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[Examen a TV3] Albiol, en territorio hostil

[Examen a TV3] Albiol, en territorio hostil

El candidato popular es el Gran Satán de los soberanistas, y Sanchis le trató en consecuencia

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Como echa de menos las campañas presenciales, aunque se apañe con sus apariciones vía satélite, Puigdemont se fue el lunes a visitar una empresa belga dedicada a algo que no capté. Fue atendido amablemente por sus responsables, aunque tal vez se preguntaban que hacía en su fábrica ese pintoresco político español. Espero que no le dé por visitar mercados y besar niños porque podríamos tener un incidente diplomático, si es que las autoridades belgas no se interesan antes por su salud mental.

Segunda entrega de las entrevistas a los candidatos electorales. El lunes le tocó a Xavier García Albiol, hecho que fue convenientemente anunciado en el chat de TV3, al que contribuyeron con sus insultos y comentarios despectivos los espectadores. Evidentemente, alguien que ha dicho que le gustaría cerrar TV3 y reabrirla sustituyendo a los actuales trabajadores por personas normales nunca encontrará en la nostra un ambiente propicio, pese a la habitual amabilidad y corrección de Vicent Sanchis (al que Albiol llamó todo el rato Sanchís, con acento en la i, sin que éste chistara, aunque me consta que le irrita sobremanera).

El Gran Satán de los soberanistas

Si con Riera, de la CUP, Sanchis optó por la displicencia y un cierto tonillo a lo “hay que ver las cosas que dice este hombre”, con Albiol se vio obligado a ponerse más duro. A fin de cuentas, el PP es el Gran Satán de los soberanistas y hay que tratarlo en consecuencia: le reprochó la aplicación del 155, la respuesta policial al referéndum del 1 de octubre y su visión sesgada del supuesto partidismo indepe de TV3, que, según él, niegan los informes más serios al respecto (aunque incluyó el del CAC, cuya fiabilidad es, por decirlo de manera suave, dudosa). Eso sí, todo ello con la sonrisa en los labios y haciendo como que se lo pasaba de miedo hablando con su gran amigo del PP. Albiol, por su parte, no se apartó del guion habitual, según el cual, le encantaría llegar a presidir la Generalitat, pero si no puede ser, se conforma con ser decisivo para formar un Gobierno constitucional.

Luego vino, en el 3/24 un debate de Graset con un grupo de secundarios de todas las candidaturas que consistió, básicamente, en una serie de monólogos cargados de pullas contra el resto de los allí presentes. En apariencia, nadie quiere pactar con nadie, lo cual dibuja un panorama ingobernable a partir del día 22. No me extrañaría que hubiese que repetir las elecciones, proporcionando nuevos motivos de diversión a los españoles, que son nuestro público natural y que, atravesando los vascos una etapa de discreción, nos consideran desde hace tiempo el nuevo coñazo nacional.