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Imagen de una acción masiva de las brigadas de limpieza en Cataluña / CG

El auge de Vox tensiona las brigadas 'quitalazos' en Cataluña

Roces entre partidarios de la formación de Abascal y constitucionalistas 'de toda la vida' por la intención del partido verde de 'pescar' entre los que bregan contra los símbolos independentistas

29.01.2019 00:00 h.
5 min

El auge de Vox está tensionando las brigadas de limpieza, los grupos que retiran símbolos independentistas del espacio público en Cataluña. El rápido crecimiento del partido de Santiago Abascal en toda España, incluido el territorio, está agregando presión sobre los activistas antilazos amarillos, que ya bregan contra el cerco del nacionalismo catalán.

Según han indicado fuentes cercanas al constitucionalismo clásico, el que encarnan PP, Ciudadanos y PSC, el fulgurante despegue del partido verde, que admite una expansión más rápida en Cataluña que en el resto de España, está probando el límite de resistencia de las costuras de una red de activistas en la que hasta ahora el partidismo quedaba en un segundo plano. "Hablamos de que se está excluyendo a gente de determinadas brigadas. De que se les prohíbe salir a limpiar por ser afines a las formaciones tradicionales. Y de las intenciones de Abascal y los suyos de usar las brigadas como base para elaborar listas de cara a las próximas elecciones en la región", han lamentado las mismas fuentes.

Hasta ahora, transversalidad

Si en algo coinciden todas las fuentes consultadas es en la transversalidad del movimiento hasta el momento. "Son grupos organizados de forma informal, en la que participa gente harta de los símbolos. Hay desde el más patriota hasta parejas mayores sin afiliación política que están hartos de la colonización del espacio público por parte del secesionismo", han explicado las mismas fuentes. Este elemento de apartidismo es una de las fortalezas que destaca José Casado, cara visible de Segadors del Maresme, una de las brigadas más activas. "En nuestro grupo hay 50 personas de todas las ideologías", defiende.

Las brigadas de limpieza han saltado al estrellato por quitar del espacio público símbolos independentistas / EFE

Las brigadas de limpieza han saltado al estrellato por quitar del espacio público símbolos independentistas / EFE

En lo que no se ponen de acuerdo las voces consultadas es hasta qué punto la irrupción de Vox en el tablero político español y catalán, territorio en el que la formación presentará listas en las cuatro capitales de provincia en las municipales de 2019, está afectando a los activistas retiralazos. Unos, que prefieren hablar en off, defienden que "está desgarrando" determinadas brigadas, con el partido verde tratando de captar a candidatos. Casado, a quien no le da reparo dar la cara, matiza que "hay pequeñas tensiones", sobre todo "en grupos de whatsapp". Los circunscribe el ciudadano a los "activistas de sofá", aquellos que se quejarían de todo "pero que no se movilizarían cuando toca". Lo que sí deja claro Casado es que "cualquier cara visible de las brigadas que opte por la lucha contra el nacionalismo desde otro ámbito, como una silla en un pleno municipal, debería abandonar la misma".

El juicio del 1-O: aumento de la tensión

Cualquiera que fuere la dimensión y las divergencias en el seno de las brigadas de limpieza de símbolos independentistas del espacio público, el consenso entre el colectivo es que el próximo juicio a los líderes del desafío independentista de 2017 actuará de catalizador del secesionismo, un movimiento que perciben como una suerte de Guadiana. "Hay picos de actividad de meses y luego baja la intensidad. Si multan a una brigada, se multiplica el trabajo, o si hay declaraciones de un conseller. Creemos con firmeza que el proceso a la cúpula del procés la aprovecharán los independentistas para llenar el espacio público de nuevo", advierte Casado.

En este tablero, el activista admite que "se podrían repetir ataques violentos" como el sufrido por Ciudadanos el pasado fin de semana en Torroella de Montgrí (Girona), y que dejó a un militante del partido naranja herido. "A la naturaleza inherentemente agresiva del independentismo se le puede unir la tensión social por el juicio. Ello encarnará un cambio de tendencia respecto al 21D [las protestas contra la celebración del Consejo de Ministros en Barcelona], cuando el secesionismo encajó un sonoro fracaso con su intento de boicot", ha remachado la misma fuente.