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Primeras planas

Artadi es la que manda y Serrat

Sánchez y Elsa Artadi, dos mundos incompatibles que han alcanzado un óptimo desacuerdo, o no. Los Mossos per la Democràcia y la "BriVox". Efectos del proceso cívico en un concierto

23.12.2018 10:31 h.
11 min

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, muestra un moderado optimismo sobre la consistencia y fluidez de las relaciones con el Govern. Eso es un bombero y no el guardia forestal de la república. Al hombre le sigue cayendo la del pulpo por todos los lados, de los barones de su partido y medios capitalinos y del insaciable independentismo. Sospecha que la bronca general es síntoma inequívoco de que está en el punto medio de la cuerda floja o centro político.

Respira aliviado tras haber cumplido con el rito de paso de pisar Cataluña, ceremonia que lleva aparejada la entrevista en La Vanguardia que firma hoy Màrius Carol. Escribe el director del rotativo condal que "el presidente del Gobierno asegura que en el trato Torra es una persona agradable, que la labor entre ambos ejecutivos es fluida y que tiene fundadas esperanzas de que se aprueben los presupuestos. Y está dispuesto a explorar una salida para el contencioso catalán, si bien considera que antes las dos partes deberán hacer autocrítica y estar dispuestas a ceder en sus posturas. Cosa que considera que no ha hecho el independentismo. Todo eso, aun sabiendo que esto lo desgasta en el resto de España, si bien con la conciencia clara de que este es un problema suficientemente importante como para dejarse la piel… y unos cuantos votos".

No es cosa menor que el presidente pondere la urbanidad de Torra, del que empieza a ser fama que no muerde, si bien no alberga Sánchez grandes esperanzas de que el actual presidente de la Generalitat vaya a ser el interlocutor definitivo. La crisis catalana, conflicto, durará años, augura. Extracto sucinto de la entrevista:

" P: ¿Pero dónde sitúa la solución?

R: Nosotros siempre hemos dicho que dentro de la Constitución podemos encontrar una solución a la crisis política en Catalunya y que, evidentemente, también tiene que pasar por el referéndum de la sociedad catalana. Pero el problema no es la independencia, es la convivencia.

P: Entonces, ¿no haría falta reformar la Constitución?

R: Lo primero que tenemos que hacer es articular una reforma del Estatut que podría ser la solución.

P: ¿Le veremos a menudo en Catalunya?

R: Me gustaría".

La distancia con el Govern es sideral. Elsa Artadi, que es quien manda en Cataluña aunque diga que no mana res, comparece en El Nacional entrevistada por Marta Lasalas. Ahí van un par de preguntas y respuestas: 

"P: Hi va haver algun canvi en relació a la trobada de juliol?

R: Per nosaltres, el comunicat és un pas endavant. De fet, mai abans no havia passat, ni un comunicat conjunt amb el reconeixement que aquí la clau és quin és el futur de Catalunya, que ha de ser la societat catalana qui decideixi, que ha de ser una solució política. Ens agradaria que hagués anat més enllà? És evident, però és un pas. És un pas una reunió dels dos governs, que tampoc havia passat mai en els 40 anys de democràcia. I entenem que pot ser un pas endavant el fet de formalitzar que després de les vacances de Nadal hi haurà una reunió, com a mínim de quatre, del vicepresident Aragonès i jo d’una banda, la vicepresidenta Calvo i qui decideixi Pedro Sánchez; i intercanvi de papers i començar a treballar, per aproximar una mica les posicions.

P: Per tant, Sánchez sap que el Govern reivindica el dret a decidir i que no hi renunciarà ni tampoc renunciarà a un referèndum sobre la independència de Catalunya?

R: Evidentment. Evidentment. Té dues solucions. O reconèixer el referèndum que ja es va fer, o fer-ne un altre".

La suma de las antagónicas perspectivas de Sánchez y Artadi es igual al cuadrado de la hipotenusa partido por el número pi, pero que hay rollo, seguro. De la crónica de Xavier Vidal-Folch en El País: "Tras la agonía que lindaba la tragedia, el alivio y el reflujo de la tensión. Las jornadas catalanas del Gobierno, los pasados jueves y viernes, no han alumbrado ni grandes acuerdos ni compromisos irreversibles de lealtad por parte del independentismo. Pero tanto el Ejecutivo central como el Govern creen desbloqueado el camino para negociar los Presupuestos del Estado. Atención: para negociarlo, sorteando las enmiendas a la totalidad; no para darlo ya por bueno. El Gobierno considera que su “proyecto no ha pagado ningún coste”".

Y añade las fuentes Vidal-Folch: "Creo que sí está desbloqueado el camino a la negociación, y es que el Presupuesto es lo bastante sustancioso como para que a la Generalitat le interese venderlo”. Así evaluó ayer para El País la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, el resultado del aterrizaje del Gobierno en Barcelona. Con un foco más general que el estrictamente presupuestario, el vicepresidente y consejero de Economía del Govern, Pere Aragonés, concluyó a este diario: “Si hasta ahora las puertas estaban cerradas y ahora aún no están abiertas, lo cierto es que seguimos apostando por la vía del diálogo y creemos que ahora, como mínimo, hemos encontrado las llaves para abrirlas”".

Lejos de la lectura positiva del Gobierno, el análisis de Arcadi Espada en El Mundo: "En España hoy a Pedro Sánchez lo votarían un par de columnistas del diario La Vanguardia a los que no cito por caridad --tendrán que seguir viviendo y disimulando luego-- y tal vez su director, siempre que el presidente se avenga al pronto pago. España se encamina hacia el escenario francés pre-Macron: una extrema derecha pujante (Le Pen-Vox), una derecha insuficiente (Fillon-Casado), una extrema izquierda amarilla (Mélenchon/Iglesias-Puigdemont y asociados), un socialismo testimonial (Hollande-Hamon/Sánchez) y un núcleo racional triunfante (Macron-Rivera). El análisis requiere de dos matizaciones. La primera es que ese reparto se produciría sin los taxativos beneficios de una ley electoral mayoritaria como la francesa, lo que quizá obligase a incómodos acuerdos con los restos del viejo mundo naufragado. La segunda matización es la importante: que eso es lo que quiero yo, absoluta e innegociablemente".

Escuece en el orbe independentista, y escuece mucho, la sentencia de que "la república no existe" proferida por un agente de los Mossos al que ya tienen fichado. En El Món escribe al respecto Quico Sallés: "Com a mostra del malestar que s’expressà a través dels xats de Telegram de Mossos per la República o Escamot Republicà, el Col·lectiu Guilleries, així com Mossos per la Democràcia que comencen a estar fins el capdamunt de l’actitud i el comportament de l’unitat d’elit de l’ordre públic. Fins i tot, atesa la veleïtat ideològica, que a parer d’aquestes organitzacions, té la BRIMO, l’han rebatejada com la “BriVOX”, per la simpatia que alguns dels seus membres haurien expressat per la formació ultra espanyola. Així es refereixen, en els seus comunicats interns com a BriVOX, un nom que ha fet fortuna en les files dels Mossos sobiranistes".

Es noticia Serrat, al que un espectador reprochó a viva voz que no cantara en catalán en un concierto en Barcelona. Cosas del proceso, la mala educación y que cualquier gilipollas crea que una república le necesita. El cantautor paró el concierto para dar un recital. Es el caso Serrat. La república de Artadi, creadora de la Grossa, es más de Valtònyc y el Tumbaestacas.

Prosiguen los ecos de la agresión al periodista Cake Minuesa, al que referentes del proceso como Jair Domínguez y Toni Soler no consideran que sea siquiera una persona humana. El célebre Dani Mateo ha salido en defensa de Minuesa, al que llama incluso "compañero". La gracia está en que todos los que celebraban el gag de la bandera le ponen ahora de vuelta y media por dar ánimos al reportero de Intereconomía y decir que "pegar está mal".

Menudas fiestas de Navidad que se están cociendo. Cataluña, la prisión permanente y la perra Sota, temas estrella.