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Bomberos de la Generalitat durante la extinción del incendio de la petroquímica de Tarragona en enero / EFE

Los recortes de Torra llegan a la campaña antiincendios

La Generalitat fulmina a 100 fijos discontinuos que luchaban contra el fuego: los bomberos protestan porque ha 'caído' su sistema de comunicaciones

5 min

Los cicatería de la Generalitat de Cataluña con los servicios públicos llega a la campaña antiincendios. El Gobierno catalán pergeña propinar un hachazo al servicio de extinción de fuegos de los bomberos de la administración autonómica. El recorte llega paralelo a la caída del sistema de comunicaciones del cuerpo, en el que se invirtieron más de 12 millones de euros desde 2010.

Así lo han denunciado fuentes sindicales, que han alertado a este medio de que la Dirección General de Prevención, que depende del departamento catalán de Interior, comandado por Miquel Buch (Junts per Catalunya) ha avisado internamente de que la próxima campaña forestal no contará con el personal de las torres de vigilancia que alertan de fuegos en la masa forestal de la región. "Internamente han avisado de que no cuentan con esas 96 personas, que son fijos discontinuos para el verano. Es un mazazo", han indicado fuentes de UGT.

Govern: "No tenemos datos"

Preguntado por la cuestión, la portavocía de prensa de la Dirección General de Prevención ha precisado que "no podemos confirmar ningún dato porque actualmente estamos trabajando en la campaña forestal de 2020". Según la misma fuente, el departamento "se está adaptando, teniendo en cuenta obivamente, la desestacionalización de los incendios forestales y el cambio climático".

La parte social es más crítica. "Es un recorte en toda regla. Internamente comentan que no necesitan a vigilantes en las torres porque los fuegos se pueden detectar ya vía satélite. Como si fueran obsoletos. Aunque lo cierto es que ni el sistema de bomberos está tan desarrollado para atajar fuegos al minuto ni los guaites (como se les llama en catalán) pueden ser reemplazados por la tecnología. A menudo, son los primeros que avisan a los centros de control de que hay humo en una superficie forestal", señalan.

Cae el sistema de comunicación

De hecho, si algún ciudadano piensa que la sala central de Bomberos de la Generalitat en Cerdanyola del Vallès (Barcelona) funciona al segundo como un reloj suizo, se equivoca. De hecho, el sistema de comunicaciones de los bomberos, la red Rescat-DCOM, causa tantos problemas que los técnicos operadores (TEOC) del cuerpo han reclamado volver al sistema antiguo.

"Es que hace eco, hay reverberación y no se oye bien. Se cuelga constantemente, y hemos llegado a perder llamadas de alertas, lo que supone un riesgo para los compañeros y la ciudadanía", alertan voces sindicales. El malestar es tal que en algunas regiones del territorio han escrito cartas a la Dirección General de Prevención pidiendo volver al sistema antiguo de comunicaciones. Este medio ha accedido a una de ellas. El malestar por la caída de las comunicaciones es tal que los profesionales piden abandonar el Rescat-DCOM y volver al sistema anterior, diseñado por Nokia, "mucho más fiable".

Más de 12 millones, a la basura

La precariedad en las comunicaciones de los bomberos catalanes llega pese a que el Gobierno autonómico ha dilapidado más de 12,6 millones de euros en la red Eòlia, un sistema de comunicaciones innovador que intentó implementar el Ejecutivo regional en 2010. La unificación de las vías telefónicas, GPS y el resto de sistemas de control y enlace del cuerpo no funcionaron jamás. Diez años después de licitarse el primer concurso y tras una retahíla de adjudicaciones posteriores, sigue sin funcionar. ¿Qué dice el Govern? "Cualquier sistema técnico puede generar problemas, pero éstos funcionan y cuando no, se reparan. Se trabaja para la mejora del sistema de comunicaciones y se van resolviendo todas las incidencias", ha recordado un portavoz.

"Vendieron Eòlia como algo rompedor que mejoraría la calidad del trabajo de los Bomberos de la Generalitat de Cataluña. Lo cierto es que nunca operó como debiera, aunque sí se pagó. Ahora llega la caida del sistema de comunicaciones Rescat. Es una tras otra de gastar dinero público sin recibir un retorno. Ya basta", contradice la parte social.