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Primeras planas

La ultraderecha vegana, la derecha carnívora y el centro empanado

Ecos de las entrevistas de Bertín Osborne a Casado, Rivera y Abascal. Negros nubarrones en el horizonte del partido de Puigdemont. El Gobierno carga contra los Mossos del President

11 min

Ahora que hasta el obispo de Roma ha salido en el Salvados de Jordi Évole de la Sexta, se impone que Bertín Osborne invite a Quim Torra a Mi casa es la tuya, de la quinta. Y que Torra acepte y lleve ratafía. La política es un espectáculo sensacional, multiformato y barato de producir, no como el fútbol de Roures. Que se sepa, los políticos no sólo pagan sino que "matan" por aparecer en la tele, aunque sea TV3.

Al presidente de Vox, Santiago Abascal, le tienen dicho que no conceda entrevistas, que es mejor improvisar un mitin mirando a Cuenca que quedar retratado en directo. Pero ha hecho una excepción a la regla de Steve Bannon y se personó en el domicilio del showman Osborne, que es una especie de primus interpares de los líderes del centro a la derecha y aún más a la derecha. O sea, Rivera, Casado, Abascal y Bertín, el ratpack de la dehesa. 

A Bertín Osborne tiene pinta de que le han tentado todos los partidos, salvo Podemos, claro, para ir en sus listas. Su fichaje sería un pelotazo, pero de momento le va mejor en la tele. Debe estar entre el tercer y cuarto personaje preferido por los españoles para irse de copas, después de Marchena y Revilla, el de las anchoas. Total que en su programa han salido de una tacada las tres derechas de Colón, entrevistadas por separado, pero con el elemento de continuidad del vestuario del anfitrión.

Gran impacto del programa de anoche en los medios. En El País aborda el expediente Manuel Jabois con un artículo crónica con pinceladas gastronómicas que arranca así: "Desde la noche del 5 de enero no había tanta ilusión en casa de Bertín Osborne por la llegada de tres hombres como la que hubo en la edición del viernes del programa 'Mi casa es la tuya', de Telecinco. El último, Santiago Abascal, trajo pimientos rellenos de quinoa, por lo que Bertín, que le había preguntado a Abascal si había venido en caballo, puso cara de emoji con monóculo. Abascal aclaró, por si había que aclarar semejante cosa, que el plato lo había hecho su mujer". 

abc.200¿Pimientos rellenos de quinoa? De toda la vida los pimientos se han rellenado con carne o pescado y si acaso arroz. ¿Qué es esto de la quinoa, la ultraderecha vegana? Pablo Casado en cambio aportó una cesta con producto cárnico, buen chuletón, a tope de colesterol y testosterona. Sólo una cazuela de rabo de toro, mejor de un día para otro, hubiera resultado más apropiada. Rivera, muy mal asesorado en la materia, llevaba una empanada, de atún por más señas. 

En el ABC destacan que Bertín abordó la espinosa cuestión de la vida sentimental de Rivera en una pieza sin firma que apunta: "En su diálogo con el líder de Ciudadanos, Osborne no se pudo contener. «Oye, ¿cómo es esto de Malú?», le preguntó al candidato, que trató de evadir el tema. «¡Primera noticia que tengo! ¡No me había enterado de nada de eso! Pero si en televisión no se habla nada del tema...», respondió con sorna y una media sonrisa. Pero Bertín no abandonó el asunto. «Es que ella es mi amiga...», le dijo sobre la artista, que acudió en el pasado a «Mi casa es la tuya». Aunque Rivera siguió en sus trece y es más, lanzó un dardo a Telecinco. «Si no se habla de otra cosa en esta cadena...»".

De todo han dicho en Telecinco y poco bueno sobre la nueva pareja de Rivera. De quien también habló Bertín con sus invitados fue de Pablo Iglesias, para decirles que contra lo que estaba previsto, el líder de Podemos había renunciado a prestarse al suave masajeo del cantante de lo que sea, rancheras o boleros.

No todo es casual en Mi casa es la tuya, según la nota en El Español de Juan Diego Madueño, que escribe: "Pero más allá de las respuestas y de las anécdotas de tipo personal que cada candidato desgranó en Mi casa es la tuya, el programa se recordará por revivir, a ojos de los espectadores, la foto de Casado, Rivera y Abascal otra vez juntos. Como en la plaza de Colón".

Sobre la lectura política del evento publica El Nacional una nota sin firma que sintetiza la emisión en clave política: "El Partit Popular, Ciutadans i Vox s'han mostrat favorables a pactar-ne entre ells després de les eleccions generals del pròxim 28 d'abril. PP no descarta fer acords amb PSOE i fins i tot amb Podemos i Cs i Vox ho han descartat".

Párrafos después, la pieza apuntala la idea: "Tant el PP, Ciutadans i Vox han coincidit que si arribessin al Govern implantarien l'article 155 de la Constitució Espanyola a Catalunya i el prolongarien durant el temps que fes falta per mantenir l'ordre en la comunitat autònoma".

Notable impacto de la encuesta del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) en los medios. El País abre su portada de papel con una crónica titulada "El caos en la Generalitat hunde las expectativas del partido de Puigdemont". Escriben Miquel Noguer y Josep Catà: "La sensación de fin de ciclo que vive la política catalana y concretamente el Gobierno de Quim Torra, inmerso en una crisis permanente, ha sumado este viernes un nuevo argumento con una encuesta de la propia Generalitat que, si bien sigue apuntando a un avance del independentismo, reduce drásticamente las opciones de Carles Puigdemont y su sucesor de seguir liderando el discurso político en Cataluña. Esquerra Republicana ganaría hoy holgadamente las elecciones, tanto las autonómicas como las generales, al tiempo que los ciudadanos castigan al Gobierno de Torra, sobre quien hacen recaer los problemas de gestión de la Generalitat".

Los datos del sondeo, según el texto referido, son peor que malos para Junts per Catalunya: "En el Congreso solo conservaría seis o siete de los ocho diputados que consiguió en 2016 en el que ya fue su peor resultado de la historia. Y en unas autonómicas, que no están convocadas pero que los partidos catalanes prevén para otoño, el descalabro sería todavía peor. Se quedaría con entre 22 y 24 de los 34 diputados que logró en las elecciones del 21 de diciembre de 2017".

El perfil de la número dos para el Congreso del partido de Puigdemont, Laura Borràs, tampoco ayuda a ampliar la base, según el artículo de Rafa Latorre en El Mundo: "Pero lo más ofensivo de Torra no está escrito en un oscuro sótano digital sino en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña. El nombramiento de Laura Borràs como consejera de Cultura valió por todo un programa de gobierno. Es un mensaje nítido: este ejecutivo sólo representará a los que considera verdaderos catalanes; que, atendiendo a la estricta taxonomía torriana, son una minoría en Cataluña. La elección de Borràs fue la confirmación de que la Generalitat asumía el manifiesto Koiné como doctrina oficial. O sea: "Denunciamos la ideología política del llamado bilingüismo, que se ha ido inoculando desde las esferas de poder a toda la población catalana (...) haciendo creer que la coexistencia de dos lenguas en Cataluña, ambas con un supuesto mismo estatus de oficialidad e igualdad de derechos, es un hecho natural, positivo, enriquecedor y democrático"". 

Mossos. Ni siquiera a ERC le parece adecuado montar una división especial del "Cos" tipo guardia mora o pretoriana para Torra y, de paso, para Puigdemont. En El Periódico subrayan que las operaciones de recluta han concitado que PSOE, PP y C's se hayan puesto de acuerdo en censurar el ejército personal de Torra. Escribe Juan Ruiz Sierra: "Todos cargaron contra la inédita iniciativa, publicada en exclusiva por El Periódico, que se lleva a cabo de espaldas a la propia cúpula de la policía catalana y que, hasta el momento, ha logrado atraer, en buena parte, a agentes con un acreditado perfil independentista, algo que no ocultan en las redes sociales."Es aberrante", dijo el Gobierno. La titular de Educación y portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, no suele usar expresiones muy contundentes en sus comparecencias, pero esta vez, tras el Consejo de Ministros, al ser preguntada, cargó con mucha dureza contra la medida impulsada por Torra, que ni siquiera fue respaldada por sus socios de ERC, y exigió al Govern que rindiera cuentas en el Parlament".