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Primeras planas

Las amistades filonazis y racistas de Puigdemont

Francken ofreció asilo a Puigdemont mientras devolvía inmigrantes a la dictadura sudanesa. Valentí Puig retrata a un expresident "con instintos de pastor sin GPS"

9 min

Amigos de Puigdemont. Los memoriosos recordarán a Theo Francken, el secretario de Estado de Inmigración belga que teorizó sobre la concesión del estatus de refugiado al expresidente prófugo. Bélgica es un santuario para Puigdemont y sus más fieles sin que la diplomacia española pueda hacer nada para evitar el escarnio. El peso del Gobierno de Rajoy es el que es, por lo que Puigdemont vive a cuerpo de rey protegido por las autoridades belgas.

El colega Francken, nacionalista flamenco, gran aliado del candidato de Junts per Catalunya, maneja su negociado con un desahogo de tal calibre que ha llamado la atención de algunos medios en España. Es el caso de El País, que presenta una pieza de Lucía Abellán sobre los turbios manejos de Francken, digno representante del acendrado colonialismo belga. Escribe Abellán: "El Gobierno belga se tambalea por un oscuro episodio de política migratoria. El ministro de Migración, Theo Francken, vive cada vez más acorralado por haber permitido la deportación de una decena de sudaneses que sufrieron torturas al retornar al país africano. Paradójicamente, Francken, representante del ala dura del partido nacionalista flamenco N-VA, propiciaba estas expulsiones casi al tiempo que ofrecía asilo político a Carles Puigdemont. Aunque finalmente no optó por esa vía, el expresidente huyó a Bélgica apenas un día después de que el responsable de Migración en el Ejecutivo belga lanzase ese órdago al Gobierno español".

Y añade: "Ambos gestos —tanto la sugerencia en público de que Puigdemont podría recibir el estatus de refugiado como la defensa de un acuerdo con la dictadura de Sudán para poder repatriar a migrantes llegados a Bélgica— han puesto en graves aprietos al Gobierno de ese país". 

Así es que los separatistas flamencos de perfiles filonazis devuelven los negros a las mazmorras de las dictaduras de origen mientras agasajan a Puigdemont y cuestionan la naturaleza democrática del Reino de España y la calidad de sus prisiones. Gran ejemplo el de Bélgica, todo un paraíso de los derechos humanos para blancos. Pasa igual que en Austria, cuya ministra de Exteriores, Karin Kneissl, del ultraderechista Partido de la Libertad de Austria, es una gran partidaria de la república catalana y de esa Austria austriaca que ha puesto el grito en el cielo porque el primer bebé del año en Viena es de padres musulmanes.

Cuando el diablo no sabe qué hacer mata moscas con el rabo. El caso es que Artur Mas tiene un papel en el sainete que es el de voz de la conciencia del independentismo. Le avalan las multas y embargos por el 9-N del 14, un baño de realismo que impregna su última aportación al debate, según el texto de Sastre y Barrena en El Periódico: "Carles Puigdemont está dispuesto a volver a Catalunya solo como 'president' y quiere llevar la situación política al choque con el Estado. Pero esos planes no son compartidos por todos en su partido. En la ejecutiva del PDECat de este lunes varias voces se han alzado contra esa estrategia, entre ellas la del 'expresident' Artur Mas. Según fuentes conocedoras del desarrollo de la reunión, Mas ha pedido la palabra para exponer que las elecciones del 21-D no dieron a los independentistas una mayoría suficiente para "imponer nada". JxCat, ERC y la CUP obtuvieron 70 diputados, pero no llegaron al 50% de votos (47,5%). Y como consecuencia, segundo planteamiento de Mas, hace falta un Govern "estable" que permita una "legislatura larga"".

elpais.200Valentí Puig aporta una completa y afinada descripción del personaje Puigdemont en su columna en El País que pone en tela de juicio la viabilidad de los deseos de Mas: "Si nos preguntamos por el grado de racionalidad que tiene la trayectoria de Puigdemont, la respuesta es muy precaria, antediluviana. Toda su ejecutoria pública consiste en truncar las conexiones de la sociedad catalana con sus arraigos de convivencia, respeto a la ley, coexistencias identitarias, know how económico, virtualidad institucional y sentido hispánico. Aún demostrando que algunos agravios de Cataluña sean ciertos no es justificable que la solución sea romper con España. Ni los sucesivos diluvios nacionalistas han logrado generar una mayoría suficiente convencida de la necesidad perentoria de constituir una república catalana para quedarse fuera de España y, por consiguiente, de la Unión Europea. Ha diluviado a fondo desde el crack pujolista, pero el definitivo rey de las lluvias ha sido Carles Puigdemont, un ser de la Cataluña profunda y subvencionada, con instintos de pastor sin GPS, acunado en la causa separatista, sin otra pasión política que una hispanofobia indigenista y con dedicación a cargo general del contribuyente".

Zoido y el director general de Tráfico, Gregorio Serrano, salvan el orto. Su nefasta gestión del caos en la nieve no tendrá consecuencias para ellos, pero sí políticas. Más desgaste para Rajoy. El ministro de Interior y su seguro servidor Serrano estaban en Sevilla mientras miles de personas las pasaban putas encerradas en sus coches por la impericia de estos señores, entre otros.

En La Razón, Carmen Morodo firma la crónica sobre la negativa del presidente del Gobierno a hacer algo: "Mariano Rajoy «resistirá» sin cortar cabezas ante la crisis por el caos que atrapó a miles de personas en sus vehículos durante 20 horas en las carreteras del centro del país por causa del temporal de nieve. Fuentes solventes confirmaron ayer que sobre la mesa no hay dimisiones ni ceses, «en ningún caso». Pero esta respuesta tiene enfrente la presión de la oposición, aunque también la que sale de las propias filas del Partido Popular, donde ayer era un clamor el malestar por lo que se vivió en la madrugada del pasado domingo en la autopista de peaje AP-6. La crítica no va contra Rajoy, pero sí contra sus ministros. Y enlaza con el argumento que manejan en las filas populares en ámbitos territoriales y que discute la acción política del Gabinete de Rajoy y su iniciativa por ejemplo frente a Ciudadanos (Cs)".

El asesinato de Diana Quer sigue en los medios, pero no es por falta de material. Fede Cedó firma en La Vanguardia la historia de una salvajada en Sant Andreu de Llavaneres: "Su asaltante se había aprendido su rutina diaria y la esperó a la altura de la estación, a pocos metros del paso subterráneo que cruza las vías. La sorprendió. Tras golpearla brutalmente hasta desfigurarle completamente el rostro, le arrancó violentamente toda la ropa y consumó la violación. A continuación, para dificultar que fuera encontrada, la arrojó entre las rocas del espigón y la dejó abandonada, gravemente herida, posiblemente al creerla muerta huyó del lugar".

9 de enero,santoral: Adriano, Eulogio y Lucrecia de Córdoba, Eustracio y Honorato.