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Los mossos detienen a un manifestante durante la sexta noche de protestas por Hasél / EFE

Tregua entre Mossos y manifestantes tras la exigencia empresarial para atajar la violencia

El toque de atención de Foment del Treball, sumado a la prudencia de la policía catalana, desinfla unas protestas que se saldan con solo ocho detenidos

Aleix Mercader / Manel Manchón
6 min

Tregua frágil entre los Mossos d'Esquadra y los manifestantes pro Hasél. Tras cinco jornadas consecutivas de disturbios, las protestas contra el encarcelamiento del rapero se han desinflado tanto en Barcelona como en otras ciudades catalanas.

Las advertencias de los empresarios, con una posición firme ante el peligro de que las movilizaciones desencadenasen en un auténtico caos este mismo domingo y en los próximos días, hicieron mella en el clima que se vivió en la concentración convocada en las inmediaciones de la estación de Sants. Los Mossos d’Esquadra, sin apoyos en el Govern y con la vacilante posición del consejero de Interior, Miquel Sàmper, actuaron con mayor previsión y trataron, en todo momento, de evitar el choque frontal con los protestantes, aunque estos pretendían precisamente acercarse a los agentes lanzando todo tipo de objetos a su alcance.

La condena al papel de la CUP

La consecuencia fue, en todo caso, una manifestación más pacífica, pese a los lemas claros difundidos por los asistentes basados en que sin violencia no hay cambios, o de que con marchas pacíficas los políticos no hacen nada. Se trató de una especie de tregua en la que los Mossos se reivindicaron como agentes de policía, cuyo primer objetivo es mantener la seguridad, lejos de un modelo de casi compadreo con los encapuchados que defienden colectivos y partidos como la CUP. Los antisistema saben que están en el centro de la política catalana, y han dictado sus condiciones para ofrecer sus votos para un gobierno independentista con Junts per Catalunya y Esquerra Republicana.

Aunque durante la noche se registraron algunos momentos de inquietud --sobre todo en torno a la prefactura de la Policía Nacional ubicada en la vía Laietana--, las horas transcurrieron de forma pacífica y sin incidentes remarcables. Tampoco en otros puntos de Cataluña, como Girona o Tarragona, se reprodujeron las escenas más crudas de días anteriores. El saldo de detenidos ha sido de ocho personas en Barcelona, una cifra que palidece respeto a los 38 arrestos del sábado.

Un mosso durante la sexta noche de protestas por Hasél / EP

 

Un mosso durante la sexta noche de protestas por Hasél / EP

Pocos antidisturbios

De hecho, ni siquiera se vio una presencia importante de los antidisturbios en la calle. El escaso despliegue policial coincide en el tiempo con el anuncio del conseller Sàmper acerca de una profunda revisión de los protocolos de actuación del cuerpo armado. El conseller, que se reunió este mediodía con los sindicatos policiales, aseguró que en la próxima legislatura se debatirá a fondo el modelo de orden público en la comunidad.

Las palabras de Sàmper obraron como un disolvente de la tensión vivida durante esta semana. Desde que la manifestación dejó atrás la estación de Sants para dirigirse hasta el centro de Barcelona, no se vio ninguna carga y apenas se oyeron salvas de los escopeteros. Esta noche, el Departamento decidió congelar a la Brimo para impedir enfrentamientos con los activistas, aunque los jóvenes buscaron el cuerpo a cuerpo en diversas ocasiones.

Advertencia de Foment

La clave, sin embargo, fue el toque de atención lanzado desde el mundo empresarial. Las advertencias de los empresarios impactaron en el clima tanto de los participantes como de los uniformados. El presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, fue duro y claro en su intervención. Tras reunir a todas las entidades comerciales, de restauración y hostelería afectadas por las convocatorias violentas de los últimos días, el empresario pidió la asunción de responsabilidades al Govern y al Ayuntamiento de Barcelona para que no mirasen hacia otro lado.

La patronal agradeció, en contraste, el papel del teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y del concejal de Seguridad, Albert Batlle, que han seguido en las últimas horas la evolución de las protestas, y el buen hacer de los Mossos, que ha estado también en contacto con los interlocutores económicos. Otra cosa ha sido el papel de la alcaldesa Ada Colau, que ha tratado de compatibilizar la condena por los desperfectos causados con la crítica a la intervención de los agentes.

Manifestación a favor de Pablo Hasél / EFE

 

Manifestación a favor de Pablo Hasél / EFE

Noche sin incidentes

El objeto de todas estas críticas fue también Pere Aragonès, el presidente en funciones de la Generalitat, que, necesitado de los anticapitalistas para su investidura, además de los votos de Junts, busca algo imposible en estos momentos, a juicio de Foment. Sánchez Llibre señaló que se entrevistará con él y con Colau, para reclamar que no se produzcan, de nuevo, actos vandálicos.

Aunque este domingo se ha perpetrado algún asalto puntual, como el pillaje en un establecimiento de Guess, los fotógrafos lo han tenido complicado para capturar episodios vandálicos. La protesta no ha pinchado, pero sí que se ha atajado la violencia que barre la ciudad desde el pasado martes. Las llamadas a la calma, por ahora, han surtido efecto.

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