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¡Dios mío! Me he vuelto nacionalista

7 min

Dedicado a Antonio Robles, con aprecio.

Hace unos meses me desperté con una extraña sensación en mi cuerpo. Temblaba y me agitaba sin saber por qué. Mi familia, preocupada por mí, me preguntó qué me pasaba. Este año se cumplen 100 años de la publicación de La Metamorfosis. ¿Me había sucedido a mí lo mismo que a Gregor Samsa? ¿Me había convertido en un insecto? Me costó mucho pero finalmente pude hablar: lo que me pasa, les dije, es que me he transformado y me he convertido en ¡nacionalista!

En mi nueva condición, quiero contribuir a la causa nacionalista. Ahora he visto la luz, después de tantos años de auto-engaño. ¿Cómo puedo contribuir a fortalecer a los nacionalistas, como puedo hacer para que estén contentos? ¡Ya lo sé! Eureka, lo he encontrado, he hallado la manera de complacerles como nunca habían sido complacidos. Ni Mònica Terribas, ni Toni Soler, ni Salvador Cardús han llegado tan lejos como voy a llegar yo para complacer a mis nuevos amos: voy a idear una Ley de Lenguas Oficiales que haga del catalán, el gallego y el vasco lenguas oficiales del Estado junto con el español. En realidad, a mí el gallego, el vasco y el español, me dan igual, yo lo único que quiero es que brille el catalán. Y como no brilla suficiente en Cataluña, quiero que brille en las instituciones del Estado. ¿Del Estado, solo? No, el Estado es todo, un hospital en Jerez de la Frontera y una escuela en Zamora, en todos estos sitios va a brillar el catalán. ¿Estarán contentos los nacionalistas? ¿Les habré complacido suficiente o aún querrán más?

No hay nada más progresista que el Catalan-only. No cambiemos esto, al contrario, yo lo que quiero es una vuelta de tuerca, please, más catalán, catalán en todas partes. Y al español, ni agua

Querrán más, recuerdo vagamente, de cuando era opositora al nacionalismo, que son insaciables. Pues nada, allí estoy yo en mi nueva condición. Ya no quiero que se cumpla la Ley. ¿Resoluciones de los tribunales para introducir asignaturas en español? A mí, plin. Que no se cumplan las sentencias, vaya ataque al catalán. ¿Una administración bilingüe? Para nada. No hay nada más bello que el monolingüismo. ¿Unos medios de comunicación bilingües? No, por favor. No hay nada más progresista que el Catalan-only. No cambiemos esto, al contrario, yo lo que quiero es una vuelta de tuerca, please, más catalán, catalán en todas partes. Y al español, ni agua.

Mi familia está preocupada, ya lo veo. No me lo dice claramente pero ven que he sucumbido. La presión ambiental es tan fuerte que he sucumbido. La causa de mi transformación está en que tengo miedo del nacionalismo. Pueden acabar conmigo y he decidido defenderme. Voy a complacerles pidiendo la oficialidad del catalán en las instituciones del Estado. Ya no soy la que era, ahora la presión ha podido conmigo. Me he convertido en nacionalista y me he arrimado al sol que más calienta. ¡Qué bien se está así! Y además, dentro de poco, el catalán llegará al último rincón de España con mi propuesta de Ley de Lenguas Oficiales. ¡Qué aportación! ¡Qué lista soy! Mi propuesta servirá para que los derechos lingüísticos de todos aquellos que quieren utilizar libremente el español en Cataluña queden muertos para siempre. Solo habrá derechos para los de siempre, para los que desean utilizar la Lengua-Única de Cataluña. Como debe ser.

Sé que hay antiguos colegas a los que no les va a gustar mi transformación. Me van a criticar. ¿Criticar? ¿Qué digo yo? Criticar no es nada. Van a cargar contra mí con saña. Es normal, me he vuelto una traidora. Yo antes era diferente. Yo escribía a favor del bilingüismo. Entonces no quería complacer a los nacionalistas pero esta posición es tan heroica, tan valiente; es solo para algunos: los fuertes, los decididos, yo no soy así. Yo he sucumbido.

Mi familia me dice que encuentre un punto medio. Un punto medio entre complacer a los nacionalistas y hacer un brindis al sol. ¿Brindis al sol? Sí, ahora recuerdo. Tenía esta sensación a veces cuando escribía a favor del bilingüismo. Me pasaba como le sucede a algunos de mis ex colegas ahora mismo, que escriben largos y enrevesados artículos que se pueden resumir en una frase: ¡que se cumpla la ley! Y ¿qué pasa si la ley no se cumple? ¿Qué pasa si llevamos tres décadas en las que el único actor lingüístico es el nacionalismo? ¿Qué pasa si por más que digamos y denunciemos no cambia nada? Pues no pasa nada. ¿Cambiar de estrategia? Jamás. Porque este es un país donde lo que cuenta son solo las intenciones y no los resultados. ¡Que se cumpla la ley! Nada iba a pasar, ninguna ley se iba a cumplir pero ¡qué placer decirlo! Me sentía bien así, atrevida, fuerte, me enfrentaba a los poderosos. Estos me ignoraban y ridiculizaban, sí, es verdad, pero nadie me quitaba a mí la autosatisfacción de sentirme rebelde y crítica.

Pero ahora me siento incluso mejor, mucho mejor. Estoy en un estado de euforia. Voy a llevar el catalán por toda España. En consecuencia, el español quedará cada vez más como una lengua menor. Será una lengua regional, lo que siempre ha sido, una lengua de las comunidades monolingües y ya está. En cambio el catalán, será la luz que brille en todo el país. ¡Cómo mola mi transformación! Esto sí que es vida y no lo de antes…. Espero la llamada del Molt Honorable ofreciendo un cargo, no puede tardar, está al caer; compito con el juez Vidal, en el grupo de los sobrevenidos, pero seguro que algo para mí hay, después de la gran aportación que he hecho a la causa nacionalista con mi propuesta de Ley de Lenguas Oficiales…

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¿Quién es... Mercè Vilarrubias?
Mercè Vilarrubias

Catedrática de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas Barcelona-Drassanes y autora del libro 'Sumar y no Restar. Razones para introducir una educación bilingüe en Cataluña' (Editorial Montesinos). Es miembro del colectivo Puerta de Brandemburgo.

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Olegario 25/08/2015 - 11:15h
Mercè, recibe mi afecto, tanto en estado humano como de "insecto". Tu honestidad y buen hacer están acreditados. Las propuestas son propuestas, a veces se entienden, a veces no demasiado. A veces se acierta, otras no tanto. Seguro que repetiremos ocasiones para hablar, pensar, concordar o discrepar, pero siempre para tomar lo serio en serio y para distanciarnos y reírnos de lo cómico que conlleva una buena parte de la existencia.
vicam 25/08/2015 - 11:15h
Genial Mercé, com sempre. Aquesta es una de les formes cl´`asiques de demostrar els teoremes, mitjançant la prova de la reducció a l'absurd. Lamento que hi hagin companys i gent molt vàlida al camp no nacionalista que no hagi sigut capaç de veure la genialitat de la teva proposta. Es el que em fa por, que tot segueixi com sempre, els mesetaris espanyolistes, els carlistes separatistes i els pobrets lliberals que intentem portar el país (TOT EL PAÍS)un pas endevant. Es molt dur, pero som molt pessats i continuarem incordiant.
EduardoPinzolas 25/08/2015 - 11:15h
He leído hasta ahora todos los artículos publicados en este medio alrededor de la propuesta de ley de lenguas oficiales del Estado, los en contra y los a favor. En un par de ellos, si no recuerdo mal, he dejado comentarios tratando de expresar mi postura sobre la cuestión y mis razones. Pues bien, en ningún caso he sabido ver que nadie la tache a usted, Mercè, de nacionalista. Me da la impresión (por este artículo) que se toma como una ofensa personal lo que no es más que discrepancia en la valoración de la propuesta de ley y los argumentos que ustedes, los impulsores, esgrimen en defensa de la misma. Aquí no hay más que dos procederes: o aceptamos democrática y racionalmente la discrepancia y el debate o entramos en el terreno personal de la descalificación “ad hominem” y la antipatía. Si el primero, considero este artículo suyo como un desliz un poco tonto e infantil.
EduardoPinzolas 25/08/2015 - 11:15h
(2)Respecto al comentario de “vicam” tachando de “mesetarios españolistas” a cuantos no compartimos el entusiasmo por la supuesta “genialidad” de la propuesta, prefiero no comentar nada. ¿Por qué mesetarios, vicam?, ¿es algo peyorativo?, le agradecería se explicara usted al respecto.
Escudero 25/08/2015 - 11:15h
No sé si es Ud. consciente de lo que significa su reacción al escribir este artículo, Creo que no. No lo habría hecho Ud. tenía derecho a rebatir todos los argumentos que varias personas expusimos en contra de su propuesta, incluso a ignorarlos. pero a lo que no tenía derecho es a ridiculizar (mediante la facilona reducción al absurdo) a quienes dedicaron su tiempo a debatir sobre su propuesta. Para mí ya no merece más tiempo. No sé si será nacionalista, pero tiene el mismo sentido del respeto hacia lo demás que ellos. Vuelva a su aula donde nadie le llevará la contraria.
leborgne 25/08/2015 - 11:15h
La divagación de la habitualmente muy seria y rigurosa M. Vilarrubias (quien tanto ha aportado al debate sobre monolingüismo o bilingüismo en Cataluña), es bien humorada y nada agresiva: tal vez no merezca la pena sentirse ofendido por ese pequeño desahogo, aunque no se esté necesariamente de acuerdo con el mismo...
Antonio 25/08/2015 - 11:15h
No saquemos las cosas de quicio, a quien va dirigido el artículo, con cariño, no se siente ofendido en absoluto. Le preocupa, sin embargo, que se desvíe la atención a cuestiones personales menores, siendo el debate real, el de las ideas, las propuestas y sus consecuencias lo que nos debería preocupar. También a Mercè. Las ideas están para compartirlas o rebatirlas, las personas para respetarlas. Y yo me siento respetado por Mercè, es persona ecuánime y bien intencionada, aunque piense que está más influida de lo debido por la presión catalanista. Y por supuesto, no creo en ningún caso que sea nacionalista. Que lo podría ser, y tendría todo el derecho del mundo. Por ello, no se debe, ni ella ni nadie, sentirse obligado a dar cuentas si es o no es nacionalista. ¿O hemos de empezar a justificar las bases mismas donde se sustenta la libertad y el Estado de Derecho, la libertad de pensamiento y expresión? Gracias, no obstante, por los que se han preocupado por la urbanidad del debate.
RS 25/08/2015 - 11:15h
Mercè, ya ves lo que pasa aquí cuando te atreves a proponer algo diferente al pensamiento único españolista: eres una traidora, una nacionalista catalana, eres en contra del castellano, etc. De momento no te tachan de nazi, terrorista, antiespañola, y tutti quanti... pero sólo es cuestión de tiempo, si te atreves a persistir en tu proyecto. En materia lingüística y política, quieres para España lo que Trudeau quería para Canadá, y eso no te lo perdonarán.
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