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Primeras planas

El "muslamen" de Villalobos, Rajoy y el día del ósculo

Emilia Landaluce describe en 'El Mundo' el modelo de la vicepresidenta del Congreso. El entrecomillado del título es de su crónica. La delirante historia de un otorrinolaringólogo que haría palidecer al mismo House

Pablo Planas
03.03.2016 08:52 h.
8 min
ABC:No

El País: El debate aleja toda esparanza de una investidura de Sánchez

El Mundo: Sánchez no suma

La Razón: Fin de simulacro de Sánchez

Ara: Bronca preelectoral

El Punt Avui: Guió previst

El Periódico: De entrada, no

La Vanguardia: El fallido intento de Sánchez lo aleja aún más de Podemos y el PP

¿Ávidos de política? ¿Deseosos de meterse entre pecho y espalda un café con investidura? ¿Adictos a las declaraciones?. Se siente. Hoy empezamos por el final, la vida misma, una nota del ABC que demuestra cómo la cruda realidad se abre paso hasta en los puntales de la tradición periodistica, donde antaño se escribía "hijo de p...", "m..." o "coj...". Y aún más. Hay un otorrinolaringólogo en Madrid que deja a House como un exquisito y gentil doctor en medicina.

Aparten a los niños: "La Consejería de Sanidad ha abierto un «expediente sancionador» a un médico otorrinolaringólogo del Hospital de La Princesa en el proceso de investigación de una serie de agresiones verbales supuestamente proferidas desde noviembre pasado por este hombre contra una compañera de trabajo. (...) La Cadena Ser adelantó esta información. Según documentación referida a este caso, el médico fue «especialmente violento» con una médica interna residente (MIR) a la que habría hecho víctima de «varios incidentes verbales graves» entre noviembre y el pasado día 22. Entre las cosas que le dijo se encontraba la frase «te meto la polla por el culo hasta sacarte los ojos de las órbitas». En otra ocasión afirmó a un compañero que no había ido la MIR porque si no «sería para violarla»".

No consta, en cambio, que el otorro dijera nada a los pacientes tipo "saque la lengua y diga fóllame".

Política. Más bien algo que se parece a la política lo que un huevo a una castaña. Sesión de investidura. Se aprecian nítidamente los estragos de la enseñanza en España. Se han arrumbado las formas, la educación, la urbanidad y el sentido de la proporción. No hay nada que hacer. Una parte del hemiciclo se ha perdido para siempre. Los votantes de Podemos debían querer una revolución social pero les van a dar el verano del amor. Puro postureo, piquito y puñito en alto. Pregunta el jubiflauta: ¿Qué tal ha estado Iglesias? Le dicen que le plantó un ósculo a un tal Domènech. El abuelo no entiende nada pero se cosca de todo y responde que no le volverá a votar.

Emilia Landaluce traza una crónica soberbia en El Mundo de la que extraemos unos fragmentos. Se puede leer íntegra en este enlace. Merece la pena porque describe sucesos y curiosidades imperceptibles al ojo analítico de una Rahola, por ejemplo. Escribe Landaluce: "Celia Villalobos preveía que ayer sería un gran día. Llegó temprano, embutida en minifalda y botas negras que permitían entrever una parte considerable del muslamen arriolesco. La vicepresidenta primera tenía motivos para engalanarse de preti (por apretada) woman. Rajoy subió a la tribuna y se lanzó sobre miss Sánchez universo como si fuera un quebrantahuesos. Hizo un buen discurso: bastante brillante, divertido, con muchas eses -«lash vaporoshash medidash que ushted propone»-, pero fue demasiado duro con las espigas y las espuelas. [Así no va a lograr que nadie le apoye]. Incluso se permitió tratar a los diputados socialistas de tontos. «Se lo voy a explicar y ya verán cómo lo van a entender». Mientras Sáenz de Santamaría -había cambiado el modelo de Habsburgo de ayer por otro azul presidencial- asentía, Pablo Iglesias se tiraba de la perilla como si quisiera achivársela. [El líder de Podemos tiene ya el pelo tan largo que sin coleta debe de parecer el autorretrato de Durero que se conserva en la Alte Pinakothek]. Respecto a su indumentaria, hubo un cambio respecto a ayer que evidencia que Errejón y él deben hablar cada día como si fueran las integrantes de Baccara: «Pablo, si tú te pones la camisa blanca, yo me pongo la azul»".

Respecto a las formas también, Arcadi Espada sostiene: "Una persona, caso de Pablo Iglesias, que inicia su intervención en la cámara homenajeando políticamente a Salvador Puig Antich, un frívolo atracador de bancos al que despreciaba todo el antifranquismo y al que solo un régimen criminal como el de Franco pudo convertir en héroe, esa persona, Iglesias, digo, está incapacitado para llevar a cabo cualquier iniciativa política razonable: por su ignorancia y por su enajenación. La transición fue un proceso político ejemplar, pero, inevitablemente, dejó algún marginado: Iglesias es hoy el intérprete más significado de todos aquellos, como su propio padre, para los que la transición fue traición, Crispín".

En cambio, la portaestandarte de la prensa barcelonesa, Pilar Rahola, está más feliz que una perdiz con los acontecimientos de la capital. La Vanguardia acoge sus consideraciones: "El rey indiscutible del debate ha sido un republicano light, ya que de momento la jefatura del Estado no está en su agenda. Pablo Iglesias ha llegado, ha disparado, ha noqueado al hemiciclo entero y ha retornado triunfante a su escaño, después de dejar una estela de heridos. Podrán discutirse algunos de sus dardos más hirientes, pero no cabe duda de que ha sido la pistola más rápida al oeste de San Jerónimo. Crítico, a ratos brillante y siempre certero, ha demostrado que es el que más carga ideológica tiene y el que sucumbe a menos servilismos. También han sido notables los catalanes, con Tardà implacable y Homs más polite pero igualmente rotundo. Y Aitor, que siempre da la talla".

Unos fenómenos todos los periféricos y ese Pablo al que sólo le falta asaltar la Zarzuela para ser el hombre perfecto de Pilar Rahola.

Resumen: no se sabe que fue más negro, si la sesión o el beso.

Más política. Cataluña. Joaquim Coll firma una tribuna en El País de la que dejamos enlace aquí. El texto arranca así: "El resultado de las elecciones catalanas del pasado 27 de septiembre no solamente acabó forzando la salida de Artur Mas de la Generalitat, sino que ha situado a Junts pel Sí y la CUP ante una grave contradicción argumental que los demócratas no deberíamos dejar de subrayar. Con un 47,8% de los votos ningún Gobierno del mundo compraría la afirmación de que existe en Cataluña un apoyo mayoritario a la secesión. (...) No está de más recordar que, en votos populares, los 72 diputados que la aprobaron representan en realidad unos miles de sufragios menos (1.966.508) que los 63 noes del conjunto de la oposición (1.976.453)".

Ada Colau cumple años (42). Felicidades.

3 de marzo, santoral: Asterio, Catalina Drexler, Emeterio y Celedonio de Calahorra, Cunegunda y Ticiano.

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