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Política

Vic, de modelo de integración al independentismo más excluyente

La alcaldesa de la ciudad, ejemplo del componente burgués del 'procés' y escenario de las performances más disparatadas, ha dado una vuelta de tuerca a su radicalidad vetando una carpa del PP

6 min

Vic es un feudo independentista, uno de los lugares donde más nítidamente se ve el componente burgués del procés”. Habla un dirigente político, conocedor de la evolución social e ideológica de la capital de comarca de Osona que, en apenas una década, pasó de ser modelo de integración de la inmigración al independentismo más excluyente, pasando por el surgimiento de un partido xenófobo, Plataforma per Catalunya, embrión de Vox en Cataluña.
 

La localidad se ha convertido en santuario del secesionismo más icónico --mensajes por megafonía, sembrado de cruces amarillas en la plaza mayor…--  y también más radical, auspiciado por su alcaldesa, Anna Erra (Junts per Catalunya). La nueva vuelta de tuerca tuvo lugar el pasado 1 de diciembre, cuando el ayuntamiento prohibió al PP celebrar un acto informativo porque, según alegó, “atentaba contra la moral y las buenas costumbres”. La Fiscalía decidirá si, como sostienen los populares, el consistorio ha cometido un delito de prevaricación.

Modelo escolar de integración

Vic, una población de la Cataluña interior de apenas 48.000 habitantes, fue durante años feudo electoral de UDC. Jacint Codina fue alcalde de la ciudad entre 1995 y 2007. Durante este período, el municipio se convirtió en un ejemplo de integración de los alumnos inmigrantes, un 23% del total en aquella época, gracias a un modelo de reparto entre centros del alumnado con necesidades educativas especiales (NEE) que evitaba guetos y daba buenos resultados. Hasta el punto de que el futuro gobierno autonómico de Pasqual Maragall se inspiró en la redistribución de Codina, quien también impulsó una importante transformación de la ciudad, vinculada a la Universitat de Vic --que atrajo a 5.000 estudiantes--, y marcada por el soterramiento de las vías del tren.

En paralelo, comenzó a emerger Plataforma per Catalunya, un partido de extrema derecha y xenófobo, embrión en Cataluña de lo que hoy es Vox, liderado por Josep Anglada, vecino de Vic y que, contra todo pronóstico, obtendría en las elecciones municipales de 2007 un total de 17 concejales en nueve localidades. Cuatro años después, el partido logra entrar en 40 ayuntamientos catalanes, consiguiendo 67 concejales.

Performance independentista en la plaza mayor de Vic (Barcelona) / CG
Performance independentista en la plaza mayor de Vic (Barcelona) / CG

Para entonces, la alcaldía de Vic seguía en manos de UDC, con Josep Maria d’Abadal al frente. Y es ahí cuando comienza la la deriva. Coincidiendo con los albores del procés, D’Abadal aprovechó la alcaldía para convertirse en presidente de la Associació de Municipis per la Independència (AMI), relegando así los asuntos de su ciudad y virando hacia un secesionismo --en 2012 abandonó UDC--, lo que le llevó a desembarcar en Demòcrates, el partido liderado por los también exdirigentes democristianos Antoni Castellà y Núria de Gispert, que abrazaron el separatismo más excluyente.

Erra y el físico del catalán autóctono

En 2015, Anna Erra se convierte en alcaldesa, primero con CiU y después con Junts. Desde junio de 2015, Erra es alcaldesa de Vic. Y desde 2018, diputada en el Parlament, donde pronunció una de sus declaraciones más polémicas, la que aludía a las diferencias “físicas” entre catalanes y extranjeros. Levantó tanta polvareda política que tuvo que justificarse. "Hay que poner fin a la costumbre muy presente en determinadas zonas del país de hablar en castellano a cualquier persona que por su aspecto físico o por su nombre no parezca catalana", dijo la neoconvergente.

Un coche embiste las cruces amarillas plantadas en el suelo de una plaza de Vic / EFE
Un coche embiste las cruces amarillas plantadas en el suelo de una plaza de Vic / EFE

Corría febrero de 2020 y los momentos más álgidos del procés ya habían pasado, dejando imágenes en Vic para el recuerdo. Un año antes, un grupo de personas posaron al estilo zombi con una careta alusiva a la libertad de expresión de Anonymous en la plaza del municipio, mientras escuchaban un mensaje del líder de ERC, Oriol Junqueras.

Y es que el uso de megafonía se había convertido ya en la marca de la casa. A modo de salmodia, el ayuntamiento llegó a emitir diariamente en la plaza Mayor un mensaje independentista que instaba a los ciudadanos a "no desviarse del objetivo", en referencia a la secesión. Tanto la alcaldesa como el concejal Arnau Martí (ICV) fueron investigados judicialmente por ello. En 2018, un coche entró a toda velocidad en ese centro neurálgico de la ciudad y arrasó el cementerio de 2.500 cruces amarillas que los independentistas habían plantado allí.