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La consellera de la Presidencia, Laura Vilagrà, y el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, durante su encuentro por la presunta trama de espionaje / EUROPA PRESS

Vilagrà puso como condición que no hubiera teléfonos sobre la mesa en su reunión con Bolaños

El ministro le regaló un libro a la consellera que pone en valor las conversaciones cara a cara en contraposición a las interacciones mediante las nuevas tecnologías

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La consellera de la Presidencia Laura Vilagrà puso como condición sine qua non en su reunión de este domingo con el ministro de la Presidencia Félix Bolaños que no hubiera móviles sobre la mesa. En este encuentro, que ha durado más de dos horas, el Govern de la Generalitat ha pedido cuentas al Gobierno de Sánchez sobre la presunta trama de espionaje a líderes políticos independentistas mediante el programa Pegasus. 

El ministro se ha presentado con un retraso de casi una hora a la cita en el Palau de la Generalitat, a donde ha llegado acompañado por la delegada del gobierno en Cataluña, Maria Eugènia Gay. El encuentro se ha desarrollado con frialdad. De hecho, la consellera no ha salido a recibirlo a la puerta, sino que ha sido Núria Cuenca, la secretaria general, quien lo ha hecho. 

Distancia evidente

La distancia entre Govern y Gobierno ha quedado patente en la disposición de Vilagrà y Bolaños, que se han sentado en sendos extremos de una amplia mesa de trabajo. También en el semblante de la consellera, que se ha mostrado muy seria ante los medios. 

La consellera ha exigido, según ha podido saber El Nacional, que no hubiera móviles durante la reunión por miedo a posibles escuchas. "No nos fiamos. Hemos sido espiados y no queremos que nos sigan espiando", han trasladado fuentes del departamento al medio citado. 

'En defensa de la conversación'

En la reunión, que se ha celebrado un día después de Sant Jordi, Félix Bolaños ha regalado a Laura Vilagrà un libro con mensaje subliminal. El ejemplar que le ha entregado es En defensa de la conversación, de Sherry Turkle,en el que la autora pone en valor las conversaciones cara a cara en contraposición a la interacción mediante las nuevas tecnologías.