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"¿Algún demócrata defendería que, cinco décadas atrás, el Gobierno de EEUU debería haber atendido una hipotética demanda de ejercer el 'derecho a decidir' sobre la legislación que pretendía acabar con la segregación racial, si lo hubiese pedido una amplia mayoría de los habitantes de alguno de los Estados del sur donde dominaban los partidarios de dicha segregación?"

01.10.2013 08:49 h.
4 min
Redacción

Francisco Morente Valero, profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona, en un artículo publicado este martes en El País:

"Una de las cosas más sorprendentes del actual debate político en Cataluña es la casi universal aceptación por parte de sus élites políticas del jurídicamente inexistente 'derecho a decidir'. En realidad, como ya se ha explicado otras veces, el 'derecho a decidir' no es sino una versión edulcorada del derecho de autodeterminación, que, este sí, tiene claramente definidas las condiciones de su ejercicio en el derecho internacional.

[...] Como es sabido, el ejercicio del derecho de autodeterminación solo es reconocido en la práctica internacional cuando concurren circunstancias (dominación colonial, ocupación militar, agresión grave y flagrante contra una minoría nacional) que, salvo para las mentes más delirantes del mundo nacionalista catalán, no se dan en Cataluña. Siendo así que los dirigentes y publicistas del secesionismo tienen claro que la única posibilidad de completar su programa pasa por la internacionalización del conflicto, saben también que, si presentasen a Cataluña ante el mundo como una nación oprimida, sus planteamientos difícilmente iban a resultar comprendidos.

El 'derecho a decidir' resuelve ese problema al trasladar el debate desde lo nacional al terreno del respeto democrático por la opinión de la mayoría. Con el derecho internacional en la mano, Cataluña no tiene derecho a la autodeterminación (como no lo tenía Quebec en relación con Canadá, según la sentencia sobre el tema del Tribunal Supremo canadiense). Pero ¿cómo objetar el simple ejercicio de la democracia que representa el 'derecho a decidir'? Si hay una mayoría de ciudadanos y ciudadanas de Cataluña que quieren ser preguntados sobre el tipo de vinculación que debería existir entre esta y España, ¿cómo puede cualquier demócrata oponerse a la realización de una consulta semejante? Argumento de potencia innegable, pero tramposo.

[...] Resulta absolutamente falaz el argumento de que basta con que una mayoría de ciudadanos de un territorio determinado exija ser consultado sobre un tema capital para que tal consulta tenga que ser aceptada por todo demócrata que se precie. Sin pretender establecer comparación alguna entre situaciones que nada tienen que ver entre sí: ¿algún demócrata defendería que, cinco décadas atrás, el Gobierno de EEUU debería haber atendido una hipotética demanda de ejercer el 'derecho a decidir' sobre la legislación que pretendía acabar con la segregación racial, si lo hubiese pedido una amplia mayoría de los habitantes de alguno de los Estados del sur donde dominaban los partidarios de dicha segregación? Si la respuesta, quiero creer, es no, ¿cuándo, entonces, sería legítimo ejercer tal derecho y cuándo no? ¿Sobre qué temas sí y sobre qué temas no? ¿Y quién decidiría sobre ello?

El 'derecho a decidir' no puede ser base de legitimación de nada porque no es más que un artefacto ad hoc para saltar lo que con la legalidad internacional -y no solo la española- en la mano sería un muro infranqueable [...]".

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albertfonxe 01/10/2013 - 21:13h
El error de base de muchos separatistas es confundir que en un estado de derecho democracia es lo mismo que mayoría. Mayoría la tuvo Hitler, por consiguiente el Holocausto del pueblo judío fue, según esa perversa doctrina, una expresión democrática del pueblo alemán. En un estado de derecho las mayorías deben ejercer sus voluntades mediante el escrupuloso acatamiento a las leyes, a todas las leyes. Roto este principio,ya veda se abre y el estado de derecho deja de existir.
Olegario 01/10/2013 - 21:13h
Dice el autor "Argumento de potencia innegable, pero tramposo". Añado, ¿Hay algún argumento del nacionalismo que no sea una trampa, una mentira, una falsificación o una impostura?. Más, si se reconociera a Cantabria, Castilla-León, País Vasco,Navarra, Rioja y Aragón, el derecho a decidir, podrían dejar a Cataluña sin el agua del Ebro. El Levante sediento la pagaría mejor.
Juan Pérez 01/10/2013 - 21:13h
Poc a poc va obrint-se camí allò que a molts ens ha semblat "evident" des que vam sentir l'enganyifa conceptual del "dret a decidir". Poc a poc, la gent que té altaveus a la seva disposició diuen amb prou claredat el que alguns vam dir de bon prncipi: que era un disbarat conceptual i una argúcia ben pobre discursivament, a l'alçada només de gent amb ment preclara com Mas i Junqueras, o millor dit, que Junqueras i Mas, perquè no ens val el "tanto monta": És Junqueras qui monta Mas, sens dubte...
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