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Primeras planas

El proceso devora a Albiol y contamina el Liceu

Los representantes de Puigdemont y Junqueras escenifican una especie de tregua. Bronca en el Liceu por las acotaciones de un melómano amarillo. Pin, la exantisistema

9 min

Espectacular comparecencia conjunta de Quim Torra y Pere Aragonès, que tienen una gracia que ni los guitarristas de Peret. Qué arte más grande. Aragonès y Torra, tanto monta, rotunda y descarnadamente desprovistos de autoridad, crédito y caución. Un cuadro de velatorio. Pues este presidente de la Generalitat y este vicepresidente de la Generalitat que representan a Puigdemont y Junqueras dijeron que están en condiciones de garantizar la estabilidad del Govern hasta el día de las sentencias. Por lo tanto, siguen las traiciones, engaños, insidias y navajazos entre ERC y ese peculiar mundo que envuelve a Puigdemont.

Todas estas batallas internas recurrentes desde el comienzo del proceso entre esquerranos y las sucesivas mutaciones de Convergència generan casi tantas víctimas entre nacionalistas como en la competencia. El presidente del PP catalán, Xavier García Albiol, deja el escaño, cederá la presidencia en un congreso en noviembre y tratará de reconquistar la alcaldía de Badalona. Salvador Sostres le entrevista en ABC. Regusto amargo. Preguntado sobre si es partidario de volver a aplicar el 155 responde: "Si ha de ser el mismo 155, nos lo podemos ahorrar porque no sirvió de nada. No sé si la solución es volverlo a aplicar, pero lo que está claro es que el independentismo no ha de poder utilizar las instituciones para hacer el indio, y si el Estado no quiere evitar la secesión tiene que recuperar las competencias de Educación y Seguridad, y tener una mucho mayor presencia en Cataluña".

Pues no era menor la presencia del Estado anoche en el Liceu. Estaban el representante ordinario, Torra, y la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet. En la sala de autoridades figuraban además Montilla, Mas y Manuel Valls. Un hervidero de conspiraciones. Cuenta Marta Cervera en El Periódico la amena representación animada por las acotaciones sonoras de un melómano amarillo: "Antes de que sonara ninguna nota de I Puritani, durante la proyección de un texto de frases cortas para situar a los espectadores en el contexto del enfrentamiento entre puritanos y católicos en el siglo XVII, tras una frase en la que se explicaba que Cromwell asesinó despiadadamente a centenares de católicos irlandeses, un espectador espetó: 'Com aquí!'. A lo que otro le respondió: '¡Calla!'" .

Continúa la nota de Cervera: "Siguió un runrún de inquietud y al cabo de poco, tras una frase que aludía a la derrota de los católicos en la guerra y a la decapitación de su monarca, Carlos I, el mismo individuo que había causado el primer alboroto exclamó: 'Això també va passar aquí!'. Entonces ya fueron más los espectadores que le recriminaron su actitud. Uno: '¡Que te calles!'. Otros: '¡No sabes dónde estás!'. Y aun otro: '¡Empieza director!'".

Un cachondeo el Liceu. Nada que ver con la época dorada y no tan lejana de Montserrat Caballé. El proceso lo carcome todo, no sólo el Parlament. El 20 de septiembre del año pasado recuerda la crónica del diario de Zeta que parte del público cantó Els Segadors en protesta por el registro de la Consejería de Economía.

Fueron aquellos días extraños. Los empleados de banca cortaban las calles al grito de "els carrers seran sempre nostres" y el independentismo instaba a colapsar los cajeros automáticos. En el Ara escriben Albert Martín y Àlex Font Manté que el Estado habría sacado miles de millones de La Caixa y el Sabadell para forzar su cambio de sede: "Un empresari apunta que 'entre Renfe, Adif, Ports de l’Estat, RTVE i d’altres van treure 2.000 milions d’euros del Sabadell en un sol dia'. Un segon reitera que 'les agències estatals van ser les primeres a retirar els diners, i això va provocar un efecte bola de neu'. Un destacat executiu bancari precisa més aquesta acusació, que aporta llum a la manera com es va iniciar la fuga de capitals d’aquells dies que va derivar en el gran èxode de seus socials d’empreses catalanes fora de Catalunya. Segons la seva versió, 'fins a un terç del total de dipòsits que surten aquells dies són diners d’administracions públiques i empreses controlades per l’Estat'".

Un desastre colosal que lleva a muchos gerundenses de bien a pedir perdón por la acción devastadora de algunos de sus más connotados paisanos. En el Diari de Girona, Albert Soler pide perdón en un artículo que arranca de esta manera: "Hauran de passar unes quantes generacions abans que els catalans ens perdonin, als gironins, sempre ens les arreglem per enviar-los el pitjor que tenim. I el pitjor que tenim els gironins sol ser el pitjor del pitjor, som gent sense matisos. Si ja vam ser cruels amb Sopa de Cabra, hem continuat amb el fugitiu Puigdemont i amb Presidentorra. No s'entén que Girona encara no estigui aïllada de Catalunya amb una tanca a la berlinesa".

El lazo de la semana negra del separatismo es que Puigdemont no ha ganado el Nobel de la Paz. Ni tampoco Trump. Se lo han dado a Denis Mukwege y Nadia Murad. Mukwege es un médico que atiende a mujeres violadas en el Congo y Murad, una joven yazidí que fue esclava sexual del Estado Islámico. Se ha optado por reconocer la causa de la lucha contra la violencia sexual en vez de la emergencia humanitaria en Cataluña.

En el plano local, continúa el deterioro general de Barcelona. Si el Govern está mal, el Ayuntamiento de Colau no va mucho mejor. Meritxell M. Pauné entrevista a Gala Pin en La Vanguardia que va y dice que después de tres años en la concejalía de Ciutat Vella se ha dado cuenta que la ciudad necesita policía. O sea que le ha costado tres años entender esa obviedad. Ahí va la respuesta de Pin a la pregunta de cómo es que ahora Colau pide que haya muchos Mossos en la calle: "La seguridad no es solo policía, claro, hay una parte de políticas comunitarias. Pero no podemos ser ingenuos, Barcelona es una gran ciudad muy codiciada. Y no tengo ningún problema en reconocer que hay gente [del gobierno municipal] que veníamos de los movimientos sociales y no conocíamos el ámbito de la seguridad. En estos tres años hemos aprendido que la policía es un servicio público imprescindible para que la ciudad vaya bien. Muchos mandos de Urbana han hecho un esfuerzo para acompañarnos y además tenemos un comisionado de Seguridad que sí venía del ramo. Hemos cambiado discurso y visión con madurez y responsabilidad".

El "ámbito de la seguridad" dice Pin. Vaya nivel, Maribel.