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Pau Villòria, el firmante del contrato de ATLL y nuevo comisionado para el Despliegue del Autogobierno y contra los efectos del 155 / CG

Torra ‘rescata’ al firmante del contrato de ATLL para fiscalizar los ‘efectos’ del 155

Paul Villòria ha sido nombrado comisionado que deberá fijar las medidas que el Gobierno independentista quiere activar para “revertir los efectos”

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Pau Villòria tiene nuevo cargo en la Generalitat. El hasta ahora secretario del departamento de Economía ha sido nombrado esta semana por el president Quim Torra comisionado para el Despliegue del Autogobierno y contra los efectos del 155. Un organismo cuyo principal cometido será hacer un “inventario de las consecuencias del 155, su impacto económico y social” y proponer medidas para revertirlas, en palabras de la portavoz del Ejecutivo independentista, Elsa Artadi. También implica un nuevo cargo público para el alto funcionario, cuyo futuro se unió a CDC desde diciembre de 2012.

El 27 de ese mes, y de forma extraordinaria, fue el firmante de la principal privatización que se había llevado a cabo en Cataluña hasta la fecha. La concesión por 50 años de Aigües Ter Llobregat (ATLL) a un consorcio empresarial liderado por Acciona. Lo habitual en el sector público es que los responsables políticos sancionen este tipo de operaciones, más las que tienen como objetivo final hacer caja. Nunca lo hacen los técnicos de los departamentos públicos.

Relevo de Recorder

Pero la excepcionalidad de este concurso público, anulado a principios de año por el Tribunal Supremo, también se dio en la firma del contrato. Su impulsor, Lluís Recoder, dejó de ser el consejero de Territorio y Sostenibilidad del primer Gobierno de Artur Mas esa misma mañana. La polémica que había generado el proceso de adjudicación y su histórica falta de sintonía con el entonces presidente de CDC le pasaron factura y fue uno de los nombres que cayeron en el cambio de Ejecutivo.

Las elecciones catalanas de 2012 de habían celebrado hacía poco y los convergentes habían alcanzado un pacto estable con ERC que marcaría la legislatura. El departamento de Territorio continuaría bajo su mandato, pero sin Recorder como número uno. Para esa atribución, Mas llamó a filas al entonces alcalde de Figueres (Girona), Santi Vila.

Técnico dispuesto a aceptar el riesgo

Pero la venta de ATLL era excepcional. La Generalitat necesitaba los 300 millones de euros que suponía el primer pago de la concesión para abonar las nóminas de los funcionarios de ese mes. Perder 24 horas tensionaba tanto las finanzas públicas que se decidió echar mano de un técnico dispuesto a aceptar el riesgo que implicaba imprimir su firma en un documento que se sabía que acabaría en los tribunales. Villòria fue el elegido.

Desde ese momento, los sucesivos Gobiernos de la Generalitat le han hecho un hueco en la función pública en altos cargos de confianza. Primero como secretario del departamento de Territorio y Sostenibilidad, done Vila lo mantuvo. Se fue con el político gerundense hasta Cultura y en la remodelación del Ejecutivo que Carles Puigdemont impulsó antes de la aprobación de las leyes de desconexión y del referéndum, el disparo de salida al momento de mayor tensión del procés, ambo aterrizaron en Empresa y Conocimiento.

Resistió al 155

Villòria sobrevivió al huracán Vila. El exalcalde de Figueres se apeó de su cargo público antes de la declaración simbólica de la república catalana pero su secretario se quedó en el departamento. Otra cuestión poco habitual si se tiene en cuenta que este cargo suele estar muy vinculado a relaciones de confianza personales. No suelen perdurar cuando cae el número uno, algo parecido a lo que ocurre con los directores de comunicación.

En este caso, este técnico de CDC se quedó en la institución. También resistió a la entrada en vigor del artículo 155. De hecho, fue el encargado de mantener la máxima normalidad posible en la gestión diaria del departamento, incluso ejerció un papel más de representatividad institucional cuando fue requerido. Como ocurrió con la presentación del Gran Premio de España de F1 en Montmeló.

Estuvo junto a los responsables de la infraestructura y de los organizadores de la competición mundial en la edición de este año de la carrera del motor y apuntó las demandas económicas de los responsables del Circuit de Cataluña. Confirmadas posteriormente cuando Torra conformó el nuevo Ejecutivo catalán.

El equipo de El Homrani

En ese momento, y por primera vez desde que firmó el contrato de ATLL, Villòria se quedó sin ocupación pública. El sindicalista de UGT Chakir El Homrani, consejero de Empresa con Torra, no contó con él para el organigrama del departamento, aunque su partido político no le ha dejado colgado.

Le ha dado uno de los cargos con los que se quiere marcar perfil político. Un comisionado que representa una declaración de intenciones de los independentistas. Para Villòria, implica más tiempo en la Generalitat.