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Sede central de UDC en la calle Nàpols.

UDC se plantea vender su sede para financiarse hasta las próximas elecciones

El partido de Duran, previa refundación, quiere plantar cara en la nueva convocatoria, prevista para dentro de año y medio

María Jesús Cañizares
2 min

Inasequible al desaliento, Unió Democrática de Catalunya (UDC) está dispuesta a librar batalla dentro de 18 meses, que es el plazo que se ha dado el Gobierno de Carles Puigdemont para preparar la transición hacia la independencia.

La travesía del desierto que ahora afrontan los democristianos va a ser dura, pues al carecer de representación parlamentaria --no lograron escaño ni en las catalanas del 27S ni en las generales del 20D--, no obtendrán subvenciones públicas, por lo que están obligados a sobrevivir con sus propios recursos. Pero no todo está perdido.

Resistir

Según ha podido saber Crónica Global, la formación que preside Josep Antoni Duran Lleida quiere presentarse en las futuras elecciones autonómicas con intención de liderar el catalanismo que ha quedado huérfano en este proceso independentista.

Resistir durante este año y medio implicará la venta del patrimonio de UDC, pues una de las preocupaciones principales de esta histórica formación, nacida en 1931, es la alta deuda acumulada. El último informe de fiscalización de los partidos políticos elaborado por el Tribunal de Cuentas cifraba su déficit en 16,7 millones de euros, de los cuales 4,4 millones correspondían a deuda hipotecaria.

Por ello, los democristianos se plantean vender su emblemática sede central, situada en el cruce de las calles Nàpols y Almogàvers de Barcelona y que ocupa una superficie de 2.700 metros cuadrados. Fue adquirida en 2006, fecha en la que nadie podía imaginar que los roces entre Convergència y Unió acabaran en ruptura.

Refundación

Además de sanear sus cuentas, UDC tiene otro objetivo importante: la renovación de sus estructuras de dirección. Este partido tiene previsto celebrar un congreso los días 16 y 17 de abril con la finalidad de reconducir su apuesta ideológica. Aunque todo apunta a que Ramon Espadaler será de nuevo el candidato a la presidencia de la Generalitat, queda por determinar el futuro de Duran y el organigrama ejecutivo, del que desertaron algunos para unirse a la lista de Junts pel Sí, como es el caso de Antoni Castellà.