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Primeras planas

'El País' sacude a Sánchez y el mutismo de Rajoy

La vicepresidenta Santamaría podría perder el control de los espías y la conexión con los medios, según 'El Español'. Duro editorial de Prisa contra el trío de la gasolina: Sánchez, Iglesias y Rufián

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Mariano Rajoy continúa en modo mudo. Hasta el jueves no se conocerá el nuevo organigrama gubernativo, lo que no es óbice para que los medios engalanen sus portadas con las quinielas sobre quién sube, quién baja, quién entra y quién sale. El presidente tiene sus tiempos, sus ritmos y no es amigo de confidencias, por lo que los informadores que husmean entre Moncloa, Génova y el Congreso solo disponen de vagas pistas y señales de humo.

Sea como fuere, calibran las intenciones de Rajoy en base a sus operativos pasados. Como es poco amigo de los cambios, Ana Romero firma una crónica en El Español en la que se da cuenta de la pérdida de atribuciones de Soraya Sáenz de Santamaría, que perdería el control del CNI y de TVE: "Al menos en un borrador de este organigrama, Soraya Sáenz de Santamaría, la joven vicepresidenta del Gobierno que goza del mayor índice de popularidad entre los votantes del PP, vería adelgazar su poderoso Ministerio de la Presidencia para prescindir de dos grandes patas: el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la portavocía, así como las relaciones con los medios de comunicación y las empresas públicas como la agencia EFE y RTVE".

Continúa Romero: "Como contraprestación, Santamaría se haría con el producto estrella de esta legislatura: la cuestión catalana. Quizá absorbiendo un nuevo Ministerio de Administraciones Públicas al que algunos llaman el Ministerio de Escocia (en el Reino Unido, esta figura existe desde el siglo XVII y desde 1926 tiene rango de ministro, aunque en inglés la denominación es de secretary of state)".

Vaya regalo envenenado la cuestión catalana, aunque la vicepresidenta ya tiene tablas en tratar con Oriol Junqueras, con quien mantiene una relación todo lo fluida y cordial que permite el caso, el contexto y la situación.

Por fin ha reaccionado El País a las invectivas de Sánchez e Iglesias. Un editorial replica a las acusaciones del ex líder socialista y pone de vuelta y media al trío de la gasolina, los antedichos más Rufián: "Las reuniones con directivos de El País en las que Sánchez participó y en las que asegura que se vio más o menos intimidado se realizaron en el marco de los contactos habituales que este periódico y los demás medios de comunicación mantienen con los líderes de todas las formaciones políticas, por insignificante que sea nuestra contribución, con el objeto de conocer de primera mano sus planteamientos y posiciones".

Sigue: "En dichas reuniones, lejos de presionarle, se le dijo lo mismo que este diario ha manifestado de forma pública, reiterada y con toda claridad en sus editoriales y que, por tanto, es de sobra conocido por nuestros lectores y la opinión pública: que, tras los resultados electorales conocidos, un Gobierno alternativo al minoritario del Partido Popular sólo era posible desde el punto de vista aritmético si contaba con el apoyo no solo de Podemos, sino también de los partidos independentistas, lo que nos parecía una solución perniciosa para los intereses de los ciudadanos, aunque saciara el apetito personal de Sánchez de ocupar el poder. La única presión visible en esto es la que se deriva de nuestro ejercicio de la libre expresión".

Y remata: "Los comportamientos posteriores —en sede parlamentaria y en algunas televisiones— de los señores Sánchez, Iglesias y Rufián ponen de relieve lo acertado de nuestro análisis". El País no dice nada, sin embargo, de la carta que su director ha enviado a los suscriptores que se han dado de baja por lo que consideran maltrato a Pedro Sánchez mucho antes de que éste se quejara.

En el flanco socialista destaca la noticia que firma Ainhoa Martínez en La Razón sobre los dilatados plazos de la gestora: "Tras consumarse el trágala de la abstención, los ánimos en el PSOE siguen encendidos. La división que palpita en el seno de la formación amenaza con manifestarse en cualquier forma y bajo cualquier pretexto y el próximo frente de batalla entre ambos bandos será la convocatoria del congreso extraordinario. La comisión gestora que nació tras la dimisión de Pedro Sánchez lo hizo con dos misiones fundamentales: adoptar la postura del PSOE ante una eventual investidura de Mariano Rajoy y pilotar el partido hasta la celebración de un congreso extraordinario en el que se elija una nueva dirección. El primer objetivo se cumplió el pasado sábado, pero el segundo –todavía sin fecha– no tendrá una resolución tan inmediata. Según fuentes consultadas por La Razón, no se espera que hasta la primavera o el verano de 2017 se produzca el proceso congresual socialista. La dilación en los tiempos que defienden la gestora y varias de las federaciones más poderosas del PSOE, encabezadas por Andalucía, choca con los intereses del sector crítico y del propio Sánchez, que abogan por que se convoque de forma automática para resolver la situación de interinidad que soporta el partido".

Va a tener tiempo Sánchez para recorrer varias veces España antes de que pueda presentarse, o no, a las primarias del congreso extraordinario.

De Cataluña destaca la reforma del Tribunal Constitucional para suspender a los políticos. José María Brunet suscribe la crónica en La Vanguardia sobre el particular, que acentúa la prudencia de los magistrados: "La sentencia que declarará acorde con la Carta Magna la ley que permite al Tribunal Constitucional (TC) suspender a políticos no anticipa una aplicación inmediata de la medida. En otras palabras, el TC va a avalar la reforma legal que puso en sus manos la posibilidad de apartar a cargos públicos de sus puestos, pero no cabe deducir de esta decisión que los magistrados tengan la voluntad de proceder a corto plazo contra la presidenta del Parlament, Carme Forcadell".

Continúa: "En el debate registrado en el Constitucional ha prosperado la tesis de que la institución puede y debe asumir las nuevas competencias que le otorgó la citada reforma de sus atribuciones, porque nada hay en ellas que se oponga a la Constitución, según el criterio de la mayoría de los magistrados. Pero al propio tiempo se ha tenido en cuenta que la asunción de estas competencias reforzadas no tiene porqué significar que las nuevas funciones vayan a ejercerse de manera inmediata.

La corrupción que no cesa. Vuelve al candelero el pequeño Nicolás, un as de los castillos en el aire. Esteban Urreiztieta da cuenta en una información en El Mundo de los tejemanejes del coleguita: "El pequeño Nicolás intentó crear una guerra entre dos gigantes de la alimentación y cobrar en nombre de la vicepresidenta del Gobierno por solucionarla. El falso dossier que entregó a Mercadona, con membrete fotocopiado del Gobierno y el nombre de Soraya Sáenz de Santamaría mal escrito, representa el esperpento que alcanzó su red de estafas, que la Policía considera ya obra del líder de una organización criminal. El Mundo ha tenido acceso a este documento, custodiado por el joven suplantador en su domicilio, en el que advertía a la empresa española de la existencia de una «operación Caída», urdida en secreto por Carrefour, y que consistía en difundir que muchos de sus productos son tóxicos o directamente cancerígenos. Aseguraba su informe que el Ejecutivo tenía constancia del ataque gracias al sistema de escuchas telefónicas Sitel del Ministerio del Interior y a un topo en el consejo de Carrefour -el agente secreto «4F»-, y se comprometía a desplegar una gran operación policial contra la multinacional francesa cuando provocara mayor «atención». El falso informe de inteligencia, al que ha tenido acceso este periódico, se trata de una rudimentaria fotocomposición en la que incluye, además del anagrama del Gobierno de España y del Ministerio de la Presidencia, el nombre de «Soraya Saez de Santamaria» -sic-, con su apellido mal escrito".

Chapuza.

2 de noviembre, santoral: Todos los fieles difuntos.