Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Primeras planas

La mayoría de los medios bendice la sobriedad del Rey

Felipe VI supera el trance del expediente de su padre con una elipsis. El Gobierno en pleno no reacciona. Podemos partido y el independentismo braman. Acuerdo sobre el Brexit

17 min

A la espera de los resultados de los audímetros, el discurso del Rey es la referencia informativa absoluta del día de Navidad en la prensa digital y en la de papel. El asunto propicia una taurina división de opiniones, bronca los tendidos con lanzamiento de almohadillas al albero por un lado y pañuelos blancos que exigen las dos orejas y el rabo para el monarca por el otro. Dos viejas especies ideológicas han resucitado en España, republicanos y monárquicos, morados de Unidas Podemos y verdes de Viva el Rey de España. Es como muy vintage.

Felipe VI lidió el toro emérito con sobriedad, sin alardes, con la economía de gestos que es la marca de su reinado. Había quien pensaba que lo recibiría a porta gayola, o sea de rodillas frente al toril, por la tremenda, en plan edición casquería real de un sálvame de luxe cualquiera. No fue el caso como tampoco resultó ser que el Rey eludiera el tema y hablara del tiempo.

"El Rey alude a los deberes "morales y éticos" de su padre, aunque sin citarle" titula Crónica Global el ajustado análisis informativo de María Jesús Cañizares, cuyo texto arranca así: "Una alusión velada al Rey emérito, pero que no ha pasado desapercibida. En su tradicional discurso navideño, Felipe VI ha revalidado su compromiso con unos "principios morales y éticos" que "nos obligan a todos, sin excepciones" y que están "por encima de cualquier consideración, incluso de las personales o familiares". Una frase cargada de simbolismo ante la situación en que se encuentra su padre, investigado por supuesto fraude".

Las reacciones han sido tan previsibles como para muchos ha resultado el discurso en cuestión. "Podemos y los socios de Sánchez linchan al Rey mientras sus ministros guardan silencio" dice Vozpópuli. Escribe Antonio Sanchidrián que los ministros de Podemos fueron "calculadamente prudentes" porque estuvieron en silencio y utilizaron el comodín de Echenique, siempre atento en las barricadas del Twitter.

El portavoz podemita lamentó que el Rey no entrara en detalles sobre los "negocios turbios" de su padre. En el frente republicano destacó el trino de Gabriel Rufián, que en el tono de chulapo de Santako que la caracteriza se preguntó si el discurso "¿ha colado?". Y también asomó la gaita Quim Torra para reiterar que  "o monarquía española o república catalana".

Por la parte de la derecha, Pablo Casado puntuó que el mensaje fue impecable y la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso se puso en plan mosquetera con un "el Rey con todos y todos con el Rey". Abascal, por su lado, subrayó que el Rey dijo que "no somos un pueblo que se rinda". Y en la equidistancia, Arrimadas, optimista: "España saldrá adelante".

La reacción de Puigdemont fue previa al mensaje navideño de Su Majestad. De El Independiente: "Retirar la imagen de Juan Carlos de Borbón de las monedas de euro. Esta ha sido la última petición que ha realizado el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, bajo las siglas de Junts i Lliures a la Comisión Europea. En un escrito firmado también por los otros dos eurodiputados de la formación, Clara Ponsatí y Antoni Comín, Junts pregunta a Europa si considera que «tener en circulación monedas de euro con la efigie de personas investigadas por evasión fiscal como Juan Carlos I es coherente con los valores» de la Unión Europea".

Bien aseados e informados se puede descender al terreno de la opinión. En El Español, Pedro J. Ramírez emite un discurso en su vídeoblog bajo el título "Felipe 'el Renovador' entierra a su padre con ayuda de Sánchez". Asegura Pedro J. que "la omisión del nombre de Juan Carlos I en un año en que tanto se ha hablado de él ha sido una forma de enterrarle en vida, una manera de decir que sus méritos durante la Transición han quedado opacados por su posterior conducta bochornosa".

En El Diario, Ignacio Escolar titula su comentario así: "Otro error del Rey de la derecha". Y escribe que "se esperaba un discurso histórico. Y lo histórico será, otra vez, la falta de reflejos, de explicaciones o de disculpas ante los españoles. Ni las ofrece el rey padre –que solo se comunica con el pueblo al que reinó a través de notas de prensa de su abogado– ni las ha ofrecido el rey hijo, que en este discurso ha optado por ignorar el problema, a ver si así desaparecía".

Muy crítico es también José Antich, que escribe que "Felipe VI ha perdido una gran oportunidad para situarse en el lado correcto. En el mundo de la comunicación directa hay que leer entre líneas para interpretar su mensaje. "Preservar los valores éticos" o "los principios morales que los ciudadanos reclaman de nuestras conductas" o "unos principios que nos obligan a todos sin excepciones; y que están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares". Son frases demasiado alambicadas y enrevesadas para llegar al aprobado".

La prensa escrita es mayoritariamente partidaria del Rey y de su discurso. Así, El País editorializa que "ahora que la polarización política pretende zaherir a la jefatura del Estado, convirtiéndola en moneda de intercambio, el discurso del Rey fue la mejor defensa de una institución obligada a mantener su neutralidad ideológica como salvaguarda de los derechos de la ciudadanía. Frente a los intentos de patrimonialización de unos o los ataques oportunistas de otros, Felipe VI volvió a dejar claro que solo milita en la defensa de los principios democráticos y la Constitución. De ahí su esperada e indirecta alusión al comportamiento del rey emérito, uno de los momentos más delicados de su discurso, que resolvió reivindicando el carácter institucional de la jefatura del Estado y el principio de ejemplaridad que debe guiar su actuación “por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares”: sin excepciones. La situación del anterior jefe del Estado podría haber merecido una mención más extensa, pero el compromiso de la Corona con esos principios públicos fue nítido y explícito".

Portada de El País del 25 de diciembre de 2020 / KIOSKO.NET

 

Portada de 'El País' del 25 de diciembre de 2020 / KIOSKO.NET

En El Mundo es Iñaki Ellakuría quien aborda el análisis de urgencia: "Una vez fijado el rumbo al que debe dirigirse el "gran esfuerzo nacional" en estos tiempos de emergencia social, sanitaria y económica, Don Felipe abordó la polémica sobre los desmanes financieros del Rey emérito. Esos que tan hábilmente magnifican los enemigos de nuestro sistema democrático, agrupados en la heterogénea mayoría de apoyo al Gobierno de Sánchez e Iglesias, con el fin de socavar los cimientos de una institución monárquica que se ha erigido en el dique de contención más robusto frente a la marea populista. Razón por la que sigue gozando de la estima de una mayoría de españoles, tal como recoge el último CIS, en el que solo el 0,3% de los ciudadanos dice ver en la monarquía un problema. Con ese aval popular y respondiendo a la demanda de la opinión publicada, Don Felipe no tuvo reparos en volver a desmarcarse de su padre con la misma firmeza con la que en marzo repudió su conducta, reafirmándose sin matices en unos "principios morales y éticos que nos obligan a todos, sin excepciones de consideración personal o familiar", pero evitando que esa dolorosa aunque necesaria ruptura del hijo con el padre pudiera ser interpretada como una injusta enmienda a la totalidad de la labor que Don Juan Carlos desempeñó en la llegada, consolidación y modernización de la democracia española".

Portada de El Mundo del 25 de diciembre de 2020 / KIOSKO.NET

 

Portada de 'El Mundo' del 25 de diciembre de 2020 / KIOSKO.NET

El director de ABC, Julián Quirós, subraya el liderazgo moral del monarca: "La principal misión del Rey, sobre todo ahora en circunstancias tan dramáticas, es ejercer un liderazgo moral sobre el pueblo español. Empatizar con el dolor y penalidades de la gente que ha perdido tanto durante la pandemia, pero también impulsar la esperanza de superación. Convertirse en el abanderado de los derechos y libertades que nos otorga una Constitución amenazada. Y trazar una línea roja infranqueable tras la que no caben conductas impropias y reprobables, incluso si afectasen a familiares directos del Monarca, léase su propio padre, Don Juan Carlos. Liderazgo moral. Para eso sirve un Rey, para ser el primero en la defensa de un sistema de convivencia, justo, próspero y democrático, cuestionado por aventureros, neototalitarios y separadores".

Y en La Razón, Francisco Marhuenda le mete el dedo en el ojo al líder de Podemos: "Pablo Iglesias tiene por fin sobre la mesa el discurso de Felipe VI y tras leerlo debería sentirse muy orgulloso de tener un jefe del Estado, no importa que sea republicano, con sensibilidad social y capacidad de discernir sobre cuáles son los temas que preocupan realmente a los españoles. Es lógico que no sean aquellos que interesan al líder del cuarto grupo de la Cámara que está inmerso en una pintoresca e infructuosa deriva contra la Constitución del 78 y la Corona. No desdeño la representación que ostenta, pero tampoco creo que se pueda arrogar la representación de lo que sienten o quieren los españoles. Don Felipe ha estado, una vez más, a la altura de las circunstancias y no ha defraudado a la inmensa mayoría de los españoles".

La Vanguardia también aprueba al Rey en su editorial: "Felipe VI no mencionó en su discurso nombres propios. Pero sus palabras fueron claras y parecían más que apropiadas para aludir a los manejos económicos de su padre. Hay unos principios morales y éticos superiores –vino a decir Felipe VI– y debemos observarlos, tanto personalmente como procurando que se respeten en nuestro entorno, incluido el círculo íntimo familiar. (...) Ejemplaridad en el desempeño de su función y empatía con sus conciudadanos serían, por tanto, dos de los pilares del mensaje navideño de este año del Rey".

Portada de La Vanguardia del 25 de diciembre de 2020 / KIOSKO.NET

 

Portada de 'La Vanguardia' del 25 de diciembre de 2020 / KIOSKO.NET

En el lado crítico, El Periódico y Ara. El primero asegura en el editorial que "no es aventurado afirmar que el Rey ha perdido una oportunidad con este discurso. El propio Juan Carlos I fue mucho más contundente cuando en el 2011 afirmó: "Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado (…). Cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos". Eran los tiempos del caso Noós. (...) El Rey deja que sus acciones y los comunicados públicos, medidos al milímetro, hablen por él, y en Nochebuena tenía la oportunidad de hablar directamente del asunto a un país que así lo esperaba. Declinó hacerlo, lo que supone no satisfacer a las múltiples voces que le reclaman en este asunto un ejercicio de transparencia a la altura de una sociedad democrática del siglo XXI".

En la misma línea se pronuncia el Ara: "El discurs és una nova oportunitat perduda per a Felip VI, que continua resistint-se a trencar clarament amb la figura del seu pare. I això que fa poques setmanes el rei emèrit va admetre per primer cop que havia comès frau fiscal en fer una declaració complementària a Hisenda per un valor de gairebé 700.000 euros. (...) Posats a esquivar temes espinosos, el rei, que és el comandant en cap de les forces armades, tampoc va fer cap referència directa als xats dels militars retirats o en actiu en què es defensen posicions colpistes. Simplement es va limitar a fer una encesa defensa de la Constitució i una crida a deixar enrere "un llarg període d'enfrontaments i divisions", una eufemística al·lusió a la dictadura de Franco".

Hay más noticias. Fumata blanca con el Brexit. De la nota de Rafa de Miguel en El País: "El Reino Unido y la Unión Europea alcanzaron ayer un histórico pacto cuyo principal efecto será evitar un Brexit salvaje y caótico que habría agravado la crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus. Ambas partes firmaron un acuerdo comercial que establece una zona de libre comercio sin aranceles ni cuotas y con garantías que eviten la competencia desleal. El largo y complejo texto negociado por Londres y Bruselas llega cuatro años y medio después de que los británicos votasen en referéndum su salida de la UE y solo una semana antes de finalizar el periodo transitorio y hacerse efectivo el divorcio".

25 de diciembre, Navidad. Santoral: Nuestra Señora de Belén, Anastasia, Eugenia, Noelia y Natalia.