El vicepresidente del Parlament oculta las cuentas de su empresa

Josep Costa es administrador y accionista único de una constructora radicada en Ibiza que no rinde cuentas ante el Registro Mercantil desde que se fundó hace cinco años

El vicepresidente del Parlament, Josep Costa / FOTOMONTAJE DE CG
12.10.2018 00:00 h.
8 min

El vicepresidente del Parlament, Josep Costa, es el administrador y accionista único de la empresa Sa Font des Taronger Gestió i Consultoria SL, constituida el 11 de julio de 2013. Su sociedad no ha depositado ningún balance en el Registro Mercantil desde su creación. En concreto, la constructora, con sede social en Ibiza, no ha hecho públicos ninguno de los ejercicios correspondientes a los años 2013, 2014, 2015, 2016 y 2017, según ha podido saber Crónica Global.

Se trata de una situación excepcional que podría acarrear una sanción por parte del Registro Mercantil, además del cierre del registro para la empresa, lo que impediría inscribir cualquier acto societario. El hecho de que haya omitido la situación financiera de su empresa suscita todavía más incomprensión al tratarse de un representante público, del que se espera un plus de transparencia y ejemplaridad. Este medio se ha puesto en contacto con Costa y su equipo, pero no han querido responder a nuestras peticiones de información.

Multa de 1.200 a 60.000 euros

La Ley de Sociedades de Capital establece que el incumplimiento por el órgano de administración de la obligación de depositar las cuentas dentro del plazo establecido dará lugar a que no se inscriba en el Registro Mercantil documento alguno referido a la sociedad mientras el incumplimiento persista.

Además, el Instituto de Contabilidad y Auditoria de Cuentas (ICAC) se reserva el derecho de imponer a la sociedad incumplidora una multa por importe de 1.200 a 60.000 euros en función de la dimensión de la sociedad.

Opacidad

Tras el cierre del ejercicio, todas las empresas tienen la obligación de formular las cuentas antes de seis meses y, a continuación, disponen de un mes más para aprobarlas en Junta General. Una vez aprobadas, las sociedades vienen obligadas a depositar sus estados contables en el Registro Mercantil donde radica su sede social.

De otro modo se incurre en una suerte de competencia desleal frente al resto de compañías que sí entregan sus cuentas al registro correspondiente.

web parlament

En la web del Parlament se dice que el valor de su constructora es de 103.000 euros

Como diputado autonómico, en la web del Parlament, Costa asegura que el valor de su empresa es de “103.000 euros”, pero se trata de un acto de fe al no haber ningún documento que lo justifique dada su llamativa opacidad.

Valoración muy mala

De acuerdo con el informe mercantil al que ha tenido acceso este medio, el capital social de su entidad es de 3.000 euros. Asimismo, en el informe Axesor, entidad registrada como certificadora de riesgos, tiene una valoración muy mala para operar con ella: de 3 sobre 10.

El crédito recomendado para Sa Font des Taronger Gestió i Consultoria no supera los 5.000 euros. Es decir, cualquier crédito mayor, considera la empresa de rating, entraña un elevado riesgo de no ser devuelto. Dada su baja calificación, una entidad bancaria no concedería un préstamo a una empresa en tales circunstancias.

No pagó la factura telefónica

Por lo que respecta a los impagos, el número dos de la Cámara catalana y uno de los hombres más fieles a Carles Puigdemont, dejó de pagar el 10 de marzo de 2016 la factura del teléfono (48 euros), lo cual representa un gasto irrisorio sorprendente, que pone de manifiesto cierto descontrol financiero de la compañía. Y que, pese a que no deposita la cuentas, sí tiene actividad. Al menos, telefónica.

El objeto social de la empresa es muy ambiguo. Según la descripción, se dedica a la “1. Construcción, instalaciones y mantenimiento. 2. Comercio al por mayor y al menor, distribución comercial, importación y exportación. 3. Actividades inmobiliarias. 4. Industrias manufactureras y textiles. 5. Turismo, hostelería y restauración. 6. Prestación de servicios. Actividades de gestión y administración”.

Se trata de una amalgama de servicios y actividades que no es nada usual en la mayoría de compañías, donde el objeto social suele responder a uno o dos fines concretos. En opinión de un experto en la administración de empresas consultado, “la existencia de un objeto social tan amplio puede esconder una patrimonial que a la vez sirva para facturar esporádicamente trabajos u otras actividades relacionadas no con una actividad concreta, sino con prácticamente cualquier práctica mercantil”.

Profesor y abogado

Costa suele presentarse en público como abogado y profesor asociado de Ciencias Políticas en la Universidad Pompeu Fabra (UPF). Más allá de lo que figura en la web del Parlament sobre sus actividades empresariales, el vicepresidente de la Cámara catalana evita mencionar en sus perfiles públicos que también es empresario y que está al frente de una constructora.

Se inclina, en general, por mostrar su perfil más académico en lugar de su faceta de emprendedor vinculado al mundo de la construcción y la consultoría en su tierra natal, Ibiza. En 2017 publicó O secessió o secessió. La paradoxa espanyola davant l'independentisme (Ed. A Contravent), un libro definido como “divulgativo y práctico” sobre el proceso hacia la independencia de Cataluña.

Romanticismo

Pese a que desde el nacionalismo que él representa siempre se ha tratado de dar un enfoque pragmático de los supuestos beneficios de la independencia, la ilustración elegida para la portada del libro era la obra El caminante sobre el mar de nubes, del pintor Caspar David Friedrich, considerada una de las obras cumbres del romanticismo alemán.

Desde su etapa como universitario, Costa siempre ha estado vinculado al activismo político. En la década de los noventa participó en la fundación del Bloque de Estudiantes Independentistas de la Facultad de Derecho de la UPF. Asimismo, años más tarde estuvo vinculado a proyectos sociales y políticos como la Plataforma Antiautopista, Eivissa pel canvi y Gent per Eivissa.

No invierte en Cataluña

El hombre fuerte de Puigdemont en el Parlament nunca ha militado en ningún partido político y el salto a primera línea política lo dio en 2017, con su actual cargo de diputado y vicepresidente del Parlament.

Hace años que dejó su tierra natal y fijó su residencia en Santa Coloma de Gramenet. Resulta llamativo que el vicepresidente del Parlament catalán, y uno de los más radicales independentistas de su formación Junts per Catalunya, invierta en Ibiza y no en el territorio que representa.

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