Menú Buscar
Primeras planas

El PNV sí que sabe y la hidalguía universal

Negocio de órdago a la grande del nacionalismo vasco que desnuda la ineptitud política de Convergència. Macron se impone a Le Pen en el cara a cara televisivo

9 min

El PNV ha hecho el negocio de la década con el Gobierno de Mariano Rajoy, que se ve capaz de tirar del carro de España sin la contribución de los ciudadanos vascos a la caja común. Los cinco votos de los diputados jeltzales salen por un pico, 4.000 millones de euros según refieren los medios. Hay un cierto escándalo, pero menos del que cabría suponer tras la impúdica exhibición de los términos del pelotazo vasco, un negocio de órdago a la grande.

Como Rajoy sólo tiene dos caras, la de póquer y la de estar en la inopia, los suyos difunden la especie de que los bilbaínos, como es sabido, exageran. Será, pero que estén a por setas, en contra del chiste, no significa que pasen de los Rolex. Además, ha sido así desde el siglo XV, cuando se acuñó el "derecho" de hidalguía universal por el que todos los vascos nacen hidalgos mientras que los murcianos, los de Zamora y los de L’Hospitalet nacen como pueden y a Dios gracias.

El director de Crónica Global, Xavier Salvador, lo resume esféricamente en un solo párrafo: "Disfrutan en el País Vasco de unas condiciones heredadas de históricas prebendas que nadie parece dispuesto a modificar. Del franquismo a la democracia las volvieron a cargar en la mochila y su sistema fiscal, el Cupo y demás prerrogativas económicas rigen como un elemento distintivo y verdaderamente diferencial. De poco sirve que algunas voces, con argumentos incontestables, recuerden que el sistema autonómico de los vascos es insolidario por naturaleza. Ellos lo saben, apelan a la historia y se acabó el debate".

Tal cual. La relación de sinecuras y la sustancia del apaño estremecen. La exposición de Carmen Morodo en La Razón lo evidencia: "Mariano Rajoy desbloqueó personalmente el acuerdo con el PNV que da un gran balón de oxígeno a su Gobierno. Asegura la 'paz fiscal' con el Ejecutivo vasco, según los nacionalistas, a cambio de la devolución de 1.400 millones de euros que ellos reclaman desde 2007, y de una rebaja de otros 192 millones en el cálculo del Cupo con respecto a 2016. Además de un empujón a la 'Y vasca' y reducir la factura eléctrica para las empresas. Esto sólo a cambio de que sus cinco diputados sostengan los Presupuestos de 2017, porque como el PNV se encargó de subrayar no hay ningún compromiso respecto al techo de gasto para 2018 o sobre los Presupuestos para ese año, que el Gobierno tiene que empezar a preparar ya si quiere poder presentarlos en el Congreso en septiembre".

Son 1.400, más 192, más exenciones eléctricas, más el AVE y más la hidalguía financiera hasta llegar a los 4.000 millones por los que clama en ABC en portada con el siguiente titular: "Cinco votos que valen 4.000 millones". Y los de Ciudadanos, con cara de boniatos, según el texto de Paloma Esteban en El Confidencial: "Albert Rivera comprometió el respaldo de los suyos con un acuerdo firmado el pasado marzo de en torno a 4.000 millones para incluir en las cuentas públicas del presente ejercicio ‘medidas estrella’ de su programa, pero ahora tendrá que ‘tragar’ con un acuerdo entre el Gobierno y los nacionalistas —que formarán parte del sí, en la misma fotografía que ellos—. (...) En Ciudadanos afirman que ése acuerdo supone, de momento, un 'brindis al sol' en tanto las cantidades no aparecen plasmadas en el proyecto de Presupuestos y el pacto futuro deberá refrendarse en la ley quinquenal 2017-2021, que se votará en las Cortes Generales. La formación centrista mantiene intacta su postura y votará no a la ley en cuanto llegue al Congreso".

portada paisEn El País bendicen el acuerdo en pieza editorial alusiva al caso catalán: "Merece la pena hacer el cuento largo de los beneficios que ha obtenido Urkullu para el País Vasco respetando escrupulosamente las reglas de juego y sin que su partido renuncie a sus viejas aspiraciones de mayor autogobierno. Frente a esa actitud pragmática y que escenifica lo mejor de la democracia —negociar y pactar—, Cataluña ha quedado todavía más desdibujada gracias al empeño estentóreo de las fuerzas independentistas que han consagrado la ruptura como la única manera de servir a sus ciudadanos".

En contra, el editorial de El Mundo: "Se agranda aún más el privilegio que comporta un sistema fiscal diferenciado dentro de la unidad de España, único por sus características en la UE. Pero, además, en mal lugar dejan estas concesiones a los partidos estatales (sic) en Euskadi. Porque permiten que el PNV siga enarbolando que es el único que arranca beneficios al Gobierno central. Prebendas que, encima, victimizan aún más al independentismo catalán. Mal negocio para España, aunque necesite Presupuestos".

Actualidad penitenciaria. Ignacio González, el expresidente de la Comunidad de Madrid, pide que le concedan la libertad provisional. Alega carecer de medios económicos y la boda en meses de su hija. Jordi Pujol Ferrusola también quiere salir de Soto del Real. Sus abogados sostienen que los hechos por los que está en la cárcel constan en autos desde el pleistoceno.

En Francia, cunde la impresión de que ganará el mal menor. Anoche se enfrentaron Le Pen y Macron en un debate televisado que en Le Monde califican de "brutal". Le Figaro asegura que el candidato moderado encajó la golpiza y se impuso a la señora Le Pen con soltura.

Enric González asume en El Mundo la crónica del pugilato electoral: "Los sondeos dieron ganador a Macron de forma amplia, con más del 60% de opiniones favorables. Era muy difícil sacar algo en claro de una cacofonía en la que las voces de ambos se solapaban y había muchos más insultos que propuestas. Una vieja ceremonia republicana, la del debate respetuoso e inteligente entre los dos candidatos finalistas, fue envilecida quizá para siempre. Le Pen creyó que sacaría ventaja de ese tono de discusión callejera. Fue el peor momento de su campaña, una campaña hasta ahora inteligente y eficaz. Quizá enardeció a los suyos, pero espantó al resto de los electores y tal vez logró incluso movilizar a favor de Macron a un cierto número de ciudadanos que pensaban abstenerse".

4 de mayo, santoral: Antonia, Florián, Pelagia, Silvano y José María Rubio, jesuita canonizado por Juan Pablo II y a quien definió como el "apóstol de Madrid".