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Primeras planas

El oasis de Bruselas y los editoriales raholitas

'La Vanguardia' censura las querellas de Fiscalía y la falta de "relato" del Estado. Problemas en el paraíso 'indepe': un viandante (del pueblo y la gente) insulta a Junqueras en la calle

8 min

Puigdemont es la monda. Tiene un arte que no se puede aguantar y con Junqueras forma un tándem fenomenal, un dueto apoteósico, la dupla perfecta. El presidente de la república secreta llama a los funcionarios a no claudicar, insta a la "oposición democrática" y se larga a Bruselas para que resistan otros que a él le da la risa. Así es que Junqueras, presidente republicano en funciones por Barcelona, interrumpe el Telenotícies de las nueve para soltar la arenga más acelerada de la historia. A poco le da un soponcio. 

El irredento cabecilla de Amer, de los Puigdemont de la camisa azul y la boina roja de toda la vida, es más astuto que Artur Mas y tiene en vilo a toda España en plan Gran Hermano con su escapada belga. Ha resultado ser un valiente de tomo vino y como lomo, un héroe del dadaísmo, un monstruo de la política que se descojona de todo y de todos mientras sus demiurgos teorizan sobre su alto sentido de Estado en contraste con la brigadilla de subsecretarios del 155.

La Vanguardia, por ejemplo, clama en su editorial (titulado La hora del pragmatismo, última entrega de la serie de las horas graves, tristes, esperanzadas, cruciales, históricas, en punto, medias y muertas) contra la querella del fiscal Maza: "He aquí un hecho relevante y no sin consecuencias. Porque si la campaña del 21-D llegara a verse salpicada por detenciones de políticos catalanes, la urgente pacificación de nuestra sociedad se vería frenada. Sobre todo, si la acción de la Fiscalía no se ve acompañada por un relato del Estado en el que, además de elementos correctivos, haya otros de persuasión y seducción. La justicia debe sin duda seguir su curso (y puede hacerlo a varias velocidades). Ahora bien, la política del Estado no debe seguir siendo sólo reactiva. Debe ser sobre todo proactiva. Catalunya ha vivido largo tiempo al filo del abismo y ha pagado alto precio por ello. Ahora que se dan condiciones para estabilizarla ante horizontes más despejados nadie debería contribuir a incendiarla de nuevo".

Que te enteres Mariano. Y que los jueces tomen nota: seguir su curso, vale, pero con el cambio de marchas en la mano por si conviene adaptarse a la alta política. Que no se asuste Puigdemont y que se tranquilice su abogado de Barcelona mientras el belga gestiona los papeles del asilo. Colosal.

Por si no quedaba claro el mensaje de La Vanguardia, su editorialista en cap, Pilar Rahola, describe al Estado malayo: "Tienen el poder y amedrentan con él, hasta el punto de intentar la barbaridad jurídica de querer encarcelar treinta años a un líder democrático por un conflicto político. Y lo anima, por cierto, el partido más corrupto de Europa, cuyo escándalo de Gürtel ha sido considerado, por obra y gracia de la fiscalía anticorrupción, una auténtica trama contra el Estado. Pero ya se sabe que la corrupción no es un problema para el reino".

O sea que la fiscalía es el Estado pepero, pero luego la fiscal le ha metido un paquete al PP. Contradictorio, pero sigue Rahola: "En este punto estamos, con un conflicto político que ni está dominado ni va a estarlo por muchos grititos de Borrell y Arrimadas y mucha foto orgiástica de Iceta, todos ellos bien apiñados en el bonito artículo 155. (...) En cualquier caso, no sólo no ha habido jaque mate, sino que la partida justo empieza a jugarse".

El deterioro social y económico en Cataluña crece y se desarrolla, pero #Seguim!

En cuanto al amigo Oriol Junqueras, defendió la posición republicana con enorme gallardía en primera línea del frente, o sea en territorio 155. Tuvo que sortear las impertinencias y groserías de un viandante que lo vio salir de la consejería con sus andares galanes, tal como recoge Crónica Global: "¿Cómo estamos señor Junqueras? ¿Bien o qué? Fastidiando Cataluña, como siempre. Que has jodido Cataluña. Viva España. Muy bien, Junqueras. ¿Has ido a destruir papeles? Muy bien, eh. Ahora escápate, como las mariconas. Corre, corre, que te pillan, ¡a Marsella! En coche vienes, cabrón". 

Cómo está el patio. A Junqueras le van a tener que poner escolta, pero no para que no se escape sino para que el pueblo, la gente, los que se van al paro y los que no salen de él no le increpen en la plaza pública. 

A todas estas, la izquierda es un páramo. A Pablo Iglesias y Ada Colau les viene grande el momento. No calcularon la impostura y se ven arrastrados por las incongruencias de un discurso para adolescentes que no están en edad de votar y para Garzón y los de su boda en Cenicero. El contraste con el veterano Paco Frutos, a quien se entrevista en El Mundo es absoluto, radical. Sostiene el exdirigente comunista: "La izquierda española tiene un gran problema, efectivamente. La izquierda socialdemócrata, que ha sido muchas veces socioliberal, tiene problemas muy graves pero Borrell sí ha sabido desmontar la mentira del «España nos roba». En mi caso está el Partido Comunista, que es un grupúsculo que no tiene ni idea de lo que ocurre ni en España ni en el mundo, que hace retórica a veces revolucionaria pero que en política sólo mantiene su tingladito y ya está. El PCE no existe políticamente e Izquierda Unida casi tampoco porque ha sido subsumida desde que nació Podemos y perdió el culo por llegar a acuerdos con ellos". 

Apunta Raúl del Pozo en su columna en El Mundo que los exiliados de terciopelo no viajaron solos: "La huida de Puigdemont pasará a la historia de la infamia. Le acompañaban Forn, Borrás, Bassa, Comín y Serret. Fueron todos en coche hasta Marsella y de ahí en avión a Bruselas. Iban seguidos por dos agentes del CNI".

"En un otoño catalán sin revellons ni setas de los mocos, ni amanitas de los césares nos vamos a divertir", augura el maestro Del Pozo.

31 de octubre, santoral: Nemesio, Alonso, Urbano y Quintín, entre otros.