Menú Buscar
Primeras planas

‘Flashmob’, ‘que se'n vagin!’ y el corresponsal del NYT

Escraches a la Guardia Civil. Batalla en Twitter entre el capitán Pérez Reverte y Julian Assange. John Carlin, a favor del 1-O. Santiago González pide prisión para Puigdemont

8 min

Lunes feriado en Cataluña. El final del verano. Una parte significativa de la sociedad catalana celebra la jornada con una mega flashmob en la que reclama la constitución de un estado propio en forma de república catalana. En su momento se dijo que era un suflé, una burbuja, una fiesta local como trepar los unos sobre los otros o una caracolada leridana. El error de apreciación dista de estar corregido.

Aún hay gentes de buena fe, políticos incluso, que se preguntan si en la manifa de hoy en Barcelona habrá más o menos gente que el año pasado. Almas de cántaro, habitantes de Saturno, fascistas todos: en esta Diada habrá más gente que ayer, pero menos que mañana. La dimensiones físicas y espaciales se suspenden durante un día para que diez personas quepan en una baldosa al tiempo que se produce un fenómeno matemático similar al teorema de la multiplicación de los peces que implica que un ciudadano con una estelada como capa vale por diez manifestantes. Ojo, pero gente hay a capazos.

Esto es así. Julian Assange se ha hecho independentista de golpe y ha emitido un heróico trino en el que muestra al infeliz que se puso delante de los tanques en la plaza de Tiananmen. No sabe que esa fotografía es anacrónica. En el contexto catalán, la foto es un guardia civil frente a un centenar de cívicos, pacíficos y ruidosos ciudadanos que le pasan los claveles por delante de las narices en la suposición de que es un guardia real de Londres al que se puede estorbar sin tocar, eso sí, porque su cometido es estarse quieto aunque tenga una avispa en la punta de la tocha.

Anoche, la alegre y combativa muchachada de la CUP se fue a la comandancia de la Guardia Civil en Barcelona a dejar unas maletas en la puerta. "Que se'n vagin!", cantan como los de Barricada en los ochenta. Gràcia es la Txantrea y Valls, Rentería, una bandera cada día.

El caso es que el capitán Arturo Pérez Reverte le ha llamado "perfecto idiota" a Assange en el frente de Twitter en notable cruce de sablazos. Opinión parecida a la Assange es la que se desprende del artículo de John Carlin en El País, que recrea la ya manoseada teoría de la fábrica de independentistas de Mariano Rajoy. Escribe Carlin: "Acabo de leer un libro titulado The Struggle for Catalonia (La lucha por Cataluña) del corresponsal del New York Times en España, el admirablemente equilibrado Raphael Minder. Una de las frases más lúcidas que Minder cita en su libro es de un catedrático español experto en nacionalismos llamado Ramón Maiz Suárez. “Si preguntas a los catalanes cuál es la principal razón por la que luchan por la independencia,” el catedrático cuenta, “dicen ‘el maltrato’. El factor realmente potente es emocional; la idea de que España nos odia”".

Sigue el autor: "He visto una y otra vez cómo catalanes que se habían sentido serenamente españoles se han convertido en los últimos años en nacionalistas resentidos. Más allá de consideraciones económicas (no, no son todos unos tacaños), lo que ha echado más leña al fuego independentista que cualquier otra cosa ha sido la percepción generalizada de que el resto de España, empezando por el gobierno del Partido Popular, les falta el respeto. Oigo estas tres palabras casi siempre que hablo con amigos catalanes, incluso con aquellos que verían la independencia como una calamidad. Hasta las oí hace un par de meses en una cena en Bangladesh. Había un catalán y una catalana en la mesa. La catalana había vivido toda su vida adulta en el extranjero. Ambos dijeron que se habían convertido recientemente al independentismo. ¿Por qué? les pregunté. Respondieron al unísono: “Falta de respeto”".

Minder está de gira promocional de su libro por la prensa catalana. Se trata de un viejo conocido de Ramón de España, que le dedicó un ilustrativo retrato en Crónica Global.

Santiago González aporta un punto de vista diferente al de la Brigada Lincoln (De España dixit). Su columna en El Mundo va directa a la yugular: "El golpismo debe pagarse con cárcel y que los agentes de la Justicia fueran precisamente los Mossos d'Esquadra. Bastarían docena y media de procesados: un presidente, un expresidente, consejeros, exconsejeros, parlamentarios y esa tipa que detenta la presidencia del Parlamento y que llevaba las instrucciones del golpe por escrito".

Y sigue por ahí: "Cataluña está gobernada por una cuadrilla de delincuentes que esperan salirse de rositas por esto y por el 3%, la cifra cabalística de lo que ellos consideran su nación. Ya no hay barreras, códigos morales ni respeto a la ley. Este fin de semana los cabecillas gritaban con entusiasmo no tinc por! como lo hacían sus seguidores tras el atentado de Las Ramblas. Hay una diferencia: los manifestantes mentían tratando de conjurar la jindama. Esta tropa dice la verdad: no tienen miedo porque cuentan con la impunidad. Por eso la chusma se pone farruca ante la Guardia Civil. No tienen miedo y deberían tenerlo".

De remate constata una notable contradicción en todo este "sense por" indepe: "Hoy, en la Diada, Mas sigue limosneando para que los más tontos de sus adeptos le paguen a escote los cinco millones largos de euros que el Tribunal de Cuentas les exige a él y a sus secuaces. ¿Será posible que ninguno de sus paganos haya levantado la voz para exigirles que se nieguen a pagar? ¿Qué tiene el Tribunal de Cuentas para infundirles el respeto que no guardan al Constitucional o al Supremo?"

En el plano informativo, destaca en La Vanguardia un texto de José María Brunet sobre las tribulaciones de los más altos magistrados del Reino: "El Tribunal Constitucional (TC) ha optado por el gradualismo para afrontar los diversos recursos e impugnaciones contra las normas relativas al 1-O y los proyectos de desconexión con España. La principal preocupación de los magistrados en estos momentos es que se produzcan problemas de orden público. Su decisión es actuar con diligencia, pero sin prisas ni agobios. En paralelo, ya no descartan la posibilidad de adoptar medidas sancionadoras, sin excluir ninguna. Ni siquiera la suspensión de cargos públicos de la Generalitat, en especial su presidente y consellers".

11 de septiembre, santoral: Elías Espeleota y Pafnucio de Egipto.