Menú Buscar
Trapote junto a otros mandos ponen a Trapero en la diana en el Supremo

Trapero, de héroe del 17A a diana en el juicio del 'procés'

Su nombre no ha dejado de sonar en boca de los altos mandos que estos días han desfilado por el edificio de la plaza París de Madrid

07.03.2019 20:23 h.
8 min

"El héroe de España”. Así calificaba a Josep Lluís Trapero, el 20 de agosto de 2017, el diario alemán Süddeutsche Zeitung tras los atentados que el día 17 habían consternado Barcelona y Cambrils. Los Mossos habían capturado a los terroristas que acabaron con la vida de 16 personas y provocaron que más de 120 resultasen heridas. El periódico germano se deshacía en alabanzas hacia la eficacia de la labor del major y de la policía catalana: “En medio de estos días agitados, Trapero es el rostro tranquilo de la búsqueda”, subrayaba el medio. Aplaudía, además, que los Mossos, el cuerpo policial “más antiguo de Europa”, hubieran “salvado al país de la pesadilla de unos terroristas sueltos”.

Sin embargo, Trapero (Santa Coloma de Magranet, 1965), que tan rápido había copado la atención de los medios de comunicación y de las redes sociales tras la gestión policial de los atentados y hasta llegó a ver reflejado su rostro en camisetas con el “Bueno, pues molt bé, pues adéu”, convertido en eslogan, con el que despachó a un periodista holandés que le reprochó en rueda de prensa responder en catalán, se vio, tan sólo mes y medio después, duramente cuestionado.

Entre medias, desde los días de elogios hasta su cese el 28 de octubre en virtud de la aplicación del 155, tuvieron cabida no sólo la celebración del referéndum del 1-O sino también su imputación, por parte de la Audiencia Nacional, apenas una semana después de la organización de la consulta. Junto a él eran citados, también como investigados, el expresidente de la ANC, Jordi Sànchez, y el de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart. Casi un año y medio después los dos últimos se sientan en el banquillo del Tribunal Supremo mientras que Trapero será juzgado en la AN en los próximos meses por un presunto delito de rebelión. Se enfrenta a una petición de 11 años de prisión.

El 'major', en el punto de mira

Trapero, no obstante, tiene antes otra cita con la justicia. Deberá comparecer la próxima semana ante el tribunal que juzga a los 12 exlíderes independentistas acusados de urdir el plan secesionista que culminó con la declaración unilateral de independencia (DUI). Y no es para menos. Su nombre no ha dejado de sonar en boca de los altos mandos que estos días han desfilado por el edificio de la plaza París de Madrid.

Fue el exsecretario de Estado de Seguridad José Antonio Nieto quien allanó el camino al resto al colocar al major en el punto de mira de la impasibilidad en la que habrían incurrido los Mossos durante la jornada del 1-O. Tras él les tocó el turno al exdelegado del Gobierno en Cataluña Enric Millo y al coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos quien, en una declaración demoledora, denunció que la policía autonómica, bajo el mando de Trapero y en clara connivencia con los procesados, propició la celebración del referéndum, obstaculizó la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil y alertó a los impulsores del procés de las labores que estas llevaban a cabo.

Este jueves, una jornada en la que los lazos amarillos que algunos acusados han lucido en la vista oral han sido sustituidos por los lazos morados en conmemoración del Día de la Mujer --así podía observarse en la solapa de la chaqueta de Oriol Junqueras y Raül Romeva, sentados junto a su abogado--, los responsables que el 1-O estuvieron al frente de los mandos operativos de ambos cuerpos han hecho suyos los testimonios vertidos esta semana. 

La figura del major, con sus reticencias a recibir órdenes externas y a obtener el apoyo de Policía y Benemérita, ha vuelto a trascender con fuerza en los interrogatorios y la Fiscalía ha visto servida en bandeja una artillería que le ha servido para avalar sus argumentos en torno a la violencia que se habría ejercido desde el bando soberanista y la presunta alineación que los Mossos mantuvieron con los promotores de la consulta. Y, sobre todo, en lo que a Trapero se refiere.

Respaldo a las acusaciones de la Fiscalía

El escenario dibujado por Nieto, Millo, Pérez de los Cobos y por los superiores de la Policía Nacional y la Guardia Civil, Sebastián Trapote y Ángel Gozalo respalda así los razonamientos de la acusación pública, que sitúa al major en la cúspide del diseño deliberado de unos mecanismos de actuación que impidieron que los agentes bajo su mando pudieran cumplir con las instrucciones de la Fiscalía y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dirigidas a frenar la celebración del referéndum.

El testigo-acusado no lo tiene fácil. Deberá rebatir una tesis férrea, como es el hecho, según postulan los fiscales, de que el major y otros inculpados como el exconsejero de Interior Joaquim Forn habrían ideado conjuntamente los pasos a seguir entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre, una estrategia de actuación que se concretó en el denominado Plan Ágora y que, aparentando el cumplimiento de las órdenes judiciales, pretendía promover la dejación de funciones de los Mossos y que estos contribuyesen a la movilización ciudadana y al cumplimiento de los objetivos secesionistas.

Tampoco el papel de las defensas en sus intentos por restar fuerza a las afirmaciones de los mandos policiales ayuda a recomponer a su favor la imagen de Trapero. En su comparecencia en el Supremo, prevista para el 14 de marzo y pese a acudir en calidad de testigo, le asistirá el derecho a no declarar por su condición de procesado en la Audiencia Nacional. Habrá que esperar a la próxima semana para averiguar si el exoficial decide ofrecer su versión de los hechos o aguarda a sentarse en el banquillo de los acusados para defenderse.

¿Quiere hacer un comentario?
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información