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Primeras planas

Podemos carga contra el Rey y guerra sanitaria en Madrid

Crisis institucional. Alberto Garzón e Iglesias cargan contra Felipe VI. Moncloa exige a Díaz Ayuso el cierre de Madrid. El ombligo de Torra. Guerra también en el Barça

13 min

El veto al Rey en la entrega de despachos a los nuevos jueces ha degenerado en un incendio institucional de proporciones descomunales. Los ministros podemitas Alberto Garzón y Pablo Iglesias ejercen de pirómanos con duros reproches al monarca por haber expresado al presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes, su pesar por no asistir a la ceremonia en la Escuela Judicial de Barcelona. La crisis abierta es mayúscula y sin precedentes. Nunca hasta ayer un ministro del Gobierno de España había censurado en público al Rey, razón por la que medios como El Español editorializan que Pedro Sánchez debería cesar al titular de Consumo. Y nunca hasta ayer los nuevos jueces dieron vivas al Rey al término del acto de entrega de despachos. "Se han pasado tres montañas" dijo el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo.

La guerra empezó antes de que trascendiera la llamada de Felipe VI a Lesmes. El portavoz podemita Jaume Asens abrió las hostilidades al afirmar que "sería fantástico" que el Rey no volviera más a Cataluña, como si Asens fuera el titular del derecho de admisión en el Principado. La inquina y el encono de Unidas Podemos contra la monarquía no es nuevo, pero la actual arremetida podría responder al intento de tapar el abrupto fracaso de las políticas sociales promovidas por la coalición. El Ingreso Mínimo Vital ha pasado de ser la mayor conquista social de la historia de España al mayor fiasco de la historia de la Seguridad Social. No hay dinero para afrontar los ambiciosos planes podemitas, no hay acuerdo, de momento, para prolongar los ERTE y las perspectivas económicas oscilan entre lo crítico y lo agónico.

En ese contexto, los podemitas están sumamente incómodos y provocar una bronca con el Rey que de rebote puede afectar a Sánchez es una opción si lo que se pretende es tapar una gestión muy mejorable. Mucha mejor opción desde luego que los reportajes en la prensa del corazón de la ministra de Igualdad, Irene Montero, cuya principal particularidad es que sublevan y avergüenzan a la fiel infantería electoral de UP.

En Vozpópuli constatan la magnitud de la crisis Antonio Rodríguez y Alejandro Requeijo: "Este viernes pasará a la historia de esta legislatura como el primer día en el que ministros de Podemos criticaron abiertamente a Felipe VI por falta de neutralidad política. El titular de Consumo y líder de Izquierda Unida (IU), Alberto Garzón, llegó a arremeter contra el monarca por "maniobrar" en contra del Gobierno de coalición. Una acusación nunca vista en democracia por parte de un miembro del Ejecutivo".

Sigue la nota: "Fue una jornada llena de reproches y golpes bajos en la que La Zarzuela tuvo que salir al paso con un desmentido al presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, para intentar rebajar una indisimulada tensión con el actual Ejecutivo de coalición. Una evidencia de que las circunstancias estaban tomando un cariz preocupante".

Y más que preocupante según la crónica de Raúl Piña en El Mundo: "El ataque ha sido al unísono desde todas las vertientes de Unidas Podemos: Podemos, IU, los comunes, Galicia en común... El más duro y grave, el de Garzón. El ministro de Consumo considera que la Monarquía está "incumpliendo la Constitución que impone su neutralidad". Garzón, que ya hace una semana, en la Asamblea Político y Social de IU, extendió la acusación de corrupción al hilo del escándalo por los negocios opacos de Don Juan Carlos -'La corrupción dentro de la Casa Real no es obra de una sola persona, sino que precisa de la ayuda de otras de alta cualificación"-, considera que la situación de la Corona "es sencillamente insostenible" y sólo es "aplaudida por la extrema derecha'".

Portada El Mundo
Portada El Mundo

En el Abc reparan en la historia de fricciones entre Moncloa y Zarzuela. Escribe Almudena Martínez Fornés: "El Rey llevaba dos años intentando evitar el conflicto, al menos en público, pero al final ha sido inevitable. El pulso del Gobierno contra la Corona empezó desde el primer momento, y eso que Don Felipe ya se había fijado en Sánchez en 2010, cuando era un político desconocido, y le citó en La Zarzuela, por lo que ambos eran casi viejos amigos. Sin embargo, las circunstancias en las que Sánchez llegó a La Moncloa y sigue gobernando hoy, preso de las exigencias de comunistas y separatistas, ya hacían pensar que la relación entre Corona y Gobierno sería complicada. Y lo ha sido, a pesar de los esfuerzos de La Zarzuela por salvarla. Sánchez, que en la crisis separatista catalana de 2017, cuando aún estaba en la oposición, había prometido al Rey que 'no le iba a fallar', acabó fallándole en cuanto empezó a depender de los populistas y de los independentistas para seguir en el poder".

Portada Abc
Portada Abc

Por si faltara algo, también hay bronca entre el Gobierno y la Comunidad de Madrid por la gestión de la epidemia de coronavirus. No se descarta incluso la aplicación de un 155 sanitario y quirúrgico si Isabel Díaz Ayuso persiste en su negativa de confinar toda la región. "La 'nueva normalidad' permite al Gobierno intervenir Madrid si ve 'urgente necesidad'" titula El Confidencial una de sus informaciones. Según dicha pieza, "el Ejecutivo introdujo un comodín en su decreto del fin de la alarma que le faculta para tomar las medidas que sean estrictamente necesarias en sustitución de las autonomías". Escribe Beatriz Parera: "En solo un párrafo el Gobierno diseñó así una suerte de 155 sanitario. El textual es el siguiente: "La declaración de actuaciones coordinadas en salud pública corresponderá al Ministerio de Sanidad, previo acuerdo del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, con audiencia de las comunidades directamente afectadas, salvo en situaciones de urgente necesidad, en cuyo caso se tomarán las medidas que sean estrictamente necesarias y se le informará de manera urgente de las medidas adoptadas". Una supuesta intervención en aplicación de este sistema no requeriría de aval del Congreso".

Sigue el texto: "Ponerlo en práctica equivaldría, sin embargo, a volar por los aires cualquier posibilidad de volver al tono conciliatorio con el que comenzó la semana, el de la reunión de Pedro Sánchez con la presidenta madrileña. Cuatro días después se ha pasado de la escenografía de las banderas a la de las ruedas de prensa simultáneas con mensajes opuestos. Mientras en Sol el viceconsejero de Sanidad, Antonio Zapatero, comunicaba las medidas adoptadas por la Comunidad y ampliaba a ocho nuevas zonas las restricciones parciales que afectaban ya a 37, en Moncloa defendían que se debe cerrar toda la ciudad de Madrid y todos los municipios con una incidencia del virus superior a 500 casos por 100.000 habitantes".

Además de la emergencia sanitaria, la crisis en Madrid tiene una dimensión política que en Público interpretan de manera muy crítica con el Gobierno de Sánchez. Escribe Manuel Sánchez: "Alguien planteó el encuentro del lunes entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, como un duelo entre sus jefes de gabinete. El encumbrado gurú de La Moncloa, Iván Redondo; y el experimentado secretario de Estado de Comunicación con José María Aznar y ahora consejero aúlico de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, eran los encargados de preparar "la cumbre" y su desarrollo. Y, a día de hoy, pocos dudan que el Gabinete presidencial del Gobierno central salió vapuleado".

Sigue líneas después: "Nadie entiende el porqué de la rueda de prensa conjunta, que Sánchez no convocara la reunión en La Moncloa o que comparecieran en la misma sede de la presidencia regional de forma conjunta y con una escenografía llena de banderas, que ha sido comidilla en las redes sociales. Ahora, algunos dirigentes socialistas reconocen el error, y apuntan que “la lógica y la prudencia” dictaba que Ayuso hubiera intervenido en primer lugar y, posteriormente, Sánchez lo hubiera hecho desde La Moncloa o, incluso, la portavoz del Gobierno o el propio ministro de Sanidad. (...) Y estalló la guerra que quería Ayuso. El PP salió en banda criticando la persecución a Madrid, a su presidenta y la “deslealtad” del Gobierno. Y, claro, Ayuso salió como heroína enfrentándose a un Gobierno que la acosa para negarse a ampliar las restricciones que le proponen desde el Ministerio de Sanidad".

Mientras tanto y en Cataluña, Quim Torra se mira el ombligo y se sopesa la borra entre los dedos. Ha decidido que hasta que no le comuniquen formalmente que está inhabilitado no se dará por inhabilitado, cogitación que recoge Nació Digital con la firma de Sara González: "L'habitual és que sigui relativament ràpid (la notificación), una qüestió de màxim dos dies tenint present que el president pot demanar algun aclariment, però existeix un precedent atípic: en el cas de la inhabilitació dels expresidents Artur Mas i les conselleres Irene Rigau i Joana Ortega aquest termini es va dilatar cinc setmanes. És un precedent que tenen molt present a Palau, que el que sí que descarten és que el cessament en ferm es produeixi el mateix dia de l'anunci del Suprem. Així doncs, legalment, Torra encara tindria marge per convocar eleccions fins al moment de rebre la notificació del TSJC, opció que per ara ell mateix ha descartat. En cas que sol·licités l'empara del Tribunal Constitucional, aquesta acció no tindria efectes suspensius i, per tant, no podria paralitzar la inhabilitació".

Para no salir del guion bélico, en el Barça también hay guerra. Messi se ha despedido de su amigo Luis Suárez con una dura andanada contra la directiva de Bartomeu. Dice el rosarino que han echado a Suárez de mala manera, cosa que no le sorprende viniendo de quien viene. 

26 de septiembre, santoral: Cosme y Damián, Calistrato mártir, Gedeón juez, Nilo el joven, Sebastián Nam I-gwan y compañeros y Senador de Albano.