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Santi Vila, exconsejero de Empresa y Conocimiento de la Generalitat, en la Sala Segunda del Tribunal Supremo

Vila reprocha que se quisiera ir en contra de “un estado moderno y democrático como es España”

El exconsejero de la Generalitat señala en el juicio del Supremo que el 1-0 fue una “gran movilización”, pero en ningún caso un referéndum

21.02.2019 11:28 h.
6 min

El exconsejero de la Generalitat, Santi Vila, se ha convertido en el objeto de las iras de los independentistas más irredentos al explicar, con crudeza, lo que para él ha supuesto todo el proceso soberanista. En su declaración en el juicio en el Tribunal Supremo ha reprochado al movimiento independentista que se quisiera ir en contra “de un estado moderno y democrático como es España”, cuando trató de “evitar el choque” con la negociación de una convocatoria electoral que se estuvo a punto de conseguir, pero que Carles Puigdemont, finalmente, no convocó, dando vía libre a lo que acabó siendo la declaración de independencia del 27 de octubre en el Parlament.  Al Govern, ha venido a decir Vila, se le fue de las manos la situación tras el 1-O.

Vila ha desgranado el proceso soberanista, en su recta final, con sus respuestas a la Fiscalía y a la Abogacía del Estado. Su idea es que el Govern de la Generalitat, tras el verano de 2016, cuando Carles Puigdemont reformula la legislatura y recupera la idea del referéndum, con aquel “slogan” del “referéndum o referéndum”, buscó una negociación con el Gobierno español. A partir de ese momento, según Vila, se trataba de buscar una fórmula, negociada con el Gobierno español, para convocar “algún tipo de consulta”. Y no funcionó, lo que derivó en el 1-O y en la declaración del 27 de octubre, pasando por las leyes aprobadas en el Parlament, los días 6 y 7 de septiembre, sobre la ley del referéndum y la ley de transitoriedad jurídica.

santi vila supremo

Santi Vila, durante su declaración en el Tribunal Supremo

PP y PSOE, "quisieron evitar el choque"

El exconsejero, que dimitió tras constatar que no pudo convencer a Puigdemont para convocar elecciones, el 26 de octubre, “tras considerar que se había logrado alcanzar el objetivo el 25 por la noche”, ha insistido en que el 1-O fue sólo “una gran movilización, importante, pero una movilización”.

Santi Vila y su visión del 1-O

En contra del análisis de buena parte del independentismo y de la mayoría de los miembros del Govern, Vila ha querido precisar que “tanto el Gobierno del PP como el PSOE quisieron evitar el choque”, y ha insistido en que “hubo más moderados y centristas en los dos gobiernos, en el español y el catalán, de lo que se dice”. Sin embargo, no se pudo evitar ese choque, porque “el clima de desconfianza era enorme”, en una alusión a la presión enorme que recibió Puigdemont ante la posibilidad de convocar elecciones el 26 de octubre, lo que hubiera podido parar la posterior aplicación del artículo 155, y ya sin la declaración del 27 de octubre.

Un Govern "de todos"

Vila ha ido por libre. Si el resto de miembros del Ejecutivo catalán han coordinado sus defensas, Vila, en cambio, ha querido ofrecer su versión, ya verbalizada en los últimos meses. Su idea es que el Govern no podía dejar al margen a los “dos millones y medio de catalanes que no se sintieron concernidos con el 1-O”, que el Govern “debe ser un Govern de todos los catalanes, y esos 2 millones y medio también son catalanes”.

La duda, sin embargo, que planea sobre toda la actividad política de Santi Vila es por qué no dejó el Gobierno de la Generalitat mucho antes, y sólo dimitió el 26, al constatar su “frustración” por no poder forzar las elecciones y evitar el 1-O. “No dimití –a preguntas de la defensa— porque tanto Artur Mas como después Puigdemont consideraron que era más útil mi participación”.

El blanco de las iras de los 'indepes'

Entonces, ¿qué quiso hacer el independentismo? “Estirar la cuerda, pero que no se rompiera”, en un intento de buscar una negociación con el Gobierno del PP que nunca fructificó.

Pero con su declaración en el Supremo, Vila dejará una impronta en el independentismo, tras considerar, entre otras cosas, que la ley de transitoriedad jurídica “no se aguanta, es disparatada, ni se aguanta para alguien de primero de derecho”.

¿Es lo mismo que hubieran querido manifestar el resto de miembros del Govern, pero Vila se lo ha permitido porque está, por ahora, fuera de la carrera política? En las redes sociales, las mismas que se incendiaron cuando Puigdemont estuvo a punto de convocar elecciones el 26 de octubre, ya claman contra Vila desde sus primeras declaraciones en el juicio.

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