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El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante un pleno en el Parlamento catalán / EFE

Torra trata de tomar el control del Govern

El posible relevo de Artadi, propuesta como alcaldable, y la resistencia de Calvet a asumir Presidencia –clave en la negociación con Sánchez-- dispara las quinielas: Nogueras, Homs, Massip, Pujol...

21.01.2019 00:05 h.
6 min

La historia se repite. Primero fue Carles Puigdemont, elegido presidente por accidente cuando la CUP pidió la cabeza de Artur Mas y que una vez instalado en el Govern reivindicó su liderazgo. Hasta hoy. Ahora es Quim Torra quien parece estar dispuesto a soltar lastre de sus mentores y quiere tomar decisiones por sí solo. El penúltimo episodio de desencuentro en el cada vez más confuso espectro neoconvergente tiene que ver con el posible relevo de Elsa Artadi al frente de la Consejería de Presidencia.

Artadi está llamada a formar parte de la candidatura de Joaquim Forn a la alcaldía de Barcelona. Lo haría como número dos, pero el futuro del exconsejero de Interior es incierto, dado que está en prisión preventiva y debe afrontar el juicio del 1-O, por lo que es muy probable que Artadi sean la alcaldable in pectore. Ello obligaría a buscar su relevo al frente de la Consejería de Presidencia de la Generalitat. Se trata de un cargo muy estratégico, del que depende la portavocía del Govern.

Negociaciones con el Gobierno

Tiene, además, un papel protagónico en las recién restauradas relaciones con el Gobierno español. Artadi, como se sabe, ejerce esa función mediadora convencida de que es lo que ahora toca en un momento de procesismo crepuscular. La intensa actividad de la consejera es mal vista por el sector más duro de La Crida, el movimiento creado por Puigdemont y sus gurús ideológicos, mientras que para los sectores más pragmáticos, es necesario separar la agitación política del necesario orden gubernamental. Artadi lo ejerce, de ahí que suene como relevo otro alto cargo con buenas relaciones con el Gobierno español y bien visto por PDeCAT. Se trata de Damià Calvet, actual consejero de Territorio y que, según fuentes de Moncloa, ha demostrado cintura y capacidad de diálogo en la comisión bilateral donde se habla de infraestructuras.

Damià Calvet y Elsa Artadi camino de una reunión del Consell Executiu del Govern / EFE

Damià Calvet y Elsa Artadi camino de una reunión del Consell Executiu del Govern / EFE 

Por el contrario, Puigdemont y sus allegados quieren que sea su contacto en el Congreso, la diputada Miriam Nogueras, la que ocupe ese cargo. Se apuntó como solución salomónica que Calvet fuera consejero de Presidencia y Nogueras, portavoz. Pero las últimas noticias apuntan a que Calvet habría rechazado ocupar ese cargo. “No quiere quemarse”, dicen algunas fuentes, en alusión a nuevas legislaturas y futuros liderazgos.

Torra rechaza que le pongan orden

A esta situación se añade el golpe de mando de Torra quien, a su vez, ha asegurado a los suyos que no necesita que le pongan orden en su ejecutivo. Harto de actuar como testaferro de Puigdemont, el presidente saca carácter y abunda en ese conflicto interno entre neoconvergentes, que el fin de semana próximo afrontan el congreso fundador de La Crida. En ese cónclave, posibilistas e irredentos medirán sus fuerzas. Por un lado, alcaldes y cargos territoriales guardianes de las esencias convergentes. Por otro, nuevos fichajes sin experiencia política, pero aferrados al tirón de la marca Puigdemont, que permanece fugado en Waterloo y coquetea de nuevo con una investidura a distancia. ¿Se siente Torra amenazado?

La vicepresidenta del PDeCAT, Míriam Nogueras, diputada en el Congreso

La vicepresidenta del PDeCAT, Míriam Nogueras, diputada en el Congreso

El president navega entre dos aguas, el tiempo juego en contra y es esclavo de sus palabras. Aseguró a otros dirigentes de la oposición que dimitiría cuando se dictaran las sentencias condenatorias, pues esa sería su forma de visualizar su no aceptación al pronunciamiento de la Justicia española. Parece inevitable un nuevo adelanto electoral en Cataluña, donde ni hay intención de presentar nuevos presupuestos ni de resolver el cisma cada vez mayor entre Junts per Catalunya y ERC. Pero en este tiempo de descuento, Torra pide paso y reivindica su derecho, como presidente, a tomar decisiones si, tras la marcha de Artadi, se produce una crisis de gobierno.

Los nombres que suenan

Los nombres que ahora están sobre la mesa combinan vieja y nueva guardia. Francesc Homs, que ya ejerció el cargo de consejero de Presidencia, vuelve a sonar, una vez ajustadas sus cuentas con la Justicia por la organización de la consulta del 9N. Homs nunca ha renunciado a la primera línea política y ahora vuelve a tener cuota mediática en calidad de coordinador de las defensas del juicio del 1-O. La sombra de Artur Mas sigue siendo alargada y, para algunos dirigentes soberanistas, no sería descabellado que Homs vuelva al Govern, con Nogueras –apuntan—como portavoz.

Pero si fallara la diputada, suenan con fuerza Eduard Pujol –ya se le vinculó con Presidencia tras las elecciones y ejerce ahora de portavoz de Junts pr Catalunya en el Parlament— y Aurora Massip, que fue portavoz del Gobierno tripartito.

Nombres dispares que abonan esa teoría del caos gubernamental que Torra quiere controlar personalmente.

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