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"Desde el primer momento las fuerzas nacionalistas han ido presionando para conseguir la hegemonía política, social y cultural dentro de la sociedad catalana. Para tal cometido ha resultado decisivo el apoyo activo y pasivo de los partidos de izquierda, tanto el PSC como ICV-IU, así como de los sindicatos CCOO y UGT, las patronales y otros muchos sectores de la llamada sociedad civil, desde las asociaciones de maestros y de padres en las escuelas hasta los clubes y las federaciones deportivas"

06.05.2014 07:34 h.
2 min
Redacción

Francesc de Carreras, profesor de Derecho constitucional y miembro del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL, en un artículo publicado este lunes en El País:

"[...] Por lo menos desde 1980, durante el primer Gobierno de Pujol, comenzó lo que suele denominarse 'proceso de construcción nacional', una inteligente obra de ingeniería social cuyo objetivo ha sido el de transformar la mentalidad de la sociedad catalana con la finalidad de que sus ciudadanos se convenzan de que forman parte de una nación cultural, con una identidad colectiva muy distinta al resto de España, que solo podrá sobrevivir como tal nación si dispone de un Estado independiente. Se trata de aplicar la clásica fórmula decimonónica del principio de las nacionalidades: toda nación (identitaria) tiene derecho a un Estado propio.

Digo que este proceso ha sido inteligente porque, a pesar de llevarse a cabo de forma premeditada y perseverante, una buena parte de los catalanes no se han dado cuenta de la manipulación, sigilosa y astuta, a la que han sido sometidos. Solo ahora algunos están abriendo los ojos a la realidad, como si despertaran de un mal sueño.

En efecto, desde el primer momento las fuerzas nacionalistas han ido presionando para conseguir la hegemonía política, social y cultural dentro de la sociedad catalana. Para tal cometido ha resultado decisivo el apoyo activo y pasivo de los partidos de izquierda, tanto el PSC como ICV-IU, así como de los sindicatos CCOO y UGT, las patronales y otros muchos sectores de la llamada sociedad civil, desde las asociaciones de maestros y de padres en las escuelas hasta los clubes y las federaciones deportivas. Sin su inapreciable colaboración, tan generosamente subvencionada por la Generalidad, el nacionalismo hubiera sido tan solo la ideología de una pequeña parte de la población. Ahora son muchos los que se lamentan, pero cuando hace años algunos discrepantes ya se lo advertían, tildaban a estos de exagerados y alarmistas, por supuesto de nacionalistas españoles y, presos de un síndrome de Estocolmo colectivo, hasta de fachas [...]".

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MCL 25/08/2015 - 11:28h
Francesc de Carreras es uno de los escritores que mas y mejor conocen la sociedad catalana que le ha tocado vivir. Sus opiniones reflexionadas y sus noticias contrastadas son muy dignas de tenerse en cuenta.
Juan Pérez 25/08/2015 - 11:28h
La manca de formació intel·lectual de les persones que venien a treballar aquí ha estat el terreny propici perquè pogués prosperar l'enlluernament d'aquest procés de suposada substitució que, en el fons, no és sinó colonització cultural, perfectament portada a terme, això sí que s'ha de reconèixer. La docilitat dels aquiescents als dogmes nacionalistes, tipus Montil·la, Gallec & Àlvareç en són la prova d'aquesta mena de complex d'inferioritat en trobar-s'hi una llengua i una cultura que, essent, sobretot, la de la classe benestant, es va veure com a una mena de oportunitat per tenir quelcom semblant a una "personalitat". Hem de reconèixer, tot plegat, que la capacitat evangelitzadora del catalanisme polític és sobresortint, i que pagaria la pena que en prenguessim exemple.
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