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Inés Arrimadas, Manuel Valls y Albert Rivera, en un acto preelectoral / EFE

Valls: "La huelga de hambre está pensada para presionar a la justicia"

El candidato a la alcaldía de Barcelona reivindica la independencia del sistema judicial español y denuncia la "violencia" de "estos grupos fascistas que son los CDR"

08.12.2018 11:45 h. Actualizado: 08.12.2018 11:49 h.
5 min

El candidato a la alcaldía de Barcelona y ex primer ministro francés Manuel Valls ha criticado la huelga de hambre iniciada por cuatro dirigentes independentistas en prisión preventiva por su implicación en el intento de secesión unilateral de otoño de 2017.

"Esta pensada para presionar a la justicia", ha señalado, aunque ha considerado que la iniciativa puesta en marcha por Jordi Sànchez, Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn en la cárcel de Lledoners (Barcelona) es un error poque no tiene "ninguna duda" de que el juicio "será justo".

Espera que la huelga de hambre acabe

En una entrevista para Europa Press, Valls ha indicado que una huelga de hambre es una decisión muy personal y ha asegurado que nadie desea el sufrimiento de los presos ni de sus familiares y amigos: "No deseo el sufrimiento de la gente, pero deseo también que la justicia pueda actuar de forma independiente sin ningún tipo de presión".

En todo caso, ha sostenido que los políticos no deben comentar las actuaciones judiciales para no presionar a la justicia. "Espero que esta huelga de hambre no continuará, y sobre todo que se podrá entrar en un proceso judicial que todo el mundo aceptará", ha añadido.

Candidato independiente con el apoyo de Cs

En relación a su candidatura, Valls ha advertido de que el destino de Barcelona puede ser o bien una gran capital global y abierta o bien "la capital de una hipotética república catalana", algo que se abordará de cara a las elecciones municipales de mayo, que tratarán sobre este futuro de la ciudad y sobre su gestión. Según el ex primer ministro francés, la ciudad necesita un liderazgo fuerte porque ha avanzado cuando han existido mayorías en el consistorio, y ha insistido en que es un candidato independiente --con el apoyo de Cs-- y en que "dejará las puertas abiertas a todos" hasta el final con la voluntad de que se sumen otros partidos a su equipo.

También ha remarcado que "todavía hay tiempo" para presentar este equipo y que, antes de darlo a conocer, quiere hablar de las preocupaciones de los barceloneses y los retos de la ciudad, que concretará en un programa que defenderá que Barcelona no puede continuar con la actual alcaldesa, Ada Colau, ya que su gestión ha sido un fracaso.

Críticas a Colau

Valls ha insistido en que la primera edil "participa de la degradación no sólo del espacio público, de la seguridad y de la ambición de Barcelona", sino también de la degradación política, según Valls, que critica que Colau no condenara de forma contundente el boicot de diversos colectivos a un acto que llevó a cabo en el Raval el pasado martes.

Ha aseverado que protestas como esta --en la que estaba la diputada de EnComúPodem Lucía Martín, algo que ha criticado-- son "violencia", y ha dicho que él respeta las otras candidaturas y que dentro de un marco democrático se puede defender cualquier idea, pero que no se puede tratar de imponer una visión o salir del marco constitucional. Espera de las candidaturas independentistas que condenen también toda violencia y "la actuación de estos grupos fascistas que son los CDR", porque él lo hará ante cualquier tipo de violencia y no aceptará que un independentista pueda ser atacado.

"La gran Barcelona"

Valls quiere hacer de Barcelona la primera ciudad ecológica de Europa, mejorando el transporte público con proyectos como la L9 de Metro --no ve el tranvía como una prioridad-- y hacerlo a escala metropolitana y de la "gran Barcelona", porque considera que se deben unir las políticas públicas de la metrópolis e ir más allá.

"Seguro que un día u otro el presidente del Área Metropolitana de Barcelona deberá ser elegido por la gente", ha afirmado Valls, que asegura que Barcelona necesita un alcalde potente capaz de negociar con otras administraciones, incluido el Estado, sobre asuntos como el Corredor Mediterráneo.