiedad, pero ha sido decir "España nos roba" y una turba enfurecida se ha puesto en Movimiento. De buen rollo.
Juan Pérez 25/08/2015 - 11:33h
Nosotros también podemos hacer nuestro el mismo eslogan: España nos roba... el corazón.
Bruno 25/08/2015 - 11:33h
Estoy de acuerdo. No hay que dejarse llevar por los nervios, sino usar la ironía y usar naturalmente el lenguaje que nunca debimos dejar de utilizar. Al final los separatistas, cuando se ven arrinconados, acaban con el mismo argumento: eres tonto, vete a tu país. (Eso significa que has ganado por KO)
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