Menú Buscar
Imagen de archivo de la mano de una ciudadana que deposita su voto por correo en una oficina / EFE

El voto por correo sirve al nacionalismo para justificar su falta de mayoría en las urnas

El economista David Ros intenta dotar de base académica las teorías conspiratorias que hablan de manos negras y pucherazos

6 min

Las últimas elecciones autonómicas en Cataluña volvieron a demostrar que el independentismo no cuenta con una mayoría holgada en las urnas para legitimar su plan rupturista. Pese a que los comicios se celebraron el 21 de diciembre de 2017, poco después del referéndum ilegal de 1 de octubre, con las imágenes de las cargas policiales que dieron la vuelta al mundo y con algunos dirigentes en prisión preventiva, el bloque nacionalista no logró superar el umbral del 50% de los sufragios.

Un sector del nacionalismo ha culpado de estos resultados a una suerte de mano negra en el voto exterior y por correo, hablando incluso de “fraude electoral”. Estas teorías conspiratorias circularon por redes antes del 21D, a modo de plan de prevención por si el bloque nacionalista no lograba la mayoría absoluta en escaños. En esos días se puso bajo el foco de la sospecha a la empresa de recuento de votos Indra, aunque la revalidación de la mayoría obtenida por JxCAT, ERC y la CUP hizo que se acallaran pronto las críticas sobre el pucherazo.

David Ros, economista

El economista David Ros

Ahora, con unas nuevas elecciones a la vista, han vuelto a emerger las sospechas sobre el cálculo de los votos por correo y exterior. No son solo desinformaciones y fake news que corren por las redes, sino que desde algunos medios filosecesionistas han querido darle una pátina académica. El economista David Ros i Serra publicó un artículo en Revista de Catalunya en el que asegura que hubo “fraude electoral” y en el que da igual o mayor crédito al 1-O que a las elecciones reglamentarias.

¿Más legal el 1-O que unas elecciones reguladas?

Los hechos que más evidencian la carencia del principio democrático de la votación del 1-O fueron varios. Entre los principales, que fue tumbado por el Tribunal Constitucional o que no se regía de un mínimo de participación para proclamar la república catalana. No obstante, hubo otros aspectos, como la disolución de la Sindicatura Electoral, encargada de supervisar y dar transparencia a cualquier votación. 

Una persona vota en una urna durante el referéndum secesionista ilegal del 1-O / EUROPA PRESS

Una persona vota en una urna durante el referéndum secesionista ilegal del 1-O / EUROPA PRESS

Ros, en conversación con Crónica Global, atribuye su disolución al ímpetu del Estado que “hizo todo cuanto estuvo en sus manos para impedir la votación”. Aunque admite las carencias democráticas de la votación, le confiere legitimidad tanto a nivel internacional como español: "Para mí es plenamente constitucional, ya que la Constitución española del 1978 determina en el artículo 96 que los tratados internacionales ratificados por España forman parte de su ordenamiento interno y, en el artículo 10.2, establece que las normas relativas a los derechos fundamentales y las libertades públicas se interpretarán de acuerdo con los tratados internacionales aplicables en esta materia”. 

El 6% del censo electoral

Las deficiencias con el voto exterior afecta también a países de nuestro entorno y en todo tipo de de elecciones, no solo en Cataluña. En esos casos, sin embargo, nadie habla de conspiraciones para manipular la voluntad de los ciudadanos expresada en las urnas. Ros, no obstante, opta por centrarse solo en el caso catalán y asegura que tanto el Síndic de Greuges --el Defensor del Pueblo catalán-- como Democracy Volunteers y Catalans al Món han expresado sus quejas con el “fallo del sistema de votación” y con que “no se garantiza un voto neto”.

Rafael Ribó, Síndic de Greuges de Cataluña / EP

Rafael Ribó, Síndic de Greuges de Cataluña / EP

El economista calcula en su estudio dos supuestos. Ambos dan una mayoría independentista respecto a las otras opciones. El primer supuesto refleja un 49,64% de votos secesionistas, mientras que en la segunda (50,22%) se supera el umbral del 50%, algo que no ha sucedido en ninguna de las convocatorias electorales que se han sucedido en la región en los últimos años y en pleno auge del procés independentista. Este porcentaje --añade-- superaría en un “9% o 10% los contrarios a la independencia de Cataluña”.

Respecto a la victoria de Ciudadanos el 21D, Ros considera que debido al “fraude electoral” y la “obstaculización del voto” --que harían que se pierda un 6% de los sufragios-- la formación naranja habría obtenido “6 escaños de más”. El economista también crítica que “buena parte de los actores políticos hicieron un esfuerzo económico importante y de recursos de todo tipo para intentar que el independentismo no revalidase su mayoría”. 

A falta de encontrar cuórum para reforzar su teoría, espera que con el tiempo el número de electores favorables a la secesión vaya en aumento: "¿Bloques estancados? No, observo que cada día crece el independentismo", asegura. De momento, las sucesivas elecciones que ha habido en Cataluña cuestionan su versión.