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El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (d) y el vicepresidente económico, Oriol Junqueras (i) en el pleno del Parlament / EFE

El veto del TC al referéndum dispara los recelos entre el PDECat y ERC

Los republicanos temen que Puigdemont pierda el pulso con su partido y renuncie a las urnas, mientras que los convergentes creen que Junqueras ya actúa en clave preelectoral

05.04.2017 00:00 h.
3 min

El Tribunal Constitucional (TC) acaba de disparar en la línea de flotación del referéndum sobre la independencia de Cataluña, suspendiendo las partidas destinadas a financiarlo y, sobre todo, evidenciando un aumento de la presión judicial sobre el procés.

La situación pone a prueba la firmeza de los partidos secesionistas y, muy especialmente, su supuesta unidad. Mientras los republicanos temen que el presidente Carles Puigdemont pierda el pulso con su partido y, finalmente, renuncie a poner las urnas por la oposición de los tribunales, el PDECat sospecha que Oriol Junqueras ya piensa en convocar elecciones.

Diferencias ideológicas

Llueve sobre mojado. Los presupuestos de 2017 han agudizado las diferencias ideológicas entre ambos partidos, hasta ahora difuminadas por el proyecto común independentista. El pasado fin de semana, el vicepresidente Junqueras indignó a los consejeros convergentes del Govern al asegurar que el Gobierno español recurría ante el TC unos presupuestos “sociales” y “expansivos”, cosa que “no ha hecho nunca, ni cuando en años anteriores incluían recortes”.

La velada alusión a las cuentas restrictivas que Artur Mas pactó con el PP durante sus primeros dos años de mandato no pasó desapercibida al propio expresidente, quien respondió con igual sutileza, destacando la labor de Andreu Mas-Colell, predecesor de Junqueras al frente del departamento de Economía de la Generalitat.

Cruce de reproches

Las palabras de Junqueras, que azuza las diferencias entre el perfil de izquierdas de ERC y el liberalismo del PDECat, abonan un clima preelectoral con cruce de reproches entre los dos partidos hasta ahora condenados a entenderse en aras de un referéndum cada vez más lejano. Los republicanos golpean donde más duele, es decir, en el pulso entre la vieja y la nueva CDC. Es decir, en la capacidad de decisión del presidente Carles Puigdemont.

“El exalcalde de Girona parece dispuesto a cumplir su palabra de celebrar un referéndum ‘sí o sí’ porque no tiene nada que perder, pero no está claro que su partido se lo vaya a permitir”, explican a Crónica Global fuentes de Junts pel Sí. La desobediencia no forma parte del ADN convergente, a pesar de las condenas de inhabilitación de Mas, Joana Ortega, Irene Rigau y Francesc Homs por el 9N. Tampoco está claro que el líder de ERC esté dispuesto a incurrir en la insumisión que reclama la CUP. “Los republicanos ya piensan en clave electoral, es muy posible que ganen, pero buscar apoyos supondrá un grave problema interno. Un sector del partido, encabezado por el propio Junqueras y Marta Rovira, quiere volver a pactar con PDECat, mientras que otra parte de ERC, representada por Joan Manuel Tresserras, tienen muchas ganas de pactar con los comunes de Ada Colau”, explican.