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Primeras planas

El mejillón telemático y el obispo Novell en la cárcel

Puigdemont maniobra en Bruselas y desbarra en Madrid: pretende pactar su “retorno” con el magistrado Llarena. Los contactos de Forn con la cúpula eclesial

11.01.2018 10:01 h.
9 min

Puigdemont no compra el mensaje de Mas y no dará un paso a un lado. El expresidente catalán pretende ser investido a toda costa, por la vía delegada de que algún diputado lea su discurso o en formato holograma. El pastelero de Amer no repara en fantasías y ya ha demostrado que es capaz de cualquier cosa, desde cambiar de coche en un túnel a ocultarse en un maletero para escapar a Bélgica. Si Mas era el astuto, este es el audaz, una revisión del prototipo de líder separatista con menos verbo pero más funestas prestaciones que su antecesor.

El soberanismo pretende hacer política para no tener que explicar cómo es que entre el material que los Mossos iban a destruir en una incineradora los investigadores de la Guardia Civil han detectado millonarios desvíos de fondos públicos para la causa y las entidades "cívicas". Es más, Puigdemont considera que todo eso se puede arreglar hablando tranquilamente. Es como Gila. "¿Está el enemigo? Que se ponga". 

La desfachatez es contagiosa y afecta incluso a sus letrados, según la crónica en El Español de María Peral, que escribe: "una abogada vinculada a despachos de Madrid y Barcelona que se encargan de la defensa de los prófugos telefoneó al tribunal con la pretensión de hablar de su "retorno" con el magistrado Pablo Llarena, instructor del procedimiento penal abierto por presuntos delitos de rebelión o sedición y malversación de fondos públicos tras la proclamación de la independencia de Cataluña por el Parlament".

Sigue Peral: "La letrada no pudo en ningún momento acceder al magistrado, que, una vez informado de la llamada, se negó a atenderla. Llarena ordenó además que todo intento de contactar con él al margen de los cauces procesales sea rechazado, dado que la forma de comunicarse con el tribunal debe ser por escrito, tal como establece la ley".

Precisamente hoy, Joaquim Forn, Sànchez y Cuixart podrán hablar directamente con el juez Llarena y no es previsible que cambie su situación.

Marta Rovira se está demostrando incapaz de llevar las riendas de ERC. Puigdemont le cuela gol tras gol sin que la brava dirigente se entere de qué va la vaina. Un texto en El País de Camilo S. Baquero da cuenta del desborde republicano ante las pretensiones del fugitivo: "El partido de Oriol Junqueras insiste en que Puigdemont es su candidato a president pero no están dispuestos a hacer una modificación reglamentaria que seguramente acabará recurrida ante el Tribunal Constitucional. Fuentes republicanas creen que la vía delegada puede tener algún recorrido, pero se muestran prudentes y esperan a ver qué dice su dictamen. A los republicanos les correspondería la presidencia de la Mesa según su pacto y por tanto la persona designada se vería muy comprometida legalmente si se fuerza el reglamento, haciendo una interpretación laxa".

Portada de 'El Mundo' del 11 de enero de 2018 / CDComo Rovira ni sabe ni contesta, ha tenido que ser el propio Junqueras en su petición de traslado de cárcel quien ponga los puntos sobre las íes de lo que es un parlamento. Daniel Tercero firma en el ABC la noticia: "La distancia entre las estrategias de estos es tal que, ayer, el principio de acuerdo entre JpC y ERC para que los independentistas sigan controlando la Mesa parlamentaria quedó ensombrecido por la decisión de Junqueras de alegar ante el Tribunal Supremo (TS) que «su voto es indelegable» y, por lo tanto, es necesaria su presencia física en el hemiciclo para todas «las sesiones del Parlamento de Cataluña que se anuncien». De esta manera, el líder de ERC dinamita la estratagema legal que Puigdemont quiere imponer a los próximos miembros de la Mesa bajo control secesionista".

Junqueras va de católico, aunque no vaya a misa, pero Forn, que sí practica, tiene unas conexiones con la cúpula eclesial catalana que ya quisiera para sí el antedicho. El obispo de Tarragona, Jaume Pujol, el de Solsona, Xavier Novell, y el abad de Montserrat, Josep Maria Soler, están en la agenda del exconsejero de Interior y ha pedido que le visiten en prisión.

Javier Oms cuenta en El Mundo el intento de Novell en la cárcel de Estremera. El obispo se plantó en la cárcel sin cita previa, en plan aquí estoy yo y usted no sabe con quién está hablando: "Por el momento, en Estremera únicamente se ha personado el obispo de Solsona en una fecha próxima al día de Navidad, según coinciden fuentes penitenciarias y soberanistas consultadas por este diario. Sin embargo, los funcionarios de la prisión no le dejaron llegar hasta el locutorio donde se realizan los encuentros entre visitas y presos, separados a través de una mampara. Las razones por las que se le vetó el paso, no obstante, divergen dependiendo de quién la explique. Fuentes soberanistas apuntan a que Forn cumplió con todos los trámites necesarios para que Instituciones Penitenciarias permitiera la visita de Xavier Novell. Es decir, una petición por escrito dirigida al director de la cárcel, responsable de decidir si la autoriza o no. Un extremo que fuentes penitenciarias negaron a este diario".

Sigue la nota: "Según esta segunda versión, el obispo de Solsona se personó en la cárcel sin ninguna autorización previa. Añaden, además, que Forn tampoco pidió la visita a la dirección del centro, por lo que finalmente Novell tuvo que irse sin ver al exconseller. La situación motivó una queja del propio obispo a la Conferencia Episcopal. La portavoz de prensa del Obispado de Solsona rechazó ofrecer ningún tipo de información a este diario".

Pilar Rahola está sulfurada con Inés Arrimadas. Es que no la soporta, como deja claro en su artículo de La Vanguardia que rezuma bilis: "El problema, en el caso de la señora Arrimadas, es que se ha convertido en un robot de hacer declaraciones, las hace a todas horas, en todas las cadenas, todos los días, sin descansar ni por la noche no fuera que el silencio se evaporara. Y como acostumbra a pasar en estos casos de histrionismo político, el exceso verborreico comporta saturación, simpleza y un impertinente vacío. Con un elemento añadido que, personalmente, es el que me produce rechazo y, directamente, dejo de escucharla: su desfachatez insolente y su menosprecio hacia los líderes independentistas. Es un menosprecio desalmado, que se burla de nuestros presos ruidosamente y que menosprecia a los líderes exiliados con una superioridad patética".

Y toda esta cascada por decir que Cataluña no se puede gobernar comiendo mejillones en Bélgica.

Los padres vivos de la Constitución no ven razón alguna para modificarla. Herrero de Miñón, antaño alineado con los nacionalistas, ahora los llama delincuentes y Roca dice que lo que necesita Cataluña es más cariño y menos encajes.

11 de enero, santoral: Higinio, Honorata, Leucio, Salvio y Tipaso.

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