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El 'exmajor' de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluis Trapero, durante su declaración en el Tribunal Supremo / EFE

Trapero pone a Forn a los pies de los caballos y defiende el papel de los Mossos

El 'exmajor' de la policía autonómica acusa al que fuera su superior político de incurrir en un "punto de irresponsabilidad"

14.03.2019 15:30 h. Actualizado: 13.06.2019 13:12 h.
9 min

“El dispositivo conjunto [de Mossos, Guardia Civil y Policía Nacional] no tenía otra finalidad que cumplir con los mandamientos judiciales”. Reposado en sus gestos, voz tranquila y ataviado con un discreto traje oscuro alejado de la indumentaria policial, el major Josep Lluís Trapero se ha presentado ante el tribunal encargado de enjuiciar el procés dispuesto a respaldar la actuación de los Mossos durante la jornada del 1-O y a poner al que fuese su superior político, Joaquim Forn, a los pies de los caballos al acusarle de incurrir en un “punto de irresponsabilidad” en los días previos a la celebración del “referéndum ilegal”, como él mismo ha llegado a definirlo.

La expectación se ha cernido sobre la comparecencia de Forn desde el momento en que ha tomado asiento en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo, máxime cuando hasta ese instante no se sabía si se acogería a la posibilidad de no deponer por su situación procesal --se encuentra acusado por un delito de rebelión en la Audiencia Nacional--. El testigo ha comenzado a declarar a las 11.10 horas acompañado de su abogada, Olga Tubau. Mientras él responde a las preguntas de las partes, la letrada realiza anotaciones y consulta de forma constante la documentación que tiene sobre la mesa.

Sin mostrar un ápice de vacilación ante las preguntas de Vox y de la Fiscalía, quien se ha erigido en uno de los personajes del procés más citados a lo largo de la vista oral ha rebatido con fuerza las inculpaciones vertidas contra él por los altos mandos que la pasada semana desfilaron por el Palacio de las Salesas, sede del alto tribunal, quienes le responsabilizaron de la impasibilidad en la que los Mossos habrían incurrido tanto en las jornadas más tensas que precedieron al 1-O --el 20 y 21 de septiembre de 2017 con motivo de los registros efectuados en varias dependencias de la Generalitat-- como a lo largo del día de la consulta.

Cumplimiento de las órdenes judiciales

Lejos de amedrentarse ante tales acusaciones, el exmáximo responsable de la Policía autonómica catalana ha refutado que los Mossos buscasen obstaculizar la actuación de los agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional desplazados a Cataluña, tesis que mantiene el Ministerio Público y que defendió ante el tribunal el coronel del Instituto Armado Diego Pérez de los Cobos. El testigo ha manifestado que planteó un dispositivo conjunto una parte de cuya labor pivotaba en torno al trabajo de los Mossos y otra en la de los otros cuerpos y, en esta línea, ha asegurado que la intención de sus efectivos fue siempre dar cumplimiento a las órdenes del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y de la Fiscalía encaminadas a impedir el referéndum. “Nos hubiera encantado que hubiera otros resultados pero los que se produjeron los pudimos hacer entre todos”.

“Quizás no sea apropiada, pero yo hago una defensa de mi cuerpo”, ha remarcado con contundencia el major. Y ha reconocido que “a lo mejor no estuve lo más acertado posible” a raíz de sus recelos cuando supo que De los Cobos iba a estar al frente del dispositivo. De hecho, ha relatado la tirantez que se produjo en su primer encuentro con el coronel en un una reunión a la que acudió sin saber que éste estaría presente. "Nadie me ha dicho que estabas tú. Que me estés dando explicaciones... No entiendo nada. Te pido que lo que estés diciendo lo hagas delante de los fiscales que me han convocado", manifestó Trapero a De los Cobos, según ha recordado.

“El espíritu era hacer las cosas de la mejor manera”

El testigo ha insistido en que su reacción obedecía a lo que sentía en esos momentos: “me encuentro con un órgano sin anuncio previo y con que van a dirigir el cuerpo. Lo vivo de una manera, le reconozco que a lo mejor no estuve lo más acertado posible. Pero el espíritu era hacer las cosas de la mejor manera”, ha manifestado en respuesta al fiscal Javier Zaragoza. Trapero ha incidido en que consideraba que no era la mejor decisión, “pero sí dejé claro que la respetaría. Comenté que teníamos miles de experiencias entre los cuerpos e incluso el fiscal tomó interés cuando le dije que había otros órganos para ello. Al final marcó otro criterio, pues nada que decir. El fiscal no me llamó la atención ni me dijo que estuviera incumpliendo absolutamente nada”, ha añadido.

Al ser inquirido sobre el papel de Forn y la intención de éste de continuar adelante con el referéndum pese a las advertencias de los Mossos respecto a una posible escalada de violencia, Trapero ha señalado que el consejero “tenía claro qué iba a hacer el cuerpo” y expresó su “respeto” ante la postura de la policía autonómica. Sin embargo, ha recordado que las declaraciones públicas efectuadas por el exresponsable de Interior en el sentido de que los Mossos facilitarían el referéndum “sentaron mal” dentro del cuerpo y condujo a que éste difundiera un comunicado. “Creo que había un punto de irresponsabilidad, pero el cuerpo tiene la fuerza que tiene”.

Forn, avisado de las órdenes judiciales

En esta línea, Trapero ha asegurado que informó de las órdenes que recibía de Fiscalía al consejero así como de los informes de situación que avisaban de los acontecimientos que podían producirse el 1-O y que se ponían en conjunto con los otros dos cuerpos policiales. “Evidentemente el órgano político debe estar informado, pero, a diferencia de Forn, su antecesor Jordi Jané era una persona que quería todo, mientras que con Forn sucedía al revés: quería información mínima”. Precisamente, sobre Jané, quien fue relevado por Forn en julio de 2017, ha señalado cómo aquél le comentó que dejaba el cargo “porque se sentía incómodo”. “Supongo que fue por la deriva política, llegó un momento en que no quería correr ni sufrir riesgos”.

Respecto al balance de la actuación del cuerpo policial, ha aseverado que los agentes lograron que se cerrasen hasta 134 colegios donde se iban a registrar votaciones mientras que 250 no llegaron a abrir “por la acción Mossos”. En algunos casos, ha afirmado, “se convencía a la gente” para que no accediese a los centros a votar. Trapero ha especificado, además, que los efectivos de la policía autonómica se incautaron de “432 urnas, 90.000 papeletas, 70.000 sobres, cuatro ordenadores, un móvil y alguna documentación de interés”.

Trapero ha apuntado que, en las reuniones de coordinación celebradas en los días previos al 1-O, se pactó que durante esta jornada habría "una primera respuesta" de los Mossos, aunque conscientes de que “la mayor parte del orden público era de la Policía y de la Guardia Civil", principalmente porque estos contaban con 6.000 agentes y los Mossos, con 800. “Cumplimos con lo que pudimos hacer”.