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'El último catalán', "una distopía a la que nos impulsa la ideología de 'Mikimoto' y Rahola"

El profesor universitario y escritor Javier Barraycoa se asoma a la Cataluña del año 2083 en su última novela. Una Cataluña descatalanizada tras la independencia y la ingeniería social implementada por el nacionalismo. La novela, una sátira distópica, "no dejará indiferente a ningún lector", advierte Pablo Planas.

09.12.2014 20:36 h.
3 min
Javier Barraycoa, en el centro, durante la presentación de 'El último catalán' en el Hotel Atenea de Barcelona; junto a él, Pablo Planas y María José Retegui
Redacción

"Año 2083. Cataluña celebra el 50 aniversario de su 'gloriosa e intrépida independencia'. José Casademunt, un payés octogenario de un pueblo perdido en los Pirineos, Solanell, recibe una notificación de expropiación de su masía, el hogar abolengo de su saga. Para tratar de impedir la expropiación, el viejo payés tendrá que desplazarse a Barcelona. Dará comienzo así un viaje en el que el autor se asoma a una Cataluña descatalanizada tras la independencia y la ingeniería social".

Así se presenta la última novela de Javier Barraycoa (Barcelona, 1963), 'El último catalán' (Editorial Estella Maris), una sátira distópica que sirve de base para denunciar las posibles consecuencias a largo plazo del nacionalismo sobre Cataluña.

"Una novela que no dejará indiferente a ningún lector"

Barraycoa, director de Estudios de Ciencias Políticas en la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona, echa mano de todo tipo de personajes -más de 150-, algunos estrafalarios, otros entrañables, que representan la paranoia colectiva que se puede alcanzar cuando se pierde el sentido común.

Durante la presentación del libro celebrada la semana pasada en Barcelona, el periodista y colaborador de CRÓNICA GLOBAL Pablo Planas destacó que el autor "consigue relativizar y reírse de un tema sobre el que parece no estar permitido bromear".

Según Planas, la obra "es una distopía a la que nos impulsa la ideología de 'Mikimoto' y Pilar Rahola". Y subrayó que "Javier vende libros a base de romper barreras nacionalistas", antes de señalar que es una novela que "no dejará indiferente a ningún lector".

"La obra sirve para sanar y combatir el nacionalismo"

Por su parte, Barraycoa señaló que con su novela ha querido realizar un ejercicio de ironía y de reflexión en torno a la situación que se está viviendo actualmente en Cataluña, contraponiendo momentos absurdos con el seny, el tradicional sentido común que se atribuye a los catalanes.

"La obra sirve para sanar y combatir el nacionalismo", insistió Barraycoa, quien confesó que su pretensión es conseguir que el lector se ría y, a la vez, se emocione con las peripecias del protagonista de la de 'El último catalán'.

"Desdramatizar la situación que se está viviendo"

En la presentación, el autor desgranó algunas partes de la novela, construida "a partir de muchos microrrelatos para dar una cosmovisión que ayude a ordenar los criterios acerca de la situación política y social de Cataluña".

Y presentó al protagonista de la sátira no solo como un rebelde, sino también como "el símbolo del individuo que lucha por su libertad frente a un Estado invasivo que pretende controlarlo todo".

"El sentido del humor sirve para desdramatizar la situación que se está viviendo; lo mejor será que nos riamos del nacionalismo, porque, si no, acabaremos mal", concluyó Barraycoa.

Comentar
Pablito 25/08/2015 - 11:20h
Con un tono desenfadado ridiculiza Javier Barraycoa en este libro las metas nacionalistas. Sátira que te hacen reír. Pero bien pudiera suceder, que la parodia hipotética se convirtiera en realidad y esta Cataluña que ahora disfrutamos, ya no sería igual. Uno no se puede detener en la forma de las palabras, ha sido un error que han cometido eruditos y teólogos. No es que sea inalcanzable las metas nacionalistas, es que pecan de orgullo y disfrutan humillando a los que hasta hace poco eran sus amigos y en lugar de unir voluntades las dinamitan. Así les va. En Cervantina Barraycoa el sábado pasado dejó claro la descomposición que atraviesa nuestra sociedad y el nacionalismo, es uno de los instrumentos que la intenta descomponer. Nos dejó pensativos para intentar no desfallecer.
JoaquinM 25/08/2015 - 11:20h
La idea es estupenda y la celebro. Después de 35 años de intoxicación sociopática pujoliana-aranista, tanto en Cataluña como en el resto de España, es urgente la cura.
RS 25/08/2015 - 11:20h
Hace 20 años, el españolismo se habría reído de la simple idea que Cataluña pueda independizarse de España. Ahora se ríe de lo que pasará después de la independencia. Esa evolución dice mucho. A largo plazo, una idea gana cuando ya no sólo convence a sus partidarios, sino que también es considerada inevitable por sus adversarios.
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