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Primeras planas

España, a todo o nada, y el "converso" Cuixart

Las encuestas otorgan a la suma de derechas un ventaja casi imperceptible. Los despojos de Franco se resisten. El independentismo, eufórico tras la primera semana de juicio.

10 min

Elecciones el 28 de abril. Incertidumbre absoluta. Pedro Sánchez maneja el comodín del miedo a la derecha. La izquierda llama a una movilización histórica para evitar el ejemplo de Andalucía. Es una regla más o menos estable de la historia electoral española que una baja participación favorece al conservadurismo mientras que el PSOE galopa en cabeza cuando la participación supera el 70 por ciento, salvo en 1996, en cuyos comicios votó el 77'38 por ciento del censo, récord de la serie, y se impuso Aznar.

Si el arma de Sánchez es alertar de la "voxonización" de España, el as del PP y Ciudadanos es agitar la indignación que genera el proceso. La economía parece esta vez un factor neutral. Se discute la forma, el grosor y la composición del Estado, si más o menos España y qué clase de España, nación o nación de naciones, debate patrocinado por la cuestión catalana.

Pista para las especulaciones demoscópicas. De la pieza en El País de Kiko Llaneras: "Las elecciones llegan cuando las encuestas dan ventaja a la derecha. Según el promedio de sondeos de El País, el PSOE marcharía primero rondando el 24% de votos y le seguirían PP (21%), Ciudadanos (18%), Unidos Podemos (15%) y Vox (11%). Este es el primer escenario: un resultado así daría la victoria al bloque de PP, Vox y Ciudadanos. Sin embargo, su ventaja es más estrecha de lo que puede parecer a primera vista. Las encuestas dicen que la mayoría de derechas es el resultado más probable, pero no muy probable. PP, Ciudadanos y Vox obtendrían alrededor de 177 escaños, que es una suma precaria: los sondeos dicen que esa mayoría tiene sus opciones al 50 por ciento y que es casi tan probable que ocurra como que no ocurra".

Lo que viene siendo un 50% de toda la vida. No debe descartarse que la cosa acabe en bloqueo. Sobre expectativas frustradas escribe José Antonio Zarzalejos en El Confidencial: "Las tres derechas cometieron el pasado domingo un error estratégico al reaccionar a la manera tradicional. Se comportaron 'pavlovianamente', es decir, ante la provocación separatista y la debilidad gubernamental, respondieron como en el experimento de los perros de Iván Pávlov, es decir, bajo un reflejo condicionado: cogieron la bandera nacional y se fueron a Colón en un 'totum revolutum' insomne en el que Casado ejerció de anfitrión, Abascal se encumbró sin tener ni un solo escaño en el Congreso y Rivera remoloneó hasta lo excéntrico haciéndose acompañar por banderas del movimiento LGTBI. Y al final para reunir, en el mejor de los casos, a 200.000 personas".

Más expectativas. Es fama en el barrio de Salamanca que a Sánchez le cambió el viento en el momento mismo en que se propuso desalojar los huesos de Franco del Valle de los Caídos. No ha renunciado a la exhumación, sino todo lo contrario, pero es harto probable que esa no sea la foto de la campaña. De la nota de Daniel Ramírez en El Español: "Pedro Sánchez está a punto de perder su gran baza electoral: la exhumación de Francisco Franco. Realizados los cálculos y testadas las posibilidades jurídicas de la familia, el Gobierno asume de puertas hacia dentro que es casi imposible desenterrar al dictador antes de las próximas elecciones generales, que se celebrarán el 28 de abril. "Lo más probable es que no lleguemos a tiempo", reconocen las fuentes del Ejecutivo consultadas por este diario".

Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural, en una imagen de archivo / EFE
Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural

Añade Ramírez: "El presidente socialista exteriorizó su proyecto para el Valle de los Caídos poco después de ser investido. Más tarde reconoció haber "pagado la novatada" y fue posponiendo la meta que se marcó. Primero "julio", luego "marzo", y ahora... Quizá no ocurra. "Iremos a las elecciones habiendo hecho todo lo posible desde un punto de vista político, pero la decisión estará vinculada al Tribunal Supremo", confiesa un portavoz autorizado".

Tal es la incertidumbre en general, que Jordi Évole se confiesa desbordado en particular en su pieza sabatina de La Vanguardia: "España es ahora mismo un gran sorteo, una lotería judicial y electoral de la que soy incapaz de pronosticar qué bolita puede salir. Los políticos que hicieron dejación de funciones (de un lado y de otro) han convertido el Tribunal Supremo en el salón de Loterías y Apuestas de un Estado incapaz de resolver problemas políticos por vías políticas. Los hechos de octubre del 2017 no debería sentenciarlos un juez. Que ese marrón ahora se lo tengan que comer Manuel Marchena y los otros seis magistrados es una anomalía".

Una "anomalía" que los jueces juzguen si aquellos hechos fueron o no delito con la que parecen encantados los afectados y allegados. Todavía siguen los elogios a Junqueras y Forn. El soberanismo da por ganado el set de la primera semana del juicio. En El Nacional, Marina Fernàndez entrevista a un eufórico Marcel Mauri, el vicepresidente de Òmium, que afirma que Fiscalía y abogacía del Estado "han caigut a la nostra trampa": 

-"La primera setmana de judici ha donat de si... Familiars i advocats n’han sortit satisfets. Quines conclusions i sensacions n’extreu?

-Hem constatat que els presos estan amb tota la força i tota la dignitat, ho hem vist amb Junqueras i amb Forn i ho veurem amb la resta. No hi ha ningú a la defensiva, sinó que tothom està a l'ofensiva. Per tant, estem recuperant la iniciativa, estem acusant l'Estat. En només tres dies hem vist com la Fiscalia i l'Advocacia han acabat caient a les nostres xarxes, en aquesta trampa que els havíem fet de dir: voleu un judici tècnic? Doncs no, és un judici polític. És una victòria col·lectiva molt important que demostra aquesta unitat que de vegades es troba a faltar. La gent comença a adonar-se que el judici no és una tragèdia sinó un capítol més de la història de l'alliberament nacional d'aquest país. Ens representen a tots".

En breve le tocará deponer ante el Supremo al presidente de Omnium, Jordi Cuixart, personaje que centra la atención de El Mundo en La Otra Crónica por su supuesta "conversión" en Lledoners, centro penitenciario que casi tendría propiedades espirituales. De la pieza del jurista especializado en asuntos religiosos Oriol Trillas con detalles como que la boda de Cuixart con Txell Bonet fue oficiada por tres sacerdotes: "Dos curas progres y uno tradicional para una boda en la cárcel de Lledoners, donde los presos del procés han gozado de todos los privilegios posibles. A ver a qué preso le organizan una boda con tres sacerdotes, aunque, al menos, ha servido para la conversión de sus almas. Solo falta Raúl Romeva. Aquel que, cuando era eurodiputado, llamó criminal a Benedicto XVI y, no satisfecho, presentó en la Eurocámara una propuesta de condena del Papa alemán a raíz de aquellas declaraciones en un viaje a África, en las que había afirmado que los preservativos no eran la solución contra el sida. Si Romeva se convirtiese, se hablaría de los efectos milagrosos del encarcelamiento. Por ahora, llevamos varias conversiones y seis creyentes de siete".