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Monumento de la Batalla del Ebro en Tortosa (Tarragona)

Tortosa: independentistas, animalistas y unionistas, en defensa de un monumento 'franquista'

La ciudad celebra el día 28 un referéndum sobre la permanencia de un obelisco que recuerda la Batalla del Ebro. La CUP amenaza con llevar al alcalde ante el juez

13.05.2016 23:52 h.
5 min

Cuando inauguraron el monumento, Jordi Albero tenía 12 años. “Yo estaba en el puente, mirándolo con ojos de niño. Y aunque mi familia tuvo que cruzar los Pirineos a pie y pasar por tres campos de concentración, mi padre me dijo: ‘No mires al dictador que viene en Rolls Royce, mira al monumento y piensa que será para siempre un recuerdo para todos los caídos, aunque algunos lo quieran hacer suyo’”, explica a Crónica Global.

Albero es militante de ERC y vicepresidente de Tortosins pel Monument, una plataforma creada con la finalidad de defender un monumento que muchos tildan de “franquista” pero que él define como un homenaje a la Batalla del Ebro. El activismo de este independentista demuestra la transversalidad que genera la defensa de una escultura cuya continuidad se decidirá en un referéndum el próximo 28 de mayo. El presidente de Tortosins pel Monument es Jaume Solé, que milita en el PP, mientras que la secretaria es Àngels Alegre, del PACMA (Partido Animalista contra el Maltrato Animal). Asimismo, el presidente de las juventudes convergentes (JNC) en Tortosa, Pau Cladelles, también defiende el monumento a título personal, ya que esta formación ha dado libertad de voto en este asunto.

Museización o restauración

Los ciudadanos de Tortosa (Tarragona) votarán dos opciones, o la retirada de monumento para su posterior museización, o su permanencia mediante una reinterpretación o restauración que explicite su condición de homenaje a todos los caídos en la Batalla del Ebro.

Noticia sobre la inauguración del monumento franquista

Noticia sobre la inauguración del monumento franquista

La celebración de esa consulta, planteada como vinculante, está incluida en los acuerdos entre CDC y ERC para gobernar la ciudad, pero la CUP, que solo tiene un concejal, rechaza la permanencia de la escultura hasta el punto de amenazar con llevar al alcalde Ferran Bel (CDC) ante los tribunales si, tras la votación –a la que no otorga legitimidad--, se decide su permanencia.

“El monumento está muy incorporado al paisaje de la ciudad. Va a ser difícil que lo quiten. En los ochenta decidieron quitar los símbolos franquistas y tuvo que venir una empresa de Tarragona porque nadie se atrevió”, explica un vecino tortosino.

El monumento, inaugurado en 1966 por el dictador Francisco Franco, es obra del escultor Lluís Maria Saumells. La elección de este punto del río Ebro se debe a que, durante la guerra civil, fueron bombardeados los tres puentes que permitían el acceso de un lado a otro de la ciudad. Saumells hizo una escultura apolítica, pero los símbolos franquistas --el yugo y las flechas-- fueron colocados después y retirados durante la Transición.

Debate en la calle 

“El debate no está en la calle, el monumento supera las ideologías. No se trata de independencia o unionismo, o izquierdas o derechas”, explica el tesorero de Tortosins pel Monument, Robert Albiol. Denuncia que el asunto fuera llevado por la CUP al Parlament, pues “se trata de un tema local en el que la Cámara catalana no debería entrar”.

Se refiere a la votación que, el pasado 3 de marzo, se celebró en el pleno a instancias de la CUP, partidaria de retirar la escultura sin consulta previa. JpS dio libertad de voto y mientras CDC votó en contra de la moción, ERC se abstuvo. Algunos diputados independientes votaron a favor junto a la CUP, PSC y CSQP. Ciudadanos se abstuvo y el PP votó en contra. Los antisistema han convocado para hoy sábado un acto en Tortosa para reclamar la retirada del monumento y al que asistirá el exdiputado de la CUP David Fernández.

Tortosa, ciudad de contrastes, ejemplifica la diversidad territorial de las tierras del Ebro, donde ERC defiende los "correbous", aunque votó en favor de suprimir las corridas de toros. Durante años, esta zona tarraconense fue feudo del PP, hasta que el Gobierno de José María Aznar aprobó el Plan Hidrológico Nacional (PHN) con los votos de CiU.