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Primeras planas

Paso a la derecha taurina en Andalucía

PP, Ciudadanos y Vox se reparten la mesa de la cámara. De Moreno Bonilla a Juanma Moreno. Jorge Bustos retrata a Vox: "Los nativos heterosexuales blancos católicos"

27.12.2018 09:53 h.
9 min

Vuelta de tortilla en Andalucía. Si se cumple lo acordado, la mesa de la cámara tendrá una presidenta de Ciudadanos y un vocal de Vox. Paso a paso, será el primero para desalojar al PSOE del Gobierno andaluz después de casi cuarenta años de rosas y puños. Consumado el pacto de eso que Zapatero, en el colmo de lo obvio, llama el three party, parte de la prensa atiza con denuedo al partido de Albert Rivera por abrir las puertas a los jinetes de Santiago Abascal y Morante de la Puebla. El partido de la caza y los toros tocará pelo institucional por culpa de los anaranjados, braman socialistas y catalanistas. El PP, en cambio, sale reforzado de sus guiños a Vox. Ayer mismo, Teodoro García y Javier Ortega se retrataron juntos como si firmaran un preacuerdo matrimonial.

En Público avanzan el paso que falta y predicen la fecha de la investidura del candidato popular. Escribe Raúl Bocanegra: "Juanma Moreno, un hombre a quien todos, incluidos buena parte de sus compañeros de partido, daban por muerto antes del pasado 2 de diciembre, el día que eligió Susana Díaz para celebrar las elecciones autonómicas, será el sexto presidente de la Junta de Andalucía, el primero de un partido diferente al PSOE, si logra los votos del partido de ultraderecha Vox, una vez que ya tiene asegurados los de Ciudadanos. Esa es la única suma posible hoy. De llevarse a cabo, las derechas y la ultraderecha tomarán de inmediato el control del Gobierno de Andalucía y del Parlamento, con el que pretenden acabar con toda una era de Gobiernos y políticas del PSOE, que han durado 36 años. La fecha que barajan tanto Ciudadanos como PP para ejecutar el cambio está en el entorno del próximo día 16 de enero".

¿Y quién ese Moreno que suspira por Andalucía? El Independiente rescata un perfil firmado por Luis Miguel Fuentes sobre los inicios del antes llamado Moreno Bonilla: "Juanma Moreno, nacido en Barcelona de padres emigrantes andaluces, devuelto a Málaga con meses, criado en el partido, con unos estudios apenas cursillistas (una titulación en Protocolo y Relaciones Institucionales), comenzó como concejal de Celia Villalobos, que es como empezar el cuento con una madrastra. Su entrenamiento en esa marina de la ortodoxia de la familia pepera andaluza lo completaría con Javier Arenas, en Madrid. Fue presidente de NNGG, diputado, y hasta llegó a Secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, unos cargos como demasiado precipitados, como esos estudios y escalafones que empiezan a acumular los príncipes no para aprender nada, sino para que parezca que no han llegado al reinado saltando desde la cuna".

El pacto de la mesa entre PP, Ciudadanos y Vox no ha sido fácil, lo que augura nuevas dificultades en torno a la investidura. Los tipos de Vox van de auténticos, duros negociadores que pondrán estrictas condiciones para facilitar la constitución del nuevo ejecutivo del two party, que diría Zapatero. De la crónica de Roberto R. Ballesteros en El Confidencial: "A juicio de la formación verde, no es ahora cuando toca hablar de esos asuntos centrales (educación, sanidad, violencia de género), que claramente supondrán puntos de desencuentro entre Ciudadanos, PP y Vox. Los de Abascal no querían complicar el acuerdo sobre la Mesa del Parlamento, que daría un diputado a su formación, extremo que por estricto número de escaños no les tocaría. Fuentes del partido aseguran que pretenden ir paso a paso, sin adelantar ninguna fase, y que en el caso de que hoy se suscriba definitivamente el acuerdo ya pasarán a hablar de programas, de sillas o de disputas por políticas concretas que separan a los tres grupos parlamentarios".

Portada de 'El Mundo' del 27 de diciembre

Portada de 'El Mundo' del 27 de diciembre
 

En El Mundo, Jorge Bustos disecciona a Vox y los benéficos efectos que le causa el cordón sanitario: "Todo populismo exitoso empieza por ofrecer una retribución moral antes que una económica. Vox ofrece una emoción nueva, que podríamos bautizar como el malismo: frente al buenismo de los que insisten en visibilizar a los transexuales y acoger a los refugiados, los malistas proclaman que ya está bien del narcisismo moral de la pequeña diferencia, que vuelve el hombre, que ha de resurgir la gran identidad integrada por los nativos heterosexuales blancos católicos. A este amplísimo conjunto de ciudadanos Vox les oculta su posición hegemónica y les catequiza en la condición de minoría perseguida, un orgullo de catacumba que es lo más cristiano que cabe rastrear en la estrategia de Abascal. Por eso no desaprovecha una ocasión de denunciar el cordón sanitario: porque necesitan saberse acordonados para crecer. Porque su sentido tribal de pertenencia se alimenta del rechazo del mainstream. Porque el primer combustible político de nuestro tiempo es el victimismo, que puede atizarse contra los españoles como contra los antiespañoles".

El pacto andaluz genera fuertes reacciones en Cataluña. Colau, Ernest Maragall, Puigdemont y el resto de campeones de la democracia aprovechan el caso para castigar la mandíbula de Manuel Valls. También recibe Arrimadas. Apunta José Antich en El Nacional: "Quan Inés Arrimadas pugi a la tribuna d'oradors del Parlament de Catalunya i llanci tota mena d'improperis a Quim Torra o a qualsevol membre del Govern, la seva defensa serà a partir d'ara gairebé de manual. Pactar amb Vox els donarà poder, satisfarà José María Aznar i els sectors més durs de l'Estat, començant per la judicatura. De nazis i supremacistes, en parlaran, en tot cas, els independentistes. Els de Ciutadans, mai més".

Recuerda lo que dijo Pujol cuando lo de Banca Catalana, que a partir de entonces, de ética hablarían sólo ellos, los convergentes. Por no hablar de las lecciones morales que se pueden permitir quienes van de la mano de una cosa como la CUP.

Como todo está conectado, la cruda realidad andaluza (las pérdidas en cargos de confianza, enchufados y personal suplementario son ingentes) recuerda al PSOE las consecuencias de la cuestión catalana en la política nacional. Tras el apaciguamiento de Pedralbes, Sánchez no va a tolerar que Torra se le suba a la chepa con el papel de los 21 puntos (norma de la casa, cada president tiene un listado con el que dar la brasa en Moncloa). Anabel Díez firma la crónica al respecto en El País: "El Gobierno de Pedro Sánchez no está dispuesto a negociar con la Generalitat de Cataluña las 21 reivindicaciones que el president Quim Torra entregó a Pedro Sánchez tras la reunión celebrada entre ambos la semana pasada en Barcelona. El único punto de partida de la negociación es el comunicado conjunto suscrito por ambos ejecutivos, subrayaron ayer fuentes gubernamentales, que consideran las propuestas entregadas por Torra un texto “ajeno”. La desconfianza preside la débil relación institucional entre la Generalitat y La Moncloa. (...) Nada que decir sobre un documento unilateral, ajeno a las conversaciones entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el de la Generalitat, Quim Torra, y fuera del acuerdo alcanzado entre ambos el pasado 20 de diciembre, que se plasmó en un comunicado conjunto. Esta ausencia de comentarios a esos puntos reivindicativos de Torra es en sí misma una respuesta política, señalan en el Ejecutivo".

27 de diciembre, santoral: Juan evangelista y apóstol y Fabiola.  

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