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Santi Vila, a su entrada en el Tribunal Supremo / EUROPA PRESS

Vila propone articular un movimiento catalanista alrededor del PSC

El exconsejero lamenta que los moderados de JxCat sean incapaces de volver a los postulados de CiU por los "injertos de perfiles fanatizados, hoy con cargos institucionales"

17.07.2019 09:42 h. Actualizado: 17.07.2019 10:38 h.
4 min

Santi Vila vuelve a cargar contra el que fue su espacio político hasta su dimisión la víspera del 27-O. Se ha manifestado en pro de un nuevo catalanismo moderado y legalista, donde el PSC podría jugar un partido importante si quisiera. El que fue consejero de Empresa de Carles Puigdemont ha lamentado que "desde la noche del 1-O, este movimiento navega sin rumbo, sin nada que ofrecer a sus incondicionales seguidores". 

Tras mostrar su solidaridad con sus antiguos compañeros de ejecutivo presos en una carta en La Vanguardia, recuerda que "los partidos tendrán que ofrecer una nueva propuesta para el próximo viaje a Ítaca" para lo que pide una hoja de ruta "más transitable y, a poder ser, con perspectivas de final feliz". 

Nuevo catalanismo

El exconseller recuerda que "un nuevo país solo se puede construir con una anchísima mayoría, respetando las leyes y disponiéndose a asumir sacrificios costosos" e ironiza con que "las revoluciones de las sonrisas solo aguantan en las redes sociales". Considera que la oportunidad de un nuevo catalanismo es posible si el "último reducto de posconvergentes independentistas" se fusiona con ERC para dejar atrás "las disputas por las sillas".

Esto provocaría, como reacción, la creación de un nuevo "catalanismo no independentista" que podría contraponerse a la idea de una Cataluña separada de España, algo que Vila rechaza considerar como inevitable: "El futuro no está escrito". "La evolución de las cosas dependerá de la capacidad de unos y otros de volver a pensar en el porvenir de una forma solvente y positiva", asegura. 

Tres caminos

Vila propone tres caminos para articular el catalanismo no independentista, "todos ellos con ventajas e inconvenientes". El menos plausible, que los "cuadros centristas de la antigua CiU" –algunos todavía en activo "y malviviendo como pueden camuflados entre el ruido y la gesticulación"– ensayen la reorientación de este espacio y lo devuelvan a su lugar primigenio, de donde "no tenía que haber salido nunca". El problema es el "injerto de perfiles fanatizados, con cargos institucionales, que ni que ni en las formas sabrán encontrar la brizna más elemental de moderación para afrontar una discusión serena y razonada, que haga el debate transitable".

El segundo escenario es la refundación de un "movimiento-partido nuevo", donde converjan "centristas, liberales y socialdemócratas" que tengan claro que Cataluña es una "nación". Su Talón de Aquiles, la dificultad de encontrar a una persona "dispuesta a liderar el vía crucis mediático y en las redes". Como tercer camino propone un espacio "de inspiración maragalliana" para articular un nuevo satélite del espacio socialista, "pero con personalidad jurídica propia y mayor libertad de acción".