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Política

La UE pone a prueba su fortaleza en Ucrania ante los nacionalismos jaleados por Putin

Cuatro profesores expertos en Derecho lnternacional analizan para 'Crónica Global' la situación y sus efectos en la reivindicación identitaria de regiones como Cataluña

21 min

La invasión de Ucrania pone a prueba la fortaleza de la Unión Europea ante los nacionalismos jaleados por Vladímir Putin en Europa. Cuatro profesores expertos en Derecho Internacional analizan para Crónica Global las consecuencias que la guerra declarada por Rusia tiene en la reivindicación identitaria de regiones como Cataluña, así como en los populismos de extrema derecha. Y no esconden su pesimismo respecto al riesgo de una tercera guerra mundial.

Ernesto Pascual, doctor en Relaciones Internacionales de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), explica que “nos encontramos en el peor escenario esperado. Todo el mundo esperaba que el conflicto quedaría reducido a la región de Donbás. Excepto la inteligencia de Estados Unidos, que falló en las fechas, pero avisaba de una invasión de Ucrania, quizá para demostrar a Putin que tenía contactos en el Kremlin”.

Ernesto Pascual, profesor de los Estudios de Derecho y Ciencias Políticas de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) / CG
Ernesto Pascual, profesor de los Estudios de Derecho y Ciencias Políticas de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) / CG

Define la situación como “un desafío al orden establecido que Europa había descartado” y advierte de que una respuesta militar contra Rusia “nos pondría al borde de una guerra mundial. Todo ello es consecuencias de los nacionalismos rampantes que ha favorecido Putin, como también lo ha hecho Trump, que ahora apoya la estrategia rusa. Se trata de un discurso autocrático, síntoma de los tiempos que vienen. En la UE nos jugamos bastante más que la anexión, también una visión sobre la gobernanza de un país. Si Putin avanza, retroalimentará los nacionalismos de extrema derecha. Y Si la UE planta cara, ello supondrá la caída en desgracia de cierto discurso que Putin ha favorecido. Aunque hay diferencias. Vox condena la invasión rusa, mientras que Salvini apoya a Putin. Pero ambas partes tiene una buena relación”.

Territorios soterrados

Pascual considera que “a partir de las crisis, se construye Europa, que debe decidir qué tipo de políticas reales asume, si apuesta por un ejército propio como tiene Alemania, Francia o España, o qué modelo energético quiere. Y si esa unidad europea avanza, los territorios que reclaman reconocimiento nacional van a quedar soterrados y, con ellos, un pensamiento autocrítico que Putin ha financiado. Por ejemplo, sabemos los fondos destinados a Le Pen”.

¿Existe unidad de respuesta por parte de la UE? “La hay, pero también desunión, ya que países como Alemania son totalmente dependientes económicamente de Rusia”.

La punta del iceberg

Helena Torroja Mateu, profesora agregada de Derecho Internacional Público de la Universidad de Barcelona (UB), Global Emile Noël Fellow en la Universidad de Nueva York donde vive en estos momentos, considera que la guerra declarada por Putin es “la punta del iceberg” de una crisis de valores que también hemos visto en Occidente”. Explica que “el ataque a Ucrania es una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas y atenta directamente contra el orden mundial establecido tras la segunda guerra mundial (SGM) en 1945 en San Francisco. En esa Carta quedaba claro que se prohibía el uso de la fuerza armada de un estado contra otro para atentar contra su integridad territorial, su independencia política o cualquier otro motivo”.

La profesora de la UB Helena Torroja (segunda por la derecha) en la Conferencia de la Sociedad Europa de Derecho Internacional celebrada en Atenas, a la que asistieron expertos en soberanismo / CG
La profesora de la UB Helena Torroja (segunda por la derecha) en la Conferencia de la Sociedad Europa de Derecho Internacional celebrada en Atenas / CG

También quedaba claro que “el uso de la fuerza armada quedaría centralizado por el Consejo de Seguridad y sometido a la autorización por mayoría de sus 9 miembros, incluidos los cinco miembros permanentes que tienen derecho de veto, que eran los vencedores de la SGM, entre los que se encuentra Rusia. Es por tanto una ruptura del orden mundial, y por supuesto, del orden europeo”.

En la conferencia de Helsinki de 1975 también se reiteró ese consenso entre países de la Europa occidental y oriental, estableciendo a su vez la prohibición de atentar contra las fronteras territoriales mediante el uso de la fuerza armada. “Por tanto, la actitud de Rusia es una amenaza imperialista y nacionalista contra este orden”, afirma la profesora.

"Ataque al sistema democrático"

Respecto a los motivos del conflicto, Torroja cita a la historiadora y periodista estadounidense Anne Applebaum, que reside en Polonia y conoce muy bien el tema. “Según ella, y lo comparto, el ataque de Rusia es, en realidad, un ataque contra la democracia como forma de gobierno. Rusia es una dictadura. Si Ucrania camina hacia la democracia y la integración plenamente en la UE y la OTAN, Rusia se ve amenazada no solo a nivel militar, sino en el nivel político y social, ya que su población se puede preguntar ‘¿por qué nosotros no podemos tener también un sistema democrático?’”.

Por tanto, que Ucrania se pueda consolidar como una democracia “es una amenaza directa a que Putin se pueda mantener en el poder. De ahí su interés en invadir Ucrania y volver a controlarla.

Después de Ucrania puede venir Polonia, Suecia y Finlandia, los países bálticos… todos aquellos estados colindantes que puedan presentar, como decía, no solo una amenaza militar sino también ideológica para el mantenimiento en el poder de Putin”.

Nacionalismo imperialista

¿Serán útiles las sanciones de la UE? “Ya se verá. Comparto con Appelbaum que Occidente no se ha tomado nada en serio la ruptura de dependencia energética con Rusia, romper con la dependencia económica. Ha habido muchos intereses a nivel económico -que es lo que guía a aquellos que ostentan el poder político y empresarial en el mundo-, también por parte de Occidente”, manifiesta la profesora.

La reacción de Rusia “es el fruto de un nacionalismo imperialista en el que no hay respeto de los derechos fundamentales ni de la legalidad a nivel mundial, esto es, del estado de derecho internacional. Eso lleva aparejado un expansionismo territorial. Y esto es la esencia del nacionalismo a como concepto. Estas actitudes del nacionalismo las vemos tanto en las relaciones Internacionales como en los nacionalismos internos”. Pone como ejemplo lo que ha ocurrido en Cataluña, cuyo nacionalismo también desafía al Estado de Derecho interno (la “ley es únicamente lo que dice el pueblo, sin sometimiento al orden jurídico constitucional”); busca un expansionismo territorial donde imponer su única autoridad; y lo hace desde la idea de una superioridad moral (“yo soy mejor que tu” y por eso “me puedo permitir violar el orden jurídico consensuado”). Esa es la esencia del nacionalismo, sea intra estatal, sea entre estados".

Situación grave

En el fondo, según Torroja, "el nacionalismo busca romper el consenso, dejar de cooperar, violar los derechos fundamentales de todos los ciudadanos (mayorías y minorías), incumplir la primacía de la ley e igualdad ante la misma, y exigir un cambio de fronteras por la fuerza. Se pone de manifiesto el engaño que lleva todo nacionalismo dentro de sí”.

La situación, a su juicio, es grave porque “Occidente no tiene tampoco autoridad moral para imponerse. De Occidente vino la intervención en Irak con flagrante violación de la Carta de Naciones Unidas, de Occidente y la UE vino el atentado a la soberanía de Serbia, promoviendo una secesión planificada de Kosovo. Occidente tampoco es un modelo de respeto del orden jurídico internacional que pueda ahora dar lecciones a Rusia, lo digo sin minusvalorar la gravedad del ataque de Rusia a Ucrania. Las democracias occidentales están debilitadas por su falta de valores éticos y de respeto al estado de derecho y la legislación internacional”.

Líderes privilegiados

“Como dice Applebaum –añade--, los líderes occidentales han estado más interesados en defender el poder económico de algunos líderes privilegiados (empresas, gobernantes...) que en defender la democracia y la libertad fortaleciéndola desde las bases sociales. Si no, hubieran roto la dependencia económica de aquellas dictaduras, hubieran ayudado más a la población de esas dictaduras para transformarlas desde dentro en democracias. Se han hecho negocios con Rusia y se sabe”.

La situación, advierte, “es mucho más compleja de lo que parece. Esto es un ataque contra la democracia, pero llega en un momento en que la propia democracia en Europa y en Estados Unidos está muy debilitada. Empezando por los ciudadanos, que dan muy poco valor a la democracia. Tenemos el ejemplo de España y Cataluña. No se ha dado ningún valor al hecho de que el sistema político Democrático y de Derecho que establece nuestra Constitución de 1978 es lo que garantiza la libertad, la igualdad, el pluralismo, el respeto a las mayorías y minorías... Toda una serie de valores y principios contemplados en el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea de los que disfrutamos, dando por sentado que no tienen fin. No es verdad. Nada es infinito si no se cuida. Quienes promovieron y siguen liderando la idea de una secesión, exigiendo un diálogo que tiene por fin imponer su ruptura unilateral, están atacando este sistema de valores y principios del que gozamos todos los españoles".

"El ataque de Rusia a Ucrania es contra este sistema de valores y libertades, repito. No es diferente, en abstracto, al ataque que aquí hemos tenido, aunque no se haya utilizado la fuerza armada. Puede parecer  exagerada la comparación, pero digo que en abstracto en ambos casos es un ataque a la democracia como forma de gobierno, y en nuestro caso se ha utilizado el engaño a la población. Aquí ha habido y hay mucha ceguera ciudadana en percatarse de que el movimiento secesionista era contra este sistema de valores y principios democráticos que garantizan nuestra libertad. Afirmar que 'democracia es votar', que democracia es un 'principio que me garantiza decidir y hacer lo que quiero', es afirmar que el respeto al Estado de Derecho, a los derechos fundamentales de todos aquellos que no opinan lo mismo, no tienen ningún valor. Y la población en su 'ignorancia' se lo ha creído. Pues no, señores no, democracia es un sistema político en el que el Estado de derecho, el respeto a los derechos fundamentales de toda la población de ese Estado (toda, las minorías, pero también las mayorías), la división de poderes, la elección democrática de representantes, el respeto al pluralismo, la solidaridad, la libertad (incluida la económica) van unidos y son indisociables. Si se asumiese que sin respeto al Estado de Derecho, al orden Constitucional, todo ello se pierde ipso facto, quizás los votantes se lo pensarían mejor en las próximas elecciones”.

¿Ha comenzado la tercera guerra mundial?

Esta falta de visión de los ciudadanos a favor de la democracia “la han padecido Estados Unidos con Trump y en Europa algunos Estados y regiones intra estatales. A nivel internacional, sin duda estamos en un momento de auge de nacionalismos y de proteccionismo económico, lo que es revelador porque ambos rasgos se dieron en los períodos inmediatos previos a la primera y segunda guerras mundiales. Y en pleno siglo XXI, en su primer cuarto, estamos en un contexto histórico muy similar, de nacionalismos entre estados e intra estatales, de proteccionismo económico, y ahora nos encontramos con un imperialismo militar y un quebrantamiento del principio de prohibición del uso de la fuerza. Es gravísimo.”

Para Helena Torroja, “podríamos estar en el inicio de una tercera guerra mundial pues si Rusia sigue invadiendo territorios colindantes, no tengo claro que las sanciones económicas sean una buena respuesta. Esto se puede todavía evitar con un consenso firme y fuerte de líderes políticos, que se aúnen para frenar la escalada militar. Pero, me temo que nos coge desprevenidos, pues en el fondo, nuestras democracias padecen las consecuencias de una profunda crisis ética y de toma de conciencia de lo que significa vivir en democracia. Pero es que, además, tenemos unos políticos que parece que solo viven para obtener un rédito económico y por mantenerse en el poder. Faltan personalidades políticas como las que surgieron durante y tras la SGM, a quienes les dirigía un profundo convencimiento de la política como servicio al bien común. La fundación del Consejo de Europa y de las primeras comunidades europeas (hoy la Unión Europea) vino de la mano de personalidades de firmes valores éticos y defensores de la libertad, la solidaridad, el pluralismo, el bien común... Esto es lo que está en juego en Ucrania ahora. Pero también en nuestro propio país, en nuestra tierra cercana”.

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Susana Beltrán, diputada de Ciudadanos, en las instalaciones de Crónica Global, critica la opacidad del Govern sobre cargos que cobran 80.000 euros / CG
Susana Beltrán, profesora de Derecho Internacional en la UAB / CG

Susana Beltrán, profesora de Derecho Internacional Público en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), abunda en esa vulneración de derechos que explica Torroja. “La UE, más allá de la efectividad de las sanciones que adopte contra Rusia, no va a ver bien a nadie que se acerque (o se haya acercado) a Putin y su entorno. Las acciones de estos últimos representan todo lo que la UE no quiere: vulneración de los derechos humanos, también de los nacionales rusos disidentes, quiebra del estado de derecho, la libertad, la democracia. Es decir, de todos los valores europeos”.

Para Beltrán, “el nacionalismo catalán no solo se ha acercado a la Rusia de Putin, sino que tampoco ha tenido reparos en aprobar en el Parlament una declaración unilateral de independencia contra la legalidad de un estado miembro de la UE, pisoteando los derechos y libertades de millones de catalanes contrarios a la secesión representados por la oposición en la Cámara catalana. O recuerden al expresidente Torra defendiendo la vía unilateral eslovena, de dolor y sangre. Todo eso es lo contrario al proyecto europeo”.

El complejo espacio postsoviético

Pero ¿cómo ha llegado Rusia a esa vocación imperialista? El profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) José Antonio Perea Unceta explica que “el espacio postsoviético es muy complejo y sigue dinámicas propias respecto a otros escenarios. Aunque comparte las tensiones que provoca la situación de las minorías étnicas en los estados surgidos de la antigua URSS tiene como singularidad que en buena parte de los nuevos estados surgidos en 1991 aquellas son principalmente rusos que tras la secesión de las repúblicas bálticas (21/8/91) y la separación pactada en el Tratado de Belavezha (8/12/91) quedaron fuera de sus fronteras nacionales”.

José Antonio Perea Unceta, profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad Complutense de Madrid / CG
José Antonio Perea Unceta, profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad Complutense de Madrid / CG

Por tanto, “a los problemas generados por los nacionalismos internos autóctonos (por ejemplo, las dos guerras de Chechenia entre 1991 y 2009) o entre repúblicas vecinas (por ejemplo, los armenios situados en el enclave de Nagorno-Karabaj de Azerbaiyán, con una guerra inconclusa desde 1990), hay que añadir el 'irredentismo ruso'. ¿Qué es esto? Pues los procesos secesionistas de las comunidades rusas situadas fuera de Rusia o bien para al menos dejar de estar sometidos a los regímenes mayoritarios de sus nuevos estados (Transnistria desde 1990 en Moldavia, Osetia del Sur y Abjasia desde 1991 en Georgia, en lo que se denominan 'entidades de facto') o bien para secesionarse de sus estados y reintegrarse en Rusia (Crimea en 2014 y los intentos de Donetsk y Lugansk desde la misma fecha, en Ucrania). A lo que hay que añadir las acciones de Moscú para proteger a sus minorías en el extranjero discriminadas (como en Estonia y Letonia)”. 

La anexión de Crimea

¿A qué conducen estas situaciones? “A que Rusia está intentando desde 2014, primero, lo que es seguro -como demostró la anexión de Crimea- corregir las fronteras de su Estado acordadas en diciembre de 1991, y quizás --tendrá que verse ahora-- incluso suprimir realmente (no creo que formalmente) algunos de los estados creados en esa fecha (como en la práctica sucede con Bielorrusia, que es un 'estado satélite' de Rusia)”.

¿Por qué? “En mi opinión, inicialmente por ese interés (irredentista) en agrupar bajo la Madre Patria Rusa a todos los rusos de allende sus fronteras, pero, ahora mismo, para establecer una franja de seguridad en estas, aprovechando las muestras de debilidad del nuevo Gobierno de los Estados Unidos, de la UE como organización y de sus estados miembros y el Reino Unido, unos con elecciones recientes (Alemania) o próximas (Francia), otros con problemas políticos para sus dirigentes (como Reino Unido) y el resto irrelevantes en materia de seguridad internacional por falta de capacidades (como Italia y España)”.