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José Antonio de Yturriaga, autor de 'Cataluña vista desde fuera', donde analiza las causas del independentismo / CG

Yturriaga: "Pujol es el gran estratega del independentismo"

El embajador español presenta hoy en el Círculo Ecuestre su libro 'Cataluña vista desde fuera', donde denuncia un nacionalismo catalán basado en "una mentira convertida en posverdad"

02.07.2019 00:00 h.
6 min

Sostiene José Antonio de Yturriaga que el independentismo catalán tiene varios culpables, pero un gran estratega: Jordi Pujol. El embajador español presenta hoy el Círculo Ecuestre su libro Cataluña vista desde fuera (Editorial Sial Pigmalión), dedicado a “los catalanes que quieren seguir siendo españoles y a los que no quieren, para que reflexionen sobre su actitud”.

De Yturriaga ingresó en la carrera diplomática en 1963. Fue secretario de Embajada en Liberia, cónsul en Düsseldorf, asesor jurídico internacional, consejero cultural en Portugal, jefe de la asesoría jurídica internacional, secretario técnico, embajador en Irak, Rusia e Irlanda, presidente del Consejo Superior de Asuntos Exteriores, representante permanente ante la ONU en Viena... Y es autor de numerosas monografías sobre temas de Derecho Internacional.

José Antonio Yturriaga Barberán, ex embajador de España
José Antonio Yturriaga Barberán, ex embajador de España

El libro de De Yturriaga, prologado por la catedrática de Derecho Constitucional Teresa Freixes, está dividido en nueve capítulos donde se repasa el pasado y el presente de Cataluña, así como posibles soluciones de futuro. Los hechos históricos, insiste el diplomático, son fundamentales, pues “el nacionalismo se ha basado en la mentira, como el Brexit, creando una posverdad. Desde la época prerromana se han ido repitiendo mentiras hasta crear una verdad virtual”. Antes del siglo XI, explica, no existía el término Cataluña, una región, dice, que, en contra de lo afirmado, "fue mimada por los Borbones y su economía, beneficiada gracias a los aranceles".

La mentira como relato oficial

“Jamás existió el reino de Cataluña, era un condado --añade--. En 1714 hubo una guerra civil de sucesión entre catalanes, no una guerra de secesión. Rafael Casanova, que siempre tenía el nombre de España en la boca, se convirtió en icono soberanista. La historia es la historia, pero la han convertido en propaganda”, denuncia el autor. En este sentido, destaca el papel de la enseñanza –transferida a la comunidad catalana— en la “conversión de una mentira en un relato oficial”.

Sobre el título del libro, el embajador aporta distancia pues “los catalanes están tan inmersos en su problemática que no ven lo que pasa. Creo que es bueno que alguien de fuera dé su versión de los hechos”. Admite que, en materia de propaganda exterior, la Generalitat “ha dejado en pañales al señor Goebbels. Han dedicado mucho dinero a convencer a la opinión pública, mientras que el Gobierno no ha sido capaz de contrarrestar ese relato. Han sabido vender muy bien la lucha de David contra Goliat, del débil contra el poderoso”.

Catalanismo, nacionalismo, independentismo

Distingue entre el catalanismo cultural, nacido en la Renaixença, del político y posibilista de Cambó. “Hasta ahí bien, pero de ahí se pasó al nacionalismo que, de por sí, no es malo. El malo es el excluyente, que derivó en independentismo y ataques contra el Estado español”, precisa.

Culpa tanto al nacionalismo catalán como a la tolerancia de PP y PSOE con CiU a cambio de gobernabilidad. En este sentido, afirma que “el principal culpable es Jordi Pujol, es el maestro de la estrategia independentista. No engañó a nadie, desde su primer discurso de investidura dijo que su plan era la catalanización y la creación de estructuras de Estado. Y que lo haría por etapas. La inmersión educativa, la inmigración integrada… Todo ello sin oponerse abiertamente al Gobierno español. A cambio, consiguió más competencias”.

Toma de posesión de Jordi Pujol como presidente de la Generalitat el 1980 / RTVE
Toma de posesión de Jordi Pujol como presidente de la Generalitat el 1980 / RTVE

Posteriormente, sería Artur Mas quien “se tiró al monte, mientras que Carles Puigdemont, al margen de su propio partido, tejió alianzas para declarar la independencia”. Pero ¿hubo o no hubo declaración unilateral de independencia?. “Ni ellos mismos se toman en serio sus propias decisiones. Ahora dicen que todo fue simbólico”, dice.

Carles Puigdemont firmando la declaración de independencia / EFE
Carles Puigdemont firmando la declaración de independencia / EFE

El embajador cita a Jordi Canal y su crítica a “los silencios de la buena sociedad catalana, que no hizo nada frente a las campañas de la Assemblea Nacional Catalana (ANC)”.

De Yturriaga no se muestra demasiado optimista sobre una inmediata solución al procés secesionista. “Lo primero que debe haber es un compromiso de respeto a la ley y la Constitución. Matar la autonomía no. Y si es necesaria una reforma constitucional, pues se reforma, siempre y cuando se respete el principio de igualdad de todos los españoles. Ese supremacismo, esa idea de que gracias a un derecho divino un territorio tiene una serie de privilegios es completamente contrario a las normas más elementales de democracia”.

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