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Victoria Camps, catedrática y exsenadora del PSC / CG

Victoria Camps: "Los jóvenes han mamado que Cataluña no es España"

La catedrática y exsenadora del PSC cree que la izquierda "nunca se ha sentido cómoda contra el nacionalismo" y que la única solución tras el 21D hubiera sido un gobierno de concentración

21.01.2018 19:00 h.
15 min

Ética, política y feminismo. Victoria Camps (Barcelona, 1941) ha dedicado su dilatada carrera a debatir sobre estas tres disciplinas. Catedrática de Filosofía en la Universitat Autònoma de Barcelona y vocal de honor de Federalistes d'Esquerres, fue senadora por el PSC y presidenta del Comité de Bioética de España. Formó parte de la lista socialista en las elecciones catalanas del 21D.

Camps cree que la única solución al problema catalán hubiera sido un gobierno de concentración. “Es evidente que hay un empate, por tanto, démonos una tregua”, afirma. Y considera un error la creación de una comisión en el Congreso para abordar de forma general la reforma de la Constitución. "Creo que sería mejor una comisión para reformar el Senado. Hacer cosas más concretas", explica.

-¿El caso Palau es falta de ética política?

-Es falta de ética y es incumplimiento de la legislación. Pero la ética consiste también en la voluntad de hacer las cosas bien hechas y eso empieza por cumplir la ley y no buscar la trampa para hacer lo que le conviene a uno o lo que conviene al partido.

-¿Es un problema de personas o de estructuras de partido?

-Mucha de la corrupción que hay en España es de partido. Nunca ha habido una ley de financiación que sea realista, que intente cubrir realmente todas las “necesidades” que tienen los partidos o evitar que gasten tanto. Cuando se habla de corrupción sistemática creo que nos referimos más a esa corrupción en la que inciden los grandes partidos o aquellos que han tenido responsabilidad de gobierno, que a una corrupción más personal. A veces se dan las cosas. Quien ocupa un cargo a veces delinque para beneficiar al partido y a él mismo.

-¿Contribuye eso a la desafección ciudadana, que no se aborde ese asunto?

-Es un motivo de desafección, pero luego no se refleja en las urnas porque los partidos corruptos siguen siendo votados. No hay exigencia ciudadana.

-¿Por qué hay tan poco nivel de exigencia?

-Hay dos problemas en la corrupción. Uno es la corrupción misma, intentar aprovecharse privadamente de aquello que es público. Y otro es intentar tapar lo que se hace, ocultarlo. En eso creo que estamos en un nivel distinto a otros países europeos que tienen niveles de corrupción similares, pero reaccionan de una forma políticamente más responsable. Si los partidos empiezan por no dar ejemplo, los ciudadanos les siguen. Fíjate en la dificultad que ha habido respecto a consensuar si una persona que está imputada debe dejar el cargo. Pues no se ponen de acuerdo, ni siquiera en eso.

-Invocan la presunción de inocencia…

-Claro, todo se judicializa, y la responsabilidad política desaparece.

-¿El independentismo ha servido de cortina de humo de casos como el del Palau de la Música o del 3%?

-Puede que haya ayudado a fomentar el independentismo, porque ha permitido hablar de otra cosa. Pero yo creo que el motivo del auge del independentismo es otro.

El Estatut no era necesario en aquel momento. Fue una necesidad de Pasqual Maragall, que entonces gobernaba con ERC, de mostrarse más nacionalista que nadie. Se tuvo que dar ese paso y creo que fue un error

-¿Cuál?

-Se habla de la sentencia del Estatut. Yo parto de la base de que el Estatut no era necesario en aquel momento. Fue una necesidad de Pasqual Maragall, que entonces gobernaba con ERC, de mostrarse más nacionalista que nadie. Se tuvo que dar ese paso y creo que fue un error. Es cierto que la sentencia se cargó el Estatut de malas formas y creó un clima muy negativo. Pero finalmente, la sentencia solo se cargó 14 artículos. La crisis económica fue más decisiva. La indignación que supuso reconocer que estábamos muy mal económicamente produjo un populismo que aquí en Cataluña se tradujo en independentismo.

-Antes hablaba del cumplimiento de la ley y ahora nos encontramos debatiendo si un presidente de la Generalitat puede gobernar a distancia. ¿Qué le parece?

-Me parece surrealista, me parece un delirio. Me parece inconcebible. Nos lo tenemos que creer porque lo vemos. Es difícil de explicar y de comprender que se quiera llegar a ese extremo, cuando se ha visto que eso provoca una reacción represora por parte del Estado y es lógico que sea así. No pueden convencer a nadie de que mediante esos métodos se busque el bien de Cataluña.

-Pero hay mucha gente que se ha creído ese relato. Y las nuevas generaciones crecen con ese sentimiento independentista…

-El sentimiento independentista se fomenta por activa o por pasiva. Se lleva al extremo un imaginario que ha formado a las nuevas generaciones y que yo atribuyo al pujolismo. Es la idea de que Cataluña no está exactamente en España, que es una realidad distinta. Solo hace falta ver el mapa del tiempo (en TV3). España no existe. Yo no creo que haya adoctrinamiento, pero de España no se habla en la escuela catalana. Es una realidad ajena a los catalanes. Y eso que para mi generación ha sido un proceso y un cambio, para los más jóvenes no es un cambio, es que lo han mamado. Y eso ha llevado al independentismo.

-¿Eso ha generado fractura social?

-Creo que hay más fractura política que social. En mi entorno familiar y de la universidad hay independentistas, pero yo no peleo con nadie. Hay relaciones desagradables, pero intentamos tomarlo con cierto humor. A nivel social hay un empate político, eso es evidente.

-¿La fractura política tiene mejor solución que la social?

-No existe solución al llamado problema catalán, llevamos siglos así. La única forma de apaciguar la situación tras las elecciones del 21D era un gobierno de concentración consistente en aparcar la independencia, para dedicarnos a gobernar y hacer las cosas que se consideran urgentes. A fin de cuentas estamos empatados y no hay mayoría social ni política para presionar más. Yo iba en las listas del PSC, que numéricamente no tiene fuerza para impulsar esto, pero creo que es de los pocos partidos que tenía un programa conciliador. No pensaba en desbancar a los independentistas, sino en hacer cosas mientras tanto. No me opongo al ideal de la independencia, pero mientras no se pueda, es necesaria una tregua.

-¿Cree que ha desparecido el eje izquierda-derecha?

-Yo no lo acabo de creer del todo. El reproche que le ha hecho la oposición al independentismo es que se ha desatendido toda la cuestión social, que además en estos momentos es urgente porque venimos de una crisis y, por tanto, hay precariedad laboral, tenemos el problema de la dependencia, de la brecha salarial… Hay que asegurar el estado del bienestar. Y esos son objetivos de izquierdas.

-Pero el tradicional votante de la izquierda no parece sentirse identificado con esa ideología, como ocurre en Estados Unidos.

-Ha habido un proceso positivo en el cual la derecha ha asumido muchas propuestas que eran de izquierdas. Pero hay problemas nuevos, como el de la dependencia y la brecha salarial. Es ahí donde la izquierda se tiene que espabilar. Porque la derecha no lo hará. Lo asume cuando no hay más remedio.

-¿Cree que la izquierda en Cataluña se ha dejado arrastrar por el nacionalismo?

-La izquierda en Cataluña y fuera de Cataluña también, como es el caso de Podemos, nunca se ha sentido cómoda con una propuesta antinacionalista. Y yo creo que el antinacionalismo es propio de la izquierda. Un proyecto nacionalista acaba siendo excluyente, insolidario y genera desigualdades.

¿Qué significa eso de ‘un solo pueblo’? A mi nunca me ha gustado, me parece fascista, me parece nazi. Ein volk decía Hitler

-¿En eso han caído PSC y Podemos?

-En el nombre de la libertad, que es lo que se defendía en la Transición, se entendió que debíamos ser nacionalistas catalanes porque había muchos derechos que habían sido reprimidos. Pero no hay que ver solo la cuestión de la libertad. ¿Qué significa eso de ‘un solo pueblo’? A mi nunca me ha gustado, me parece fascista, me parece nazi. Ein volk decía Hitler.

-¿La solución al encaje de Cataluña en España es el federalismo?

-Es hacia lo que vamos inevitablemente si realmente queremos hacer reformas que permitan incluso a los independentistas estar cómodos.

-Un federalismo asimétrico, entiendo. España ya lo es…

-Más asimetría que la del País Vasco… Hay que repensar todo eso, desde el punto de vista de la financiación, que es lo más urgente, y habría que hacer un Senado realmente federal, lo que implica la reforma la Constitución, que se hizo cuando las autonomías todavía eran un proyecto.

Yo creo que es un error crear una comisión para una reforma general de la Constitución. Creo que sería mejor una comisión para reformar el Senado. Hacer cosas más concretas. La reforma de la Constitución es algo muy grande en el que es difícil perderse

-Parece que se da un paso adelante y otro hacia atrás. Se crea una comisión para la reforma de la Constitución, pero luego se dice que no es el momento.

-Yo creo que es un error crear esa comisión para una reforma general de la Constitución. Creo que sería mejor una comisión para reformar el Senado. Hacer cosas más concretas. La reforma de la Constitución es algo muy grande en el que es difícil perderse. Los padres de la Constitución comparecieron en esa comisión y lo primero que dicen es que es un error la reforma en general. Herrero de Miñón tiene una propuesta para mejorar en encaje de Cataluña en España que es añadir una disposición adicional, lo cual es más concreto y sencillo.

-¿Es optimista en eso? ¿Veremos avances?

-Los avances siempre son lentos. Yo confío mucho en Europa. Antes hemos hablado del País Vasco. El tema de la financiación no se resolverá bien si no se pone en cuestión el privilegio vasco.

-Ese es un tema peliagudo.

-Pero Europa ya ha dicho que eso es injusto y que hay que cambiarlo. Es una ventaja que te lo impongan desde fuera, debemos aprovecharlo.

El feminismo se pierde a veces en el terreno práctico, pero también en el teórico. La reacción que ha habido en Francia iba en el sentido de no exagerar. Una cosa es el coqueteo y otra la dominación

-¿El feminismo evoluciona?

-Al feminismo le pasa lo que le ocurre a la izquierda, que lo más importante ya se ha conseguido. Pedir el sufragio para las mujeres era muy evidente y costó medio siglo conseguirlo. La igualdad jurídica también está conseguida. Pero falta cambiar mentalidades. El machismo que hay en la violencia de género es una cuestión de costumbres y eso es más lento. La conciliación de la vida familiar y laboral no está conseguida.

-¿Qué le parece el debate abierto en Francia sobre si el hombre tiene derecho a incomodar a la mujer?

-El feminismo se pierde a veces en el terreno práctico, pero también en el teórico, como se ha visto ahora con el tema del acoso. No es lo mismo que el hombre coquetee con la mujer a que la viole. La reacción que ha habido en Francia iba en el sentido de no exagerar. Una cosa es el coqueteo y otra la dominación.

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leborgne 21/01/2018 - 20:05h
Excelente entrevista, por parte de entrevistador y entrevistada. La prof Camps no elude ninguno de los peliagudos temas que se le proponen en las preguntas (el "trato" que en algunos medios catalanes se da a España como si fuera una realidad ajena a Cataluña; la izquierda y su complejo ante el nacionalismo; el obvio privilegio financiero de Euskadi que ha convertido a los vascos en "españoles de primera" como decía irónicamente el exnacionalista vasco Moral Zabala que esa era la verdadera aspiración del PNV...). ¡Enhorabuena a CG y que haya muchas entrevistas como la presente!...
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