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Joaquim Forn, Raül Romeva y Oriol Junqueras en segunda fila, tras sus abogados defensores / EFE

Urnas atornilladas, policías perseguidos y escudos humanos, la visión de la Guardia Civil del 1-O

La participación de Joaquim Forn en los preparativos del referéndum centra los testimonios de los agentes que investigaron su actividad las semanas previas a la consulta

20.03.2019 20:00 h.
8 min

Una urna atornillada a la mesa en La Jonquera para evitar su incautación, niños y personas mayores usados como escudos humanos, seguimiento de los vehículos de la Guardia Civil y la Policía Nacional para vigilar sus movimientos… Son parte de las imágenes visualizadas a lo largo de este miércoles en el salón de plenos del Tribunal Supremo, donde el exconsejero de Interior Joaquim Forn volvía a ver temblar su estrategia de defensa en el juicio del procés. Lo hacía desde el estrado, sentado junto a su abogado, posición en la que podían atisbarse sus gestos y la mirada atenta con la que seguía las declaraciones arrojadas contra él. En el banquillo, el exresponsable de Justicia Carles Mundó, a su vez, comenta mientras tanto con la de Gobernación Meritxell Borràs las revelaciones que hacen referencia a su actuación.

“[Forn] tenía claro que el referéndum se iba a celebrar sí o sí”, ha sido la contundente afirmación de uno de los guardias civiles que han comparecido como testigos en la decimonovena jornada del juicio del procés, donde ha sobrevolado, además, la figura del presidente de la Generalitat, Quim Torra. Mientras éste lanzaba sus proclamas a favor de la autodeterminación de Cataluña y reafirmaba su defensa de los lazos amarillos durante su intervención en la sesión de control al Govern en el Parlament, su nombre asomaba en el alto tribunal vinculado a la celebración del referéndum del 1-O en uno de los momentos que mayor expectación ha levantado hasta ahora entre las cuaro paredes del Supremo.

Personajes públicos

Incluso el nombre del exentrenador del FC Barcelona Josep Guardiola ha salido a relucir cuando un sargento del Instituto Armado citaba un manifiesto leído por el actual técnico del Manchester City durante un acto en Montjuïc. La nota de Guardiola, independentista confeso, figuraba en concreto en un correo del presidente de Òmnium, Jordi Cuixart. 

Al ser repreguntado por la defensa de Cuixart, el letrado Benet Salellas, el sargento ha explicado que le pareció “interesante para la investigación” ese correo, pero ha reconocido que el líder de Òmnium pedía una movilización “firme” y “pacifica” en otro punto de su declaración. Más allá ha ido una agente que ha sido interpelada por la tarde. La testigo ha justificado que el email en el que se hacía referencia al de Sampedor fue incluido en los atestados, sin consecuencias jurídicas, a raíz de "la utilización de personajes públicos para internacionalizar el conflicto".

La figura de Cuixart

En concreto, el nombre de Guardiola fue incluido en un informe de la Guardia Civil que hacía referencia a las concentraciones celebradas en los últimos años a favor de la independencia de Cataluña al haber sido el encargado de dar voz al manifiesto citado en el correo de Cuixart: su intervención tuvo lugar en una movilización llevada a cabo, el 11 de junio de 2017, por Òmnium, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y la Associació de Municipis per la Independència.    

Por su parte, Cuixart ha saltado de nuevo a la palestra en el momento en el que la misma agente ha recordado que el responsable de Òmnium “pidió asistir masivamente a la Consejería de Economía porque la Guardia Civil había traspasado las líneas rojas". Se refería, en concreto, a los registros llevados a cabo el 20 de septiembre de 2017 en el departamento entonces dirigido por Oriol Junqueras. La guardia civil, sin embargo, ha admitido que Cuixart solicitó que fuese una concentración “pacífica” y "constante".

Las anotaciones de Sànchez

Durante la declaración de otro de los efectivos de la Guardia Civil, el expresidente de la ANC Jordi Sànchez entregaba a su abogado diversas anotaciones mientras el testigo apuntaba a los 3.800 correos que le fueron incautados al acusado y de los que 22 fueron finalmente incorporados a la causa. En un tenso interrogatorio, el fiscal Javier Zaragoza, que por primera vez en esta sesión ha tomado la palabra, ha buscado con insistencia conocer si el líder de la entidad abrió los emails. "Todos aparecen como abiertos, como si hubieran sido leídos", ha manifestado el agente. Los correos buscaban recabar apoyos de los CDR, de bomberos, de estudiantes y de otros colectivos al referéndum del 1-O.

El letrado de Sànchez, tras las preguntas de las acusaciones, ha sacado su artillería defensiva para poner en apuros al guardia civil, quien ante la persistencia del abogado ha acabado asegurando no recordar que alguno de los emails analizados fuese remitido por los consejeros de la Generalitat.

Correos de Forn y Mundó

Otro testigo, bajo la observación vigilante de Forn, ha explicado que el exconsejero recibía en su correo las entrevistas que otorgó a distintos medios con motivo de las consultas. En ellas comentaba que “era consciente de que iban a llegar instrucciones [del Estado] y que iban a intentar ponerles contra la pared porque tenía claro que el referéndum se iba a celebrar sí o sí”. “Decía que cada vez que llegara una orden había que estudiarla muy bien para no caer en la trampa y que incluso si había que buscar la cuadratura del círculo, es decir, no desacatar los mandatos judiciales y celebrar la consulta, que la buscarían”.

No en vano el agente ha señalado que el exconsejero se refería “en todo momento” al 1-O “como una votación normal, totalmente legal, y que en caso de que se produjera alguna contradicción no le cabía duda alguna de que iba a prevalecer la legalidad catalana, que emana de su Parlamento”.

Mientras, a Carles Mundó se le podía observar en el banquillo intercambiar palabras con Meritxell Borràs cuando el último agente de la jornada aludía a sus correos, relacionados con las “inquietudes” trasladadas por los jueces decanos a los gerentes territoriales de Justicia de Cataluña “por lo que pudiera pasar el 1 de octubre”. A estas preocupaciones, según el testigo, se respondió con “evasivas”: “Veían que ya eran suficientes las medidas que se habían adoptado y que, si tenían algún problema, que llamasen a emergencias”.