Primeras planas

Sostres en Vietnam y la 'resistencia catalana'

El articulista de ABC reclama sosiego a los del 155 ante el riesgo de cien mil hiperventilados. 'Polònia' ya tiene competencia, un vecino con veinte amigos y un micrófono de karaoke

13.10.2017 08:23 h.
11 min

Viernes 13. El incendio, dicen por ahí, está perimetrado, de modo que las partes acumulan gasolina por si acaso. En Madrid, ayer, cierto optimismo respecto a las futuras noticias catalanas. Persiste el debate sobre si Puigdemont dijo galgos o podencos. Gran parte de la política madrileña quiere entender que no hubo declaración, que un chiste del difunto Eugenio con su gintonic en la mano hubiera resultado más solemne y convincente que la república más breve de la historia. En la contraparte, ERC se suma al pressing-mambo y le sugiere al President que le envíe a Rajoy la copia del ¿discurso? del 10 de octubre en el Parlament. O la proclamación firmada por los diputados de Junts pel Sí y la CUP. O que mire la wikipedia. La ANC, en cambio, apuesta por una huelga general de entrada y la puesta en marcha directa de la ley de transitoriedad.

A simple vista, la plana mayor del Estado está más cohesionada. En cambio, entre las variadas fuerzas que confluyen en el pati dels Tarongers (partidos, los Jordis, Mas como representante del Govern en las sombras, el cenobio de Montserrat y el presidente del Barça), los objetivos e intereses son contradictorios, velados, tácticos y paradójicos. En el alto mando independentista, la desobediencia es una consigna con efectos contraproducentes.

En los medios, la bronca es ensordecedora. En las redes, aterrador panorama. A Polònia le ha salido un desprejuiciado y severo competidor en un balcón de Sarrià-Sant Gervasi, el líder de Resistència Catalana, con "el humor y la verdad como bandera" dice a través de un imperio mediático formado por sus cuentas en Youtube, Instagram, Twitter y Facebook. No saldrá en TV3 (o sí) pero cada vez hay más enganchada a los mítines balconeros del asombroso vecino majara. Ahora lo más punk por aquí es ser catalán y español. Por primera vez, hay un potente contrarrelato espontáneo: un hombre con un megáfono y unos amigos de party española en su casa de Barceloning, una ciudad que vuelve a ser el centro de atención mundial, pues no todos los meses una sociedad con unos más que aceptables niveles de bienestar material y un potente tejido económico se empieza a parecer aceleradamente a Somalia.

La lírica sociedad líquida se está convirtiendo en gaseosa. Enric Juliana trata trata de desentrañar la maraña en La Vanguardia: "“Es difícil, pero no imposible”. Así resumía ayer un destacado miembro del Gobierno el diagnóstico de la Moncloa sobre una evolución de la crisis catalana que evite la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Difícil, pero no imposible. Ese es el mensaje, en el contexto del 12 de Octubre. La Administración norteamericana aprovechó la jornada para reafirmar su apoyo “a una España fuerte y unida”, en consonancia por lo expresado por los principales países europeos. Washington despejó ayer cualquier tipo de ambigüedad que se le pudiera atribuir. La nota lleva la firma del secretario de Estado, Rex Tillerson. El Gobierno de Canadá se pronunció ayer en el mismo sentido. No hay apoyos internacionales a la secesión. La Unión Europea no ofrece mediación, aunque sí sugerencias políticas de relieve, como la efectuada por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, el martes: crítica al uso de la fuerza e invitación al diálogo en el marco constitucional. Estas son las coordenadas realmente existentes. Fuera de estas coordenadas se halla el reino de la fantasía".

Exacto, terreno desconocido y territorio comanche. Potentes corrientes de fondo experimentan sutiles variaciones de orientación en un plano inclinado. Es decir, que quien preconiza mano dura con el servicio, en un momento dado puede ser partidario del pacto porque las paridas de la peña de El Velódromo (Laporta y Sala-Martí) resulta que iban en serio.

Portada de 'ABC' del viernes 13 de octubre / CGEl caso es que Salvador Sostres advierte con la gravedad ajustada al expediente no de las consecuencias de aplicar el orden y la ley, sino sobre los peligros del Vietnam catalán. En ABC: "Tal como el 1-O pudimos ver que cada vez que corría la noticia de una carga, más gente acudía a los colegios para protegerlos; para detener a Puigdemont o a Junqueras, las fuerzas y cuerpos de seguridad encargados de hacerlo tendrán que enfrentarse a miles de catalanes que irán a defenderles y a varios miles –entre cinco y siete– de agentes de Mossos d’Esquadra que si el Estado asume su mando se declararán en rebeldía y guardarán lealtad al presidente de la Generalitat. España podría tener su Vietnam en Cataluña y no hacen falta millones para desatarlo. Con cien mil hiperventilados basta para sembrar el caos y el independentismo los tiene. (...) si abrir un periodo de diálogo sirve para ganar tiempo y bajar la temperatura no tendría que despreciarse como opción aunque sólo sea porque si España pierde la próxima batalla –como perdió el 9 de noviembre y el 1 de octubre– será la última".

Hasta los más escépticos periodistas están sometidos a los riesgos de la hiperventilación, ya sean de los que creen que Puigdemont se arrugó como quienes sostienen que es una especie de reencarnación gerundense del amanuense del Sun Tzu.

Así es que si lo del 1-O no iba de independencia sino de democracia y ha acabado por ser la espoleta de la república etérea, esto ya no va de sonrisas sino de sacrificios y movilizaciones. El nacionalismo es inefable, siempre halla una explicación satisfactoria y un resultado conveniente a sus intereses.

El parte de heridos del 1-O suma y sigue. Nació Digital recoge unas declaraciones del consejero Comin: ""ja són més de mil les persones que han sofert lesions físiques, la majoria contusions, però també fractures, incisions, o fissures i hematomes que han anat sortint al cap dels dies". El conseller de Salut ha explicat que el seu departament ha engegat un programa de suport als professionals de l'atenció primària i de la salut mental perquè sàpiguen gestionar els casos que comencen a aparèixer de ciutadans que "han rebut un impacte psicològic pels episodis de violència gratuïta i que ara sofreixen angoixa, por o estrès postraumático"".

Manifestación del 12-O en Barcelona. 65.000 personas, según la Guardia Urbana. El foco se detiene en la pelea a sillazos en el Zurich. TV3 dijo que eran ultras del Valencia contra sus colegas del Atlético. La última hora reporta que unos eran del Sabadell y otros del Madrid. Ya se pueden imaginar la tesis de los años en los que el separatismo no ha roto un tiesto. Y se han quemado esteladas. ¡Qué barbaridad! Quemar banderas españolas o la Constitución, ok. Cualquier otra cosa, no. Y que quede claro que de los otros, todos son ultras, y que los autoproclamados antifascistas son unos boys scouts nada extremos.

De la antecitada crónica de Juliana destaca una alusión al "contrapunto trágico" del desfile militar, el accidente aéreo: "Murió el capitán Borja Aybar García, de 34 años. Todo indica que el piloto no saltó del avión para evitar que este se estrellará contra una urbanización. Después de saludar a los Reyes, Mariano Rajoy se desplazó a la base de Los Llanos".

Inestabilidad política e inseguridad jurídica, catástrofe económica. La confianza se pierde en ocho segundos y tienen que pasar ocho años para que Mr. Cheng respire tranquilo. ¿De verdad Vietnam, capital Barcelona, opta a ser sede de la Agencia del Medicamento? Lo cierto es que se necesitan con urgencia calmantes, antidepresivos y tranquilizantes. El lunes, los Jordis vuelven a la Audiencia Nacional con el mayor Trapero y la intendente Laplana y un largo etcétera de negros augurios para unos y magníficas oportunidades para los más vivos. El mundo casi siempre es de los osados, como atrevida es la ignorancia.

13 de octubre, santoral: Chelidonia, Eduardo III y Florencio de Tesalónica.

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