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Primeras planas

Mayo del 37 y la fractura independentista

Nueva arenga de Torra a sus tropas: la revuelta, tras las sentencias. Colomines advierte sobre la guerra civil nacionalista. Tensión en los Mossos. Emergencia de Vox

11 min

No lo puede evitar. Está en su naturaleza y lo reconoce. Él mismo dice que viene de la base y que toda su parentela está en los CDR. Al molt honorable le han pillado en otra conversación con individuos de la vanguardia asaltaparlamentos. "Que comience la revuelta tras las sentencias; será el momento", les dice Torra a sus cachorros. Así pues, el día D dependerá de la publicación de los fallos de los políticos presos. Mientras tanto, la ANC presiona, Òmnium se desmarca y los CDR desaparecen de las calles el día en que Albert Rivera pega un mitin de mil demonios según la Guardia Urbana, dos mil según la organización, en la sagrada plaza de Sant Jaume. ¿Cabe mayor provocación? Pues se llevó a cabo sin que ningún comando/comité sintiera la patriótica obligación de desalojar la plaza de "unionistas", la "chusma".

El constitucionalismo conmemora con sordina el "espíritu del 8 de Octubre", la manifestación con banderas españolas en Barcelona que dejó al independentismo sumido en el estupor. La prensa soberanista dice que Rivera pinchó. A la misma hora, Sociedad Civil Catalana (SCC) se enclaustró en un hotel para homenajear a los voluntarios que organizaron la vuelta de la tortilla, a los vecinos de Vila-roja (Girona), a los chicos de la plaza Artós y hasta a un grupo de mossos de paisano que se pasó por las catacumbas de las banderas de España. El tejido cívico en torno a la convivencia y la ley es reactivo. Sólo volvería a salir a la calle en caso de que o cuando Torra pase de las arengas a los hechos.

Está en ello el president, que junto con su patrocinador Puigdemont estudia la manera de estrangular a ERC y renovar las leyes de desconexión. Así lo explica en La Razón Toni Bolaño: "Torra y ERC se han conjurado para mantener el Gobierno hasta que el Tribunal Supremo no dicte sentencia contra los presos y fugados separatistas. El presidente catalán, junto a Puigdemont, consideran que una sentencia negativa les dará réditos electorales porque podrán enardecer a sus votantes. Sin embargo, se antoja casi imposible el cumplimiento de este pacto porque el presidente catalán y «la mano que mece la cuna», Carles Puigdemont, necesitan hacer gestos que les garanticen mantener su liderazgo en el convulso movimiento independentista hasta una hipotética convocatoria electoral. Unos gestos que el plan de Torra sitúa en volver a poner sobre la mesa las leyes de desconexión con dos objetivos: poner contra las cuerdas a ERC para mantener el liderazgo en el movimiento independentista y obligar al Ejecutivo de Sánchez a tomar medidas en contra el proceso separatista que serían consideradas «como un ataque más a la libertad de Cataluña»".

Severa llamada de atención de Agustí Colomines en El Nacional respecto a la fractura independentista: "Tothom ho veu i les travetes entre els uns i els altres són constants. És la repetició dels fets de maig de 1937, però sense l’assassinat d’Andreu Nin ni la il·legalització del POUM. La guerra civil es va començar a perdre quan la rereguarda es va convertir en un cementiri, amb morts provocats per la persecució estalinista dels dissidents que exercia la coalició ERC-PSUC, mentre la CNT mirava cap a una altra banda. És clar que la superioritat armamentista de l’Exèrcit Nacional i l’ajuda d’Itàlia i Alemanya van ser determinants per a la victòria franquista, però la lluita fratricida entre republicans va ensorrar la moral republicana".

En teoría, a ERC le correspondería el papel de los comunistas, que primero querían ganar la guerra y luego ya, si acaso, harían la revolución. Los anarquistas serían los de Puigdemont, no en vano se jacta de la pulsión ácrata que anida en su corazón de convergente gerundense, partidarios de hacer la guerra y la revolución a la vez. El cuadro se completaría con la CUP al lado del "legítimo" Carles. Un lío que no puede acabar bien de ninguna manera.

La exdiputada cupera Mireia Boya avanza la estrategia antisistema en un artículo en El Món en el que asegura que la CUP es amor, y que "quan els mossos deixin d’utilitzar la càmera de reconeixement facial que propicia la repressió envers els moviments socials, aquests deixaran de tapar-se la cara. Fàcil. Quan assumim que la desobediència civil i la legítima protesta són imprescindibles per dir-li a l’Estat espanyol que volem exercir el nostre dret d’autodeterminació, estarem preparats per guanyar. Mentrestant, deixem de perdre un llençol a cada bugada i de fer-li el joc al terrorisme d’Estat utilitzant la seva terminologia. No, no va ser un intent d’assalt al Parlament".

En el último párrafo, llama a las barricadas: "Un milió de persones al carrer no mouran mai un Estat amb taps a les orelles contra la veu dels catalans. Un milió de persones al carrer amb l’objectiu pacífic i decidit de paralitzar-lo i crear un problema molt gros a nivell europeu ja seria un altra cosa. A canvi? Dret a l’autodeterminació i llibertat preses polítiques. Organitzem la desobediència. Pas endavant en una legislatura que sembla tocada de mort. És una obligació moral fer-ho".

Contramotín en los Mossos. Los agentes republicanos se suben por las paredes con el aplauso de sus compañeros a la Policía Nacional al paso por la Jefatura Laietana. Sin salir de El Món, Quico Sallés escribe: "Mossos per la Democràcia també ha emès un comunicat en que qualifica els aplaudiments “d’insult” al poble de Catalunya. En aquest sentit, asseguren que una part del cos “no s’estima al país ni la seva gent”. “No es pot servir al poble que s’odia”, afegeix. Per això reclama “fer neteja al cos”. En aquest sentit, reclamen al Govern que faci tot el possible per fer la passarel·la a d’altres coses per “desfer-nos d’impresentables” amb el desig que els “toqui treballar a Melilla”. Tanmateix reclamen “segar arran” el cos". 

No hay sector de la administración, la economía y la sociedad que no haya quedado seriamente tocado por el procés. 

Seguridad ciudadana. La alcaldesa Colau reclama que se amplíe la plantilla de los Mossos para contener la inseguridad en Barcelona mientras se dispone a disolver la unidad antidisturbios de la Guardia Urbana. Escribe Toni Muñoz en La Vanguardia: "La propuesta municipal consiste en crear una nueva unidad, con nuevos agentes que también tendrá funciones de antidisturbios, pero que serán diluidas en favor de otros campos de actuación como las emergencias y el medio ambiente. El Ayuntamiento aboga por apartar a todos los agentes de la unidad, recolocarlos en otros departamentos y en caso de que quieran integrarse en la nueva división deberán presentarse a las pruebas de acceso como cualquier otro agente".

Estupendo fin de fiesta de los comunes en Barcelona. La nueva división ser llamará "Unitat de Reforç a la Proximitat i les Emergències". 

Otras noticias. Alarma por el emergente partido Vox, al que la prensa en general trata de ultra y extrema derecha. Mítin en Vistalegre ante diez mil personas. Puesta de largo de Santiago Abascal. Casimiro García Abadillo aporta algunas claves sobre el fenómeno en El Independente: "En la encuestas más recientes aparece ya como un partido que podría recabar más de 500.000 votos y con un apoyo muy concentrado en comunidades como Madrid o Murcia. (...) Aunque todavía es pronto para asegurar que el mitin de ayer es el germen de un futuro auge electoral, lo que sí se puede decir es que Vox es una amenaza real para el PP, que aún sigue sin recuperarse tras la moción de censura que forzó la retirada de Rajoy. (...) Vox mantiene buenas relaciones con el hombre que dirigió la estrategia mediática de Donald Trump en las últimas elecciones contra todo pronóstico: Steve Bannon. En efecto, el conocido como “rasputín” de Trump, se ha reunido en un par de ocasiones con Rafael Bardají, miembro del comité ejecutivo de Vox y un hombre con buenos contactos en las esferas ultraconservadoras de Washington".

8 de octubre, santoral: Hugo de Génova, Pelagia de Antioquía, Ragenfreda, Reparada virgen y mártir y Thais penitente.